Archivos diarios: septiembre 7, 2015

HASTA CIERTO TITÓN (Fragmento de la biografía intelectual de Tomás Gutiérrez Alea)

Titón dosEl 2 de mayo de 1972 Fidel Castro inicia una gira que lo llevará de visita por Guinea, Argelia, Bulgaria, Rumanía, Hungría, Polonia, RDA, Checoslovaquia y la Unión Soviética.Menos de dos meses después (el 11 de julio)Cuba (con Carlos Rafael Rodríguez encabezando la delegación) es admitida como miembro del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), la organización económica internacional de los países socialistas, con sede en Moscú.

El hecho es importante resaltarlo porque marca el inicio de la institucionalización del socialismo cubano en todo el país. En el plano económico comenzó en la isla un período donde la rigurosa planificación económica (según el esquema soviético) iba a jugar un papel preponderante, mientras que en lo ideológico se hacía igual de dominante el pensamiento reglamentado, algo que recordaba aquella observación de Albert Einstein, cuando en 1949, desde las páginas de “TheMonthlyReview” argumentara la superioridad humanista del socialismo, añadiendo como coletilla que,

“(…) sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?”[1]

Pero no hay que desplazarse tan lejos en el espacio y el tiempo para advertir que también en la Cuba socialista de esa fecha aquel tipo de inquietud estaba presente. ¿Acaso no es similar a la preocupación ética de Einstein la que muestra Titón cuando en diciembre de 1971 hace referencia a la necesidad de fomentar un arte desalienador de la cultura, pero sin perder de vista que la ejecución de esas prácticas artísticas, al recaer en los hombros de unos pocos especialistas pueden enmascarar oscuras relaciones de poder? Nos dice Titón:

“No se me ocultan los peligros de esta situación: un arte ejercido por especialistas puede llegar a imponer una sensibilidad de capilla, de grupo privilegiado, de casta, de clase, en última instancia. Pero esos peligros son los mismos que asume la Revolución manteniendo durante mucho tiempo igualmente un aparato burocrático y un ejército profesional, antes de poder dar por extinguido el Estado”.[2] Lee el resto de esta entrada

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