UN CAFÉ PARA CINE CUBANO, LA PUPILA INSOMNE

En estos dos últimos meses tan oscuros, he recibido mensajes públicos y privados muy estimulantes. Todos los agradezco, pero me gustaría ahora mostrar mi gratitud a José Rodríguez Barreras, director de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey. Sé que él no es persona que ande buscando demasiado protagonismo mediático, pero le tengo que agradecer porque sus mensajes privados me ayudaron a recordar que hay ciertas cosas a las que uno no debería renunciar del todo en la vida.

Se puede uno desplazar de posición, tomarse una tregua, buscar nuevos contextos para realizar los sueños, pero renunciar a soñar, nunca, toda vez que lo que mejor define a los perdedores siempre será la incapacidad para soñar, más que la suma de sueños incumplidos. Así que comienzo con la Oficina del Historiador una nueva aventura, que aventura al fin, no sé cómo terminará porque estaremos aprendiendo todo y todos sobre la marcha. Creo que es una buena noticia para los amigos del blog, y espero que para los camagüeyanos que decidan mostrar complicidad con el proyecto.

Cafe ciudad Camagüey

Los que son visitantes asiduos de este espacio saben que otras veces lo he calificado de café virtual que permite que un grupo de amigos, sin importar las distancias, se sienten a intercambiar de un modo respetuoso sobre los más diversos temas relacionados con el audiovisual y la cultura en sentido general. Pues, bien, la idea es que una vez al mes nos reunamos en el Café Ciudad de Camagüey (un sitio bien céntrico), y aprovechando las nuevas tecnologías (en ese lugar tenemos acceso al Wifi del Parque Agramonte, y disponemos de laptop, proyector, pantalla) propiciar que los que estén allí puedan interactuar con el invitado de la noche, sin importar que éste viva en La Habana, Madrid, Buenos Aires, México DF, o Miami. Lo único que importará es la buena voluntad para comunicarnos, y en medio de tanta tecnología “inteligente” rescatar el viejo humanismo de aquellos Café de antaño donde se diseñaron intelectualmente, a principios del siglo pasado, los principales perfiles de la modernidad.

Dada su céntrica ubicación y la posibilidad de acceso al punto WIFI existente en el Parque Agramonte, Café Ciudad podría convertirse en el sitio emblemático que permita diseñar estrategias de apropiación crítica de las nuevas tecnologías, contribuyendo a que la actual revolución cultural que se vive de un modo sordo e informal en todos estos sitios, adquiera un sentido que ayude a enriquecer el patrimonio espiritual de quienes las usan.

Supongo que en la misma medida que otros se sumen, se puedan definir un poco mejor los objetivos, pero por lo pronto yo me he anotado los siguientes:

  • Promover una campaña de alfabetización funcional y tecnológica dentro de la comunidad camagüeyana, así como el uso creativo de las nuevas tecnologías, atendiendo a los distintos grupos que conforman esa comunidad (niños, adolescentes, jóvenes, adultos).
  • Diseñar un espacio de debate y reflexión donde confluyan de un modo coherente asuntos relacionados con la cultura, el arte, la educación y las nuevas tecnologías, construyendo alternativas concretas al uso y consumo hegemónico.
  • Familiarizar a los usuarios de las nuevas tecnologías con las diferentes herramientas que ofrece la revolución electrónica, creando bibliotecas digitales especializadas que ayuden a la superación personal y comunitaria, las cuales pueden ser compartidas en el sitio.
  • Promover el audiovisual camagüeyano con los dispositivos y canales que actualmente ya existen en la ciudad, y que se encuentran absolutamente subutilizados.
  • Impartir conferencias, talleres, cursos, sin importar que los exponentes residan dentro o fuera del país, toda vez que gracias a las nuevas tecnologías las antiguas distancias se borran.
  • Contribuir a naturalizar el registro de la actividad intelectual desplegada por camagüeyanos en el ciberespacio como parte del patrimonio intangible de la ciudad, con el fin de estimular la conservación de aquello que tuviese valor (artístico, antropológico, etc).

Por supuesto que nos esperan muchísimas dificultades: ¡tenemos que aprender tanto entre todos! A mí en lo personal este proceso de informatización de la sociedad cubana me ha recordado a El brigadista, el popular filme de Octavio Cortázar. Y hoy más que nunca me reconozco en el personaje interpretado de modo magistral por Salvador Wood.

Ya otras veces me he descrito como un perfecto neoanalfabeto; la suerte es que aquello que alguna vez señalara Séneca sigue funcionando: “No es vergüenza saber poco, sino perseverar obstinadamente en el error”.

Juan Antonio García Borrero

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Publicado el agosto 21, 2015 en BLOGOSFERA, CAMAGÜEY: LO QUE EL CINE SE LLEVÓ. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Enrique Pineda Barnet

    Querido juan antonio:
    Te felicito y aplaudo por esta nueva decisión: constructiva, optimista, POETICA.
    Mi abrazo
    Enrique pineda barnet

  2. Juan Antonio García Borrero

    Maestro Enrique, lo único que intento hacer más natural entre nosotros ese hábito de “puentar” que alguna vez me enseñaste. Te abrazo fuerte.

  3. Muchas felicidades por esa decision amigo.

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