DOS COMENTARIOS SOBRE EL POST “EL PAPEL DE LAS INSTITUCIONES CULTURALES EN EL SIGLO XXI”

Nunca es tarde para compartir este par de comentarios a propósito del post anterior. Agradezco las consideraciones aportadas por los autores, en tanto es un tema que aunque ahora mismo no se discute públicamente en Cuba (al menos con la sistematicidad deseada), y mucho menos en las provincias, tiene y tendrá siempre una gran importancia para nuestra vida pública.

COMENTARIOS

Querido Juani,

Apenas dos consideraciones:

  1. Es una verdadera pena que el Nuevo Mundo no pueda recibir norteamericanos (cuyos oídos son semejantes a los oídos cubanos, según creo) en base a normativas medievales, que ni sacadas de la Rusia de Stalin y la Guerra Fría. Mas bien, creo que están perdiendo la posibilidad- cultural y económica- de convertir al Nuevo Mundo en un centro de irradiación teórica – historiográfica sobre cine, conectado directamente a los centros universitarios de EEUU y el mundo, quienes acudirían a Camagüey a estudiar in situ los vericuetos del cine cubano, pagar por ello, y de paso dejar réditos en una ciudad que se ha convertido en maravillosa, aunque aun adormecida. Tengo la impresión de que la referencia a “los permisos” es una trampa de burocratismo mental, más que una prohibición bajada desde arriba. En todo caso, ¿probaste a preguntar en la UNEAC? Los fortines se asaltan lateralmente, también.

b. No sé la función de las instituciones cubanas en el siglo XXI. Lo que SI sé es que la función del público, los intelectuales y las audiencias cubanas de este siglo tienen el deber, y el placer, de hacer estallar todo amodorramiento intelectual presente en las instituciones, promover nuevas interacciones con la comunidad y el público, y convertir estas infrestructuras en espacios de entretenimiento y diálogo cultural, para espectadores del siglo XXI. Me atrevo a decir que espacios como el Centro Wifredo Lam, Criterios, el Centro Marinello, el Centro Loynaz de 17 y D, o incluso Fábrica de Arte, sin obviar a la Oficina del Historiador de Leal, son precisamente esas instituciones que pretendemos, dinámicas, interrogadoras, preguntonas. Ya sé, me dirás, son de la capital. Quizás en provincias – yo te responda- se padece aun del cauto provincianismo, del predominio de cuadros sobre proyectos, de la desconfianza a las iniciativas, más que en la propia Habana. Es entonces, tarea de los intelectuales hacer que se cansen los burócratas, no las imparables revoluciones culturales que vivimos y viviremos, cada día, con estremecedora intensidad.

De otra manera, se me ocurre, tu pregunta implícita debería o sería más productiva si se refiriera más bien a las funciones o destinos del intelectual “revolucionario”. Por qué, ¿qué es una institución: paredes, un título y una nómina a pagar a fines de mes?

Y como revolucionario defino no a la subordinación del experto a un grupo político, sea o no de poder, sino a aquellos intelectuales que- como has hecho tú, a golpe de malas noches y computadoras defectuosas- han logrado cambiar los paradigmas de análisis (mapas cognoscitivos los llamaba Harold Foster) de un campo cultural. Tenemos en Cuba numerosos ejemplos de estos “intelectuales revolucionarios” que han remodelado –ya sin vuelta atrás- los lentes con que vemos la memoria cultural cubana en diversas áreas. Convertidos en obligada referencia bibliográfica, son estos productores de saberes instituciones en sí mismos, que no necesitan jefes tercos, horario de tarjetas o reuniones sin fin para producir y renovar sus campos investigativos. Ellos SÍ son imprescindibles.

Abelardo Mena

Me gusta la frase de tu amiga… pero —como tú— también tengo un pero. Mastico y mastico, como quiera siempre me gusta. Pero no puedo sazonarla bien sólo con tus argumentos. La frase es ingeniosa, profunda… y sólo quienes hemos sentido la angustia de la inercia intelectual, la furia de tener que andar los angostos caminos de la mediocridad ajena y propia, podemos apreciar la belleza, el destello de entendimiento, la experiencia contenida en tal frase. No discierno con nitidez la diferencia que haces entre mi país y mi existencia. Yo soy mi país. Esa distinción romana entre Estado como una entidad independiente y suprema a la cual se sacrifica el individuo es un “duérmete mi niño” para conservar determinado orden social. Esa idea, desafortunadamente, la han servido incluso hasta en el plato de la Teoría de la Evolución de la vida. Donde los individuos se sacrifican a favor de la especie — eso es falso. Ninguna mutación, ningún comportamiento, ninguna ventaja se expande a la población si no representa una ventaja para los individuos que la portan. Si no hay ventaja para el individuo no hay evolución para la especie. Eso es lo que trajo el barco. No creo que tu amiga exagere… demasiado.

Naturalmente — como dices — “…la mayoría de las personas afectadas se cruzan de brazos, y lo asumen como algo natural”, se acostumbran, se acomodan. Y no creo que adoptan esa actitud “irracional,” indolente, porque pensemos con el estómago ni porque digerimos con el cerebro. En esta novena juegan otros jugadores. Por causa de algo desconocido que llaman Dark Energy, el Universo —como un todo— NO se comporta conforme a lo que se tiene por conocido sobre masa y gravedad. Yo creo que la dark energy que condiciona la inercia intelectual (y todos sus atributos sociales), le llaman “deuda de gratitud” en unas circunstancias, y “complejo de culpa” en otras circunstancias. Como quiera que sea, esa deuda de gratitud es usada desde el púlpito para manipular… y castrar, todo espíritu creativo que pueda parecer retador de ciertos ideales o conceptos previamente delineados. De paso —y como es natural— quienes administran, e interpretan, esos ideales y conceptos desde el púlpito obtienen una ventaja individual. Así nace la meritocracia. Así todo parece estar bien… y avanzamos, aunque la máquina no funcione.

Es fácil acusar a la víctima… lo difícil es hacer que hable, sobre todo si está muerta. Si debemos el pasado, el presente no tiene valor y el futuro es incierto. Yo creo que el papel de las instituciones culturales cubanas en el Siglo XXI puede estar vinculado a la valoración cultural del individuo — que no sea el individualismo que destila por gravedad de las doctrinas religiosas. El motor de la sociedad es su economía, y si el individuo que produce no obtiene ventaja de su trabajo… no produce. Si las instituciones culturales no apoyan al individuo, si las instituciones financieras no apoyan al individuo, si las instituciones políticas no apoyan al individuo… el individuo se convierte en un oportunista errante… un perro sin dueño. Apoyar al individuo no es —ni ha sido nunca— regalarle lo que necesita. Todos sabemos lo carero que es Regalado. Apoyar es crear las condiciones en las cuales él pueda producir su vida y sostener sus valores… con su esfuerzo. Condiciones sociales, políticas, financieras… y culturales. Cultura es más que cuatro negros tocando tambores, y una mulata vestida de blanco repartiendo nalgazos. Con todo el respeto para los cuatro negros, los tambores, la mulata… y los nalgazos. El espíritu creativo es una criatura frágil y huidiza. En ocasiones sólo asoma, indeciso, tembloroso, cuando oye reír a un niño, llorar a una anciana… o croar a una rana.

Visité la ciudad de Camagüey la semana pasada y puedo decirte tres cosas —que considero de orden cultural— me impactaron negativamente. La contaminación acústica (ruido atroz). La calidad del aire (humo vehicular implacable). Y la miseria tipográfica (vi muy pocos carteles, anuncios o señales diseñados por personas que hayan tenido, aunque sea fugaz, platónica, alguna relación con la armonía, la fluidez, el sentido del espacio blanco, o el humor. Una agresión visual. Afortunadamente, en Camagüey, siempre hay donde poner la vista con ansiedad y comodidad). Admiro mucho tu trabajo, siempre vengo a tus escritos. Me alegra y me entusiasma saber que un joven con tu talento sabe y quiere abordar estos temas con amplitud y consistencia. Gracias.

Fidel Guerra

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Publicado el julio 2, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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