Archivos diarios: junio 20, 2015

EL PAPEL DE LAS INSTITUCIONES CULTURALES CUBANAS EN EL SIGLO XXI

Una amiga mía, mitad en broma, mitad en serio, gusta repetir que este país está diseñado para que uno se canse. Me parece una observación ingeniosa aunque exagerada, que confunde al país con lo que es la existencia misma: es la existencia la que es milicia todos los días. Pero es verdad que en este país, ahora mismo, hay un montón de cosas que están pensadas para cansar a la gente: pensadas desde el absurdo burocrático y la inercia intelectual. Y si ese tipo de práctica no solo sobrevive, sino que se fortalece a diario, es porque la mayoría de las personas afectadas se cruzan de brazos, y lo asumen como algo natural.

Como trabajo en una institución cultural (que además, no está en la capital, sino en una provincia), y me interesa pensar en modernizar sus funciones desde ella, y no contra ella, voy a exponer en público algunas de las inquietudes que ahora mismo me embargan. Lo he dicho en otras ocasiones, y sé que no le gusta a algunos, pero para mí el sistema institucional cultural en Cuba tal como existe ahora mismo ha sido superado por la Historia, lo cual no quiere decir que hay que prescindir del mismo: en todo caso, reconocer esto nos obligaría a debatir de un modo transparente sus insuficiencias. Al menos yo, me siento comprometido con su necesaria modernización. Y dicho con más claridad: siento que el compromiso tiene que ser más con el hacer que con el hablar, que en eso los intelectuales pueden ser espléndidos a la par que pantagruélicos.

Pero sucede que esa pretensión de hacer muchas veces chocará contra los muros invisibles del conformismo institucional, y la excesiva burocratización de sus prácticas. Habría miles de ejemplos que poner, pero haré referencia a algo puntual que, en lo personal, lleva tiempo provocándome no pocas ansiedades: la libertad para pensar por cabeza propia desde una institución. Aunque parto de la anécdota me interesaría proyectar un posible debate a lo que puede suceder, ya sin nombres propios, en el sistema íntegro; preguntaría, ¿ese sistema institucional de la cultura está estimulando la creatividad individual en el plano de los sujetos, o por el contrario, intenta fortalecer una suerte de plantilla sobre y dentro de la cual deben operar todas las posibles iniciativas?

Aquí va mi ejemplo personal: hace poco un grupo de estudiantes norteamericanos que pasarán por Camagüey se mostraron interesados en que les impartiera una charla, y ya de paso, les mostrara la ciudad. Como sé que la institución donde trabajo no es mía (a diferencia de este blog, que sí es personal) hice la propuesta por los que se consideran los canales adecuados. Y la respuesta ha sido negativa: no podrán reunirse en ese Complejo Audiovisual Nuevo Mundo que todos los días intento concederle visibilidad académica en Internet y otros medios. Puedo hablarles en un paladar, en un bar, en un parque, pero no en Nuevo Mundo, pues para ello habría que hacer no se sabe cuántas consultas, obtener no se sabe cuántos permisos, lo que le daría la razón otra vez a mi amiga: este país está diseñado para que la gente se canse. A lo que yo añadiría: esta ciudad, en lo que al tiempo se refiere, todavía no ha vivido el 17D. Lee el resto de esta entrada