SEGUNDO FORO DE CONSUMO AUDIOVISUAL EN CUBA (Camagüey, 30 y 31 de octubre del 2015)

Falta poco para que se cumpla un año de los encuentros que sostuvimos los días 31 de octubre y 1 de noviembre del 2014 en el Pabellón Cuba (La Habana), con el fin de discutir sobre los problemas que genera el consumo audiovisual en la Cuba de hoy. Aquellas sesiones fueron intensas, enriquecedoras, como puede demostrarnos la relectura de las numerosas intervenciones que se hicieron durante el evento, y con posterioridad. Ahora ya estamos organizando el “Segundo Foro de Consumo Audiovisual en Cuba”, el cual será celebrado en la ciudad de Camagüey los días 30 y 31 de octubre del presente año.

A diferencia del primero, donde predominaron las posiciones teóricas, imprescindibles si queríamos establecer una suerte de diagnóstico que nos ayudara a entender el fenómeno en su complejidad y dinamismo, en este segundo encuentro pretendemos poner en marcha agendas de trabajo concretas que nos permitan insertarnos en las nuevas prácticas culturales relacionadas con el audiovisual.

La elección de la ciudad de Camagüey como sede no es gratuita. La existencia de lo que conocemos como el Paseo Temático “La calle de los cines” (único de su tipo en el país) es una indiscutible fortaleza que permitiría impulsar acciones conjuntas, donde por fin consigamos que las áreas de cultura, educación y nuevas tecnologías fluyan a la par en un proyecto común dirigido a afectar, para bien, la política pública relacionada con los audiovisuales en Cuba.

Tanto al primer Foro como a este que realizaremos en octubre los marca aquel grupo de inquietudes generadas a raíz de las discusiones sostenidas en el marco del VIII Congreso de la UNEAC, pero en el caso del segundo se tendrá que tener en cuenta eso que en el terreno del cine y los guiones se conoce como “punto de giro” sorpresivo y que algunos ya resumen de modo muy breve, pero contundente: el 17 D.

Y es que si en alguna zona de nuestra vida espiritual tendrán un impacto radical los nuevos escenarios en que viven los cubanos, tras los acuerdos tomados entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos el 17 de diciembre del año pasado, será en la zona del consumo cultural. No por las novedades de los contenidos a los que tendrían acceso los consumidores, que en definitiva ya son consumidos desde hace mucho rato de un modo informal a través de “el paquete” y otras variantes, sino por la emergencia de prácticas de producción e intercambios culturales de nuevo cuño.

¿Hasta qué punto la Comisión de Cultura y Medios conformada por la UNEAC podría estar al tanto de esas nuevas prácticas? ¿Y hasta qué punto, como miembros de lo que en teoría llaman “la vanguardia intelectual”, estaríamos capacitados para pensar críticamente este fenómeno y proponer acciones concretas que estén a la altura de este siglo XXI?, quiero decir, ¿acciones que no se agoten tanto en el afán policiaco de controlar lo incontrolable como diseñar alternativas capaces de competir con lo que lo hegemónico pretende instaurar como único?

Se supone que en lo que resta de meses hasta el momento en que tenga lugar el “Segundo Foro de Consumo Audiovisual en Cuba” estén sucediendo en Camagüey “eventos” donde los sectores de Cultura, Educación y Nuevas Tecnologías contribuyan a establecer agendas prácticas. Será decisivo retomar lo concerniente al Programa de Fomento de la Cultura Audiovisual liderado por el ICAIC, y establecer alianzas con los entes que en la actualidad impulsan la informatización de la sociedad (pienso concretamente en los convenios que ya tenemos establecidos con el Joven Club).

Si un desafío le veo a la Comisión de Cultura y Medios que ahora mismo se encarga de actualizar nuestras estrategias en este terreno, es el desafío de vencer los prejuicios. Si no conseguimos entender que las prácticas culturales relacionadas con el audiovisual y su consumo hoy en día están operando en terrenos absolutamente nuevos, y que esas prácticas no podemos juzgarlas desde una postura letrada que en su momento asumía como natural (y único) la existencia de contenidos fijos, intocables, sino que estamos en la obligación de evaluar esos procesos desde lo multimedial, entonces no avanzaremos demasiado, y nos quedaremos en el plano de la retórica y la buena voluntad. Para de veras crear programas que fomenten excelencias en el consumo cultural debemos abrirnos al mundo, y desde la apertura crítica, defender los valores que también allí existen. Con la convicción además de que los valores no son ni viejos ni nuevos: son sencillamente valores.

Juan Antonio García Borrero

Anuncios

Publicado el mayo 7, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: