21 TALLER: PRIMERAS NOTAS

Hoy por la noche tendremos en Camagüey la apertura del XXI Taller Nacional de Crítica Cinematográfica. Los tiempos que vivimos son muy diferentes a aquellos en que surgió la primera cita: vivimos tiempos de poscine, tiempos de poscomputadoras, y sin embargo, vivimos más atados que nunca a lo audiovisual, a las redes sociales, al consumo desaforado de imágenes en movimiento. ¿Por qué entonces otro Taller de Crítica Cinematográfica?, ¿y por qué regresar de nuevo al pasado, en este caso, a los noventa?

Pues porque el ejercicio del pensamiento crítico es algo que siempre será necesario, y sobre todo en esta época donde pareciera que es de mal gusto su práctica. Un Taller con estas características es una suerte de guerrilla intelectual. Siempre serán pocos los que acudan al llamado, pero eso tampoco importa, pues (para estar en sintonía con el espíritu de la época) se agradece más la intensidad de la propuesta, que la estridencia de los programas y proyectos más formales.

En lo personal aspiro a que este sea, en lo teórico, el más polémico de los eventos que hemos organizado, sencillamente porque los noventa han sido nuestro “horno”, para utilizar la imagen acuñada en su momento por Martínez Heredia, y fueron en esos años que comenzó a germinar mucho de lo que hoy percibimos en las zonas del consumo audiovisual y de la representación de nuestra realidad. Para entender el presenta que nos lleva a un futuro incierto siempre será imprescindible revisar de modo crítico el pasado.

Por otro lado, me interesaría que llevásemos el debate a la zona de lo metodológico. Salirnos de ese enfoque tradicional donde hablamos de cine cubano de los noventa, tomando en cuenta apenas las cumbres encarnadas en Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, Fernando Pérez o Humberto Solás. Es preciso romper con esos esquemas y prisiones académicas para hablar del fenómeno audiovisual en los noventa como lo que en la práctica se verificó: un laboratorio donde impactaban como nunca los cambios globales que tenían lugar en lo político, lo económico, y lo tecnológico.

De allí que nos interese insertar en la agenda de debate no solo lo sucedido con las producciones del ICAIC, sino además, lo ocurrido en el ISA, en la video-creación de los independientes que dieron lugar a la Primera Muestra de Jóvenes Realizadores, y en el caso concreto de Camagüey, en El Almacén de la Imagen, el Festival Internacional de Videoarte, o el grupo Hieroscopia de Nuevitas. Y más que el inventario cansino de anécdotas (que siempre existirán) me interesa impulsar la construcción colectiva de un mapa que discuta y derribe esos esquemas en que hasta ahora se ha estado moviendo nuestro cine. ´

Recuerdo que hace algún tiempo Gaspar El Lugareño me pidió para su blog un breve texto sobre los talleres de la crítica celebrados en Camagüey. Mantengo todo lo que expresé allí, y sobre todo, esto que ahora resalto: con el tiempo he descubierto que lo importante no es preguntarnos cómo se hace una crítica de cine, sino para qué se hace esa crítica. En este sentido, los Talleres de Camagüey me han ayudado a tomar más en cuenta a ese espectador que no se ha detenido en el tiempo, que vive de acuerdo a los cambios que de modo incesante nos propone el audiovisual contemporáneo. Supongo que a muchos colegas les suceda lo mismo, pero desde luego, no me gustaría en modo alguno, hablar por ellos.

Juan Antonio García Borrero

Anuncios

Publicado el marzo 18, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: