CARTA DE MARINA OCHOA A MARILYN SOLAYA

Querida Marilyn:

Me ha dado mucha alegría enterarme de que al fin tendremos tu premier hoy. Vestido de Novia ha detonado una polémica en torno a la piratería y el rol que ha jugado el ICAIC en la pobre defensa contra lo que sí considero un flagelo que ataca no solamente el derecho moral y material de autor del que poco se habla, sino que también la posibilidad de ganancia y reinversión en otra obra de quien quiera que haya tomado los riesgos inherentes que conlleva invertir en un proyecto artístico.

No se puede ser ingenuos y presumir de que el concepto prosumir justifique los derechos violados de Marilyn Solaya y de los que invirtieron en Vestido de Novia. Prosumir fue el pasado del ICAIC en un contexto que ya no existe. Marx y Engels lo llamaron comunismo, y ha quedado instalado en la gaveta de la historia del desarrollo social clasificado como utopía. Y el más sublimado artista tiene que incurrir en el prosaico acto de vivir con todo lo material que en estos tiempos conlleva ¿Y de qué vivimos si no podemos hacerlo de nuestro trabajo?

Considero que el término piratería es controvertido y es una forma contemporánea y encubridora de referirse a lo que en buena ley debía llamarse robo. Y lo más cubano que se me ocurre que pueda acercarse conceptualmente y que también encubre y distorsiona la esencia de la acción es " luchar" porque, cuando tu te apropias de lo que no es tuyo, lo utilizas en tu beneficio económico o social no estás haciendo más que robar y el que lo hace no es otra cosa que un ladrón, más sofisticado que vulgar pero ladrón igualmente agravado porque quien lo hace conoce muy bien el perjuicio que está causando y no está compulsado por la necesidad. Y los principios básicos son muy importantes cuando te enfrentas a un mundo que incluso para aquellos que han crecido en él y con él, resulta generador de una galaxia de sofismas donde la verdad se pierde. Mientras que predomine la forma de producir que existe será suicida renunciar a las formas de distribución y consumo que esto conllevan no puedo defender "los nuevos modelos de negocios" que se basen en la violación de los derechos del otro, porque esta violación se asientan en conceptos que no han alcanzado siquiera la plenitud de su construcción como son copyleft, remix, share, y otras. Y recomiendo estado de alerta porque detrás de toda esta construcción debe haber grandes intereses. Y pueden ser peores que el dinero. Asimismo tampoco creo el to be (piratería) / not .to be (anonimato), Me parece un criterio simplista y maniqueo de un fenómeno de gran complejidad.

En cuanto a la reclamación que haces al ICAIC me parecen justas. Es como si al terminarse las películas hubiera una especie de enajenación de las mismas. Y caen en un extraño limbo. Es como si nadie conociera lo que tiene que hacer. La parte del engranaje que aparece aceitado es producción, unas veces más que otras, dependiendo de la calidad del equipo de producción, pero a partir de ahí solamente he palpado el interés de Relaciones Internacionales, quienes se enfrentan con un producto no preparado adecuadamente para recorrer el único camino de la promoción diseñada que es a través de festivales, lo que evidencia la falta de información acerca de la utilización de la Web tan efectiva para hacer campañas de promoción, la falta del personal adecuado para hacerlo y la carencia de acceso a Internet de alta velocidad, a veces incluso al Internet más sato, porque el servidor que tenemos confronta tales problemas que las especialistas de RI emplean hasta una semana en bajar una planilla de inscripción a un festival. Amén de que la mayor parte de las veces se hace llegar la película a través de favores de terceros, porque del presupuesto de la película no se reservan fondos tan importantes que pueden ayudar a mitigar la precariedad del este departamento para estas funciones. Hablo desde mi experiencia de dirigir documentales, quizás no sea siempre así y esta situación emane de la descalificación del género lo cual no me parece.

En el ICAIC de Alfredo una película de cualquier género y metraje salía de postproducción automáticamente subtitulada, en muchas ocasiones a más de un idioma. Y había una distribuidora que se ocupaba de distribuir nacional e internacionalmente, y había una exhibidora. Y todo el mundo sabía lo que había que hacer y cómo hacerlo. En las nuevas condiciones económicas el ICAIC se deshizo de todo lo que no era necesario y estas gestiones quedaron en manos de pequeños grupos supuestamente calificados para tales gestiones.

Y cuando llegaba a Relaciones Internacionales llegaba como Dios manda. Y las copias estaban oportunamente. ¡Y eso era en 35mm! Y eran 48 o más noticieros, alrededor de 50 documentales, quizás tres largos, y un montón de dibujos animados anualmente, y son cifras a la memoria, en todo este recorrido era acompañada por personas que amaban el cine y se enorgullecían de que su trabajo por pequeño que fuera contribuyera al feliz arribo de los filmes a la pantalla. Porque repito amaban el cine y había profesionalidad, y sentimiento de pertenencia. Con la gran crisis de los noventa ese ICAIC murió. Simultáneamente otro mundo audiovisual estaba alcanzando un protagonismo definitivo para el cual no hemos estado preparados ni los cineastas ni lo cuadros.

En el caso del cine esto es mucho más complicado. A la declaración de Alfredo de que el cine cubano es arte e industria hay que añadir inevitablemente y mercancía. Son tres gestiones sumamente complejas per se, amén de la enredada trama que constituye el presente audiovisual donde al tejido se han incorporado hilos no identificados que aportan una suerte de ininteligibilidad. Y en este paisaje que ha generado mucho surrealismo enfrentamos un cambio en el proyecto económico social, un cambio de cuadros y un cambio de estructura del panorama cinematográfico nacional in progress.

Y todas esas aguas trajeron estos lodos. Ciertamente es imprescindible que la institución asuma junto a los derechos los deberes y te digo esto porque también estoy sufriendo lo mío. Mi documental Never Ever Neverland se terminó a finales de julio y a postproducción se le entregó a la vez que el master la lista de diálogos para el subtitulaje al menos al inglés, indispensable para moverlo en festivales lo cual no debía ser mi interés únicamente, pues el recorrido en festivales favorece la venta. Pues bien, cuando yo creí que el material al menos había sido enviado a traducir me dicen que el presidente tenía que dar la orden y establecer las prioridades. Y me pregunté… ¿cuándo el subtitulaje quedó fuera del proceso natural de postproducción?… ¿desde cuándo pasó de ser lo regulado a convertirse en lo excepcional? Y mientras tanto el documental perdiendo oportunidades. Los documentales que hice para la Productora Octavio Cortázar de la UNEAC se subtitularon inmediatamente al inglés. Mi documental El Sol Rojo en el Poniente que hice con mi grupo de video independiente, salió subtitulado al inglés como requisito para darlo por terminado. ¿Cómo es posible que en el ICAIC sea una puntual decisión del presidente?

Y volviendo a aquello de asumir los deberes no creo Mari, que haya una intención expresa de fastidiar la película. Las personas que están ubicadas en las posiciones estratégicas del ICAIC son personas definidas por su calidad humana quienes, según mi experiencia no son dados a utilizar métodos poco dignos. Ahora sí, tienen que acabar de recuperar el proceso lógico y fluido que recorría una obra hasta su verdadera terminación que debe potenciar las posibilidades de venta. Mientras los ingresos del ICAIC se obtengan por regla general a partir de dar servicios casi siempre de producción a producciones extranjeras y no se apueste a la comercialización de lo que se produce, esta concepción seguirá contaminando otras áreas que trabajan deficientemente, Y las justificaciones se camuflagean en expresiones tales como “el cine cubano no se vende”. Y cuando logran venderlo la gestión deja mucho que desear y no recupera la inversión. Malamente paga el pasaje y estancia de los vendedores y obtiene como ganancia cifras realmente ridículas. Esto promueve esta enajenación del producto a la que me refiero.

Para mi esta es la razón principal, aunque no la única, y desde esta premisa lo que parece absurdo se convierte en racional como es el que a nadie le preocupara custodiar la película, y que tú, que cumpliste con todos tus deberes como directora tengas que asumir el trabajo ajeno por el que seguramente hay gente cobrando. Y sí, el prestigio del ICAIC se está afectando y mucho.

El ICAIC tiene por delante no solo encontrar una macroestructura funcional sino que también deberá evaluarse críticamente hacia lo interno y despojarse de todo vestigio de disfuncionalidad, incapacidad, falta de profesionalidad y compromiso, oportunismo y acomodamiento, mediocridad, ignorancia y otras yerbas que están incidiendo no solamente en tu caso, sino que, de diferentes maneras en todos los casos.

En estos momentos no se si lograré acompañarte en la premier pues a estas alturas 2 y 44 p.m. del día de la misma no han llegado las invitaciones a los directores y al resto del personal creador que siempre han sido invitados, lo que trae a colación también la experiencia con mis dos últimos estrenos dentro de la institución en las cuales el aspecto invitaciones ha estado extremadamente deficiente. El hecho de que sea una película tan popular me hace temer que no voy a poder entrar sin la invitación. Y esto no tiene que ver con un plan para descalificar a tu película, tiene que ver con el lastre que no permite ni permitirá al ICAIC remontar vuelo.

Un abrazo grande y todos los éxitos del mundo

Marina Ochoa

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Publicado el enero 22, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. A juzgar por la carta de Marina (que cruzo mentalmente con otras leidas de Kiki Alvarez etc), la crisis del ICAIC es mas un tema de organizacion, compromisos, saberes profesionales, que un tema sistémico. Marina lo anota desde las marcas de su experiencia: “El ICAIC de Alfredo…..”. Eso me da optimismo: otro ICAIC es perfectamente posible, y sin grandes rupturas, recogiendo las experiencias- y superándolas- del ICAIC primigenio que se nutrió tanto de las empresas de publicidad pre-revolucionarias. Refundar el ICAIC como una institución de saberes y haceres contemporáneos, es perfectamente posible. Solo se necesitan claridad y coj…

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