Archivos diarios: enero 21, 2015

ALBERTO ELENA: NUESTRO HOMBRE EN ESPAÑA

Desde aquí no puedo acceder a este link donde su supone pueda verse el homenaje realizado a Alberto Elena en Buenos Aires, pero comparto con los amigos el texto que envié en su momento.

ALBERTO ELENA: NUESTRO HOMBRE EN ESPAÑA

Este no es todavía el texto que me gustaría escribir alguna vez sobre Alberto Elena. No obstante, si algo lo salvará de ser un mero texto de ocasión, es que está escrito desde lo afectivo, que es tal vez la zona que mejor nos impulsa a entender aquello que nos deslumbra en lo racional.

En tal sentido, llevo días tratando de precisar cuándo fue que leí por primera vez a Alberto Elena. Con un autor como él, es difícil fijar este tipo de acontecimiento, dado que Elena podría formar parte de ese grupo de escritores que Foucault describía como “fundadores de discursividades”, y en los que destaca no solo el conjunto de textos que producen, sino que, según Foucault, son autores que propician “la posibilidad y la regla de formación de otros textos”. Así que es posible que lo leyera a través de discípulos que ahora mismo podemos localizar en los más variados puntos del planeta, integrando eso que me gusta nombrar “universo Elena”. Poco importa, pues, en estos casos, puntualizar el kilómetro primigenio de nuestra atención; basta con advertir que alguna vez ingresamos en ese universo para ya nunca alejarnos de su centro.

Lo que sí recuerdo con gran claridad son los efectos de ese primer encuentro intelectual. Acostumbrados como estábamos en Cuba a contar la historia del cine cubano como si se tratase de la historia del ICAIC (el enfoque icaicentrista que otras veces he cuestionado), no podía dejar de ser cuando menos estimulante el descubrimiento de un investigador que se desvelaba por sacar a la luz la existencia de esos cines periféricos que todavía hoy apenas son percibidos por el grueso de las personas y estudiosos.

Y es posible que el interés comenzara a ganar una mayor intensidad luego de la lectura de aquel texto publicado en “Archivos de la Filmoteca” con el título de “Avatares del cine latinoamericano en España”, y que comenzaba de esta manera:

La fecha aún es reciente: 1 de septiembre de 1995. De forma tan atípica como inusitada, una película latinoamericana irrumpe masivamente en las carteleras españolas: Guantanamera (Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, 1995) se estrena en sesenta salas de toda España. Honores habituales en las grandes producciones norteamericanas, pero ciertamente inhabituales en films de este calado. Habría, en todo caso, que remontarse bastante atrás en el tiempo para tropezar con un lanzamiento similar. Precedida por los sonados e inesperados éxitos populares de Un lugar en el mundo (Adolfo Aristarain, 1991), Como agua para chocolate (Alfonso Arau, 1991) y Fresa y chocolate (Tomás Gutiérrez Alea, 1992) —estrenadas respectivamente en 1992, 1993 y 1994—, Guantanamera parece confirmar así un asombroso renacimiento del cine latinoamericano en las pantallas españolas, precisamente después de haber atravesado uno de los períodos más críticos de su historia en cuanto a su difusión en España. Aún es pronto, claro está, para evaluar cabalmente tal fenómeno, pero no lo es en cambio para lanzar una mirada retrospectiva a una ya larga y nutrida, por más que errática y accidentada, presencia de films latinoamericanos en las carteleras de nuestro país[1]. Lee el resto de esta entrada