CONSUMO AUDIOVISUAL EN CUBA: DE ABELARDO MENA A GARCÍA BORRERO

Juani:

Comencé a escribir un comentario. Pero de pronto me vi, desde lejos, enfocado en tal tarea, y me conquistó una pesada sensación de inutilidad.

Porque, visto de manera simplificada, casi grosera, el conflicto que se presenta a la institución audiovisual en Cuba es "simplemente" como sobrevivir en tanto indisputada "fabricante de ideologías", asediada por el asalto de los "bárbaros" que han decidido usar las memorias flash y HD para intentar ejercitar su derecho a construir su propia subjetividad. Porque nos guste o no, hacen derecho soberano a su propia construcción de sentidos. La libertad podrá ser un espejismo, pero ningún humano renuncia a ella. *

El asalto a la institución (y los críticos están dentro) – desjerarquizado en estructura, imponente en masa numérica- ciertamente hace imposible restituir el canon como único interlocutor posible, por vía de la "aniquilación" del adversario. No se cuenta ya con el aval social que, años antes, lo hubiese justificado. No hablamos ciertamente del mercado agropecuario, ocupado por especuladores.

Solo es posible entonces- sin métodos administrativos, sino culturales- intentar establecer competencia, reintroducir que la cultura tiene swing.

Eso significaría renovar los centros audiovisuales del país (ICRTV, ICAIC) profundamente como industrias productoras de contenidos, y no meras dependencias del DOR, legalizar mediante ley la existencia de productoras independientes, que son quienes podrían asumir por encargo la producción de materiales para las parrillas de TV, y propiciar el surgimiento de "enclaves de resistencia" como videotecas-mediatecas privadas 2D que- aunque orientados a la sustentabilidad comercial como cuentapropistas- sean capaces de ofrecer más alternativas a la carta que el dichoso paquete. O pensar en un Netflix cubano, usando la fibra óptica que nos recorre de Oriente a Occidente, capaz de sumarse a otras industrias de contenidos y teletrabajo que por fuerza deberán surgir en una Cuba digital.

Si se quiere competir con el paquete, en rating y contenidos, no queda "remedio" más que concebir una TV capaz de tomarle el pulso a su tiempo, sin censuras. Una TV atractiva visual (como hace TeleSUr sin grandes recursos) y cognoscitivamente. Una TV que aunque mutile Adele ante mi hijo de 3 años, sea capaz de poner las ideas económicas de Juan Triana o los proyectos de inversión extranjera a debate, y despierte la idea o la ilusión de propiciar un dialogo cívico dentro de la TV, como reflejo necesario de ese dialogo que es imprescindible hacer, tallerear, en el mundo offline, para reconstruir nuestro país de una manera diferente. Un país que se resiste a ser dirigido, paradójicamente, por orientaciones emitidas en videoconferencia, y que exige mucho más presencia y compromiso de sus dirigentes. Un país que motive la participación concreta de sus ciudadanos, porque la indiferencia es hija de los mecanismos enunciativos de participación, no de las campañas imperialistas.

El deseo incesante por innovar y romper canales sociales trillados es también síntoma de la revolución cultural que recorre Cuba, una que recurre a Internet, y las nuevas tecnologías para manifestarse. La crisis cultural es, otra vez, el reflejo de un cisma social mucho más profundo que los 80. .

Ya ves, decidí no escribir, y me he dejado llevar.

Un abrazo siempre, Abelardo

* Es notable. A través de una tecnología low cost (flash memories y HD externos) y una atención semanal digna de un médico de la familia, se ha creado a través del "paquete" un canal de distribución audiovisual, autónomo, rizomático, que cubre el territorio nacional con más efectividad que correos de Cuba y más rapidez que una desnatada DHL, y que funciona como un Netflix criollo sin auxilio de la fibra óptica. Es un ejercicio de resistencia, anti hegemónico contra la unilateralidad comunicacional, la TV autocensurada, en búsqueda de un ocio que recurre lo mismo a Bollywood que a Hollywood, a los infocomerciales o las revistas en pdf. ¿Esto no expresa ansias de conocimiento? ¿Eso no es innovación offline-online sin necesidad de acudir a Bezos, Jobs o Elon Musk?

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Publicado el noviembre 7, 2014 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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