CARTA ABIERTA DE ANTONIO ENRIQUE GONZÁLEZ ROJAS A GARCÍA BORRERO

Querido Juany:

Tras ver a Abel Prieto clamar contra los “cretinos globalizados” que desde hace unos años celebran Halloween en Cuba; tras ver cómo el vicepresidente del ICRT desapareció cual exhalación del Salón de Mayo —tras numerosos criterios vertidos por muchos intelectuales, acerca de las disímiles deficiencias de la TV Cubana—, donde los días 30 y 31 de octubre pasado se celebró el Foro de Consumo Audiovisual que se organizó con un grupo de intelectuales, para analizar tales dinámicas en la Cuba actual; tras ver a Pedro de la Hoz levantarse iracundo para “aclarar que ese foro se convocó desde la institución”, ante mi pregunta de hasta dónde está preparado el sistema institucional cubano para asimilar muchos de los argumentos esgrimidos desde los variados paneles dedicados a los videojuegos, el “paquete”, el cine en la TV Cubana y otros tópicos; tras ver a Magda Resik contradiciendo su inicial aclaración de que el foro era inclusivo, llamando a concentrarse en el tema a Rolando Leyva quien arguyó que la autoridad en Cuba no es carismática, sino impositiva, para “aclarar” en otro momento que el foro era para hacer “propuestas concretas”, para qué, aún no lo tengo claro; tras ver que no pocos intelectuales fueron convocados a este espacio, realizado una vez más casi a puertas cerradas, una vez más alejado de la esfera pública; tras ver (esta vez con alegría) a Helmo Hernández, presidente de la Fundación Ludwig de Cuba, aseverar categóricamente que se acabó la era del broadcasting e inició la era del streaming, contra lo que el ICRT y el ICAIC no podían competir…

Tras presenciar estas y más cosas, no puedo menos que apreciar cuán diferentes motivos tenían las muy bien delimitadas facciones asistentes a este foro. Sobre todo, cuán poco aceitadas están las capacidades de diálogo de la institución con los intelectuales no tan “institucionalizados”, pues como quedó claro, no asistimos los allí convocados por ti, por la UNEAC, la AHS, la Federación de Prensa Cinematográfica, para dialogar, para polemizar acerca de las pertinencias del actual status quo cubano, acerca de las diversas dinámicas comunicativas y audiovisuales en las que se ven inmersos los públicos cubanos del hoy inmediato; para discurrir acerca de cómo se prefigura su (nuestro, que el intelectual no es un extraterrestre, sino pueblo “intelectualizado”, que no uniformado) universo preceptivo y perceptivo, signado por lo transmedial, por lo hipermedial. Universo entre los cuales las instituciones mediáticas, digamos que “clásicas”, son una mera zona, ya a años luz de la pasada hegemonía simbólica ostentada por determinantes, en gran medida tecnológicas.

Resulta que a su entender —el de las instituciones— estábamos para solucionar ¿qué cosa?, trazar estrategias “concretas” ¿para qué?, para ¿preservar algo?, para ¿proteger “nuestra identidad”, negando palmariamente el carácter dinámico y dialéctico de las culturas, que se modifican constantemente desde la afluencia más constante aún de disímiles factores foráneos, lo cual da al traste, por obligación, con precedentes dinámicas o al menos, las modifica o convive paralelamente?

En muchas de las intervenciones aprecié —y lo dije en mi primera alocución, micrófono en mano— alarma, sobre todo porque las cosas ya no son como antes, eterno lamento este, inevitable reacción conservadora de algo que se sabe sobrepasado por nuevas circunstancias, como Reina Roja que se sienta en su casilla a lamentarse por no permanecer en el mismo lugar, donde sólo se mantendría corriendo, Alicia dixit. Y es que dedicar ese Foro a pensar cómo detener la Historia, cómo evitar que Cuba se sumerja de lleno en la Sociedad de la Información, es tan absurdo como pretender cultivar fideos.

Nosotros fuimos a un Foro realmente bueno, coordinado por ti, optimista trágico, como te defines, donde se confrontaron ideas ya esparcidas a modo de artículos en medios sobre todo digitales, expresadas también en cafés y otros espacios “informales”, que es donde se hablan y discuten las mejores cosas. Un foro donde se disolvieron fantasmas, se exorcizaron demonios, se confrontaron criterios, se comunicaron generaciones varias…aunque no hayamos logrado las “propuestas concretas” esperadas; pero en lo que a mí respecta, sí se cumplieron varias de mis expectativas intelectuales; claro, como no asistí a enlistarme en un bando, en un poder que le discute a otra facción la propiedad y la hegemonía —palabra que escuché varias veces y que rehúyo con toda mi alma— sobre la cabeza de los seres humanos, sobre lo que piensan, lo que escogen, lo que disfrutan.

Como siempre firma un amigo sus textos: Un abrazo de paz y memoria.

Antonio Enrique González Rojas

Lunes, 3 de noviembre de 2014. 11:31 PM

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Publicado el noviembre 5, 2014 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

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