Archivos diarios: mayo 26, 2014

LAS 1500 ENTRADAS DEL CINE CUBANO

El post anterior es el número 1500 que se cuelga en el blog. Se dice fácil, pero 1500 entradas, o artículos, conformarían casi una pequeña enciclopedia del audiovisual cubano realizado en cualquier época, en cualquier lugar.

Mas es obvio que ese número de contribuciones no lo puede lograr una sola persona. Se les debe a muchos colaboradores desinteresados que ha tenido el blog en un montón de lugares. Gente que incluso no conozco personalmente, pero que siento que pertenecen a este espacio donde ha predominado el intercambio fraterno, y el debate fértil que sabe que la búsqueda de la verdad no descansa en lo altisonante de las posibles respuestas que algunos esgrimen, sino en la calidad de las preguntas que entre todos nos hagamos.

Debo confesar que a veces llegan a mi mente, en forma de pesadillas, imágenes donde lo único que existe es el vacío. Porque precisamente la vulnerabilidad de estos soportes, en modo alguno garantiza que mañana siga existiendo todo lo que aquí se ha colgado, y que quién sabe si en un futuro, pueda resultar de interés a quienes decidan estudiar lo que ha pasado con el cine cubano en este siglo que dejamos atrás, y en lo que llevamos viviendo de este.

¿Cómo garantizar que el contenido del blog no se pierda como parte de eso que algunos estudiosos llaman “cultura efímera”?. No lo sé. Supongo que de la misma manera que las Cinematecas del mundo organizan campañas con el fin de salvaguardar sus fondos, yo debería tal vez impulsar alguna, siempre dejando por sentado que este es un blog que habla del audiovisual realizado por cubanos como algo eminentemente cultural más que político (lo cual incluye también el análisis político).

Pero al margen de lo que suceda en un futuro, quería agradecer públicamente a todos los que contribuyen a que el blog siga existiendo, como punto de encuentro y debate de este audiovisual nuestro.

Juan Antonio García Borrero

POLVO Y HUESOS (2014), de Dashiell de la Guardia

Hace ya mucho tiempo que los documentalistas abandonaron sus ínfulas de retratar las cosas tal como son ellas. Hoy el que decide acercarse a la realidad a través del documental, tiene claro que aquello que se verá más tarde en pantalla es una parte del mundo que habitamos, pero de acuerdo a lo que su imaginación ha conseguido representar. Imaginación que lejos de prescindir de la subjetividad, o de disimularla tras la altisonante (pero falsa) pose de un Dios objetivo, la estimula a la hora de construir eso que aprehende y nos ofrece. ¿Qué pasaría entonces con esos documentales que emplazan la cámara frente a las ciudades con el fin de describirlas, desnudarlas, mostrárnoslas en sus más íntimos ajetreos?, ¿serán documentales que hacen de lo apócrifo un testimonio que hay que creer sin más?

Recuerdo que en medio de las celebraciones por los quinientos años de fundada la villa camagüeyana, me invitaron a conversar con algunos realizadores sobre la imagen de la ciudad en los medios, y a raíz de ese intercambio escribí aquel post que titulé “Las (re)invenciones de la ciudad”. En ese texto me quejaba de esa suerte de fetichismo que muchas veces fomentamos hacia el centro de la ciudad, en franco olvido de las múltiples ciudades que existen dentro de esta ciudad mayor que es Camagüey, y me hacía una pregunta que sigo reiterando: cuando retratamos la ciudad, ¿la miramos de verdad, o es la ciudad que hemos heredado, la que nos mira y nos impone su propio régimen de visibilidad?

Por fortuna, en Camagüey existen realizadores que se han preocupado por ir más allá de ese registro epidérmico, casi publicitario, de este conjunto laberíntico de edificios y calles que nos alberga desde hace quinientos años. Estoy pensando en algunos documentales de Gustavo Pérez, o en Timbalito, de Annette Pichs, Bella y durmiente, de Yasser Socarrás González,o Persona, de Eliecer Jiménez, por mencionar algunos. Ahora Polvo y huesos se suma a esa lista de títulos que indaga en la memoria de la ciudad, pero también en la relación que establecen con ella los ciudadanos que la habitan. Lee el resto de esta entrada