PRIMERA PARTE DEL INTERCAMBIO RODRÍGUEZ RIVERA-TABÍO

Acabo de percatarme que del envío que me hiciera Arturo Arango omití la primera parte del intercambio sostenido entre Guillermo Rodríguez Rivera y Juan Carlos Tabío. Aquí están íntegras esas primeras cartas.

JAGB

Guillermo Rodríguez Rivera a Juan Carlos Tabío

Querido Juan Carlos:

Hace rato que no nos vemos pero sabes que te quiero como en aquellos tempranos años sesenta en que nos conocimos. Ahora, además, admiro tu obra.

Me preguntas a mí: te cito: "¿la bronca es personal con Padura o con todos los que no somos oficialistas?". En mi caso, Juan Carlos, ni con Padura ni con los otros. Enjuicié una entrevista concedida por Padura al diario La Nación, de Buenos Aires, en el que Padura dice: “Los artistas comprometidos de manera militante con un partido, filosofía, Estado o poder terminan siendo siempre -o casi- marionetas de ese poder. No se puede jugar a hacer política desde el arte porque al final los políticos son los que utilizan a los artistas para sus fines políticos”.

Padura le estaba diciendo — asumo que la periodista argentina recogió exactamente lo que el novelista cubano le escribió en su mensaje por email — que el compromiso, el entregarse a una causa, hace que los escritores terminen siendo "– o casi — " marionetas. Eso al margen de que, como tú dices, hayan ejercido la militancia "desde posiciones de poder". Perdóname, Juan Carlos, pero el rechazo de Padura al compromiso es mucho más amplio: como él ve el asunto, caben ahí Guillén, Neruda, Alberti, Vallejo, Brecht, Benedetti, Miguel Hernández, Eluard, Aragón, Roque Dalton et. al.

Tú haces "oficialista" a Maiacovski: déjame salvar al poeta desmintiéndote: Maiacovski, que fue el poeta de la Revolución de Octubre, nunca fue militante del partido. No quiso serlo, y mucho que se lo reprocharon. Su último poema, antes de pegarse un balazo — hacía seis años que había muerto Lenin –, que tituló "A plena voz", fue su testamento político y allí decía (perdóname mi versión española):

“A mí los versos no me acumularon rublos,

no llevaron los artesanos a mi casa muebles de caoba

y además de la camisa bien lavada, lo digo claramente:

no me hace falta nada.

Ante el Comité Central de los Años Futuros,

por encima de una banda de oportunistas y vividores,

yo levantaré, como carné bolchevique,

todos mis libros comprometidos”.

No lo insultes llamándolo oficialista. Stalin lo elogió después de muerto, pero lo elogió hipócritamente, porque Maiacovski surgió de la vanguardia que él aniquiló.

Si algo impugné en la entrevista de Padura, era que se la diera a un periódico de la derecha y que condenara sin más ni más, el compromiso del escritor, que es su entrega a una idea — o a unas ideas o a una causa — cosa que mucha gente digna hace, sin ser militante de nada. Padura es un buen escritor, y tiene un público y un poder de convocatoria. Los jóvenes lo leen. Yo todavía hago mis clases: ¿qué les digo a mis estudiantes de esos poetas que respeto?

En cuanto a lo que opino de la prensa cubana y de la absoluta necesidad que hay de su cambio, te mandaré después, un trabajo que preparo al respecto. A propósito: el boniato no era de Cracovia sino de Moldavia. Si te atreves a hacer un documental sobre el tema, te escribo el guión. Un abrazo de tu amigo

Guillermo Rodríguez Rivera.

JUAN CARLOS TABÍO RESPONDE A GUILLERMO RODRÍGUEZ RIVERA

Querido Guillermo:

Cuando en mi artículo al que abajo tú respondes, y que titulé borgeanamente, “Otras Inquisiciones”, aludo a ti, digo “mi gran amigo desde hace muchos años”. No estoy echando mano a una fórmula de cortesía, sino que yo también te sigo sintiendo como aquel joven con el que hace 50 años sostenía animadas conversaciones sobre cine, literatura, política, pelota, mujeres y otros temas medulares de nuestra vida. Recuerdo que juntos nos cagábamos de la risa repitiendo de memoria pasajes enteros de novelas de Jardiel Poncela.

Para ser amigos y para continuar siéndolo no es necesario estar de acuerdo en todo. Es más, considero imposible que dos personas estén de acuerdo en todo.

Cuando en mi artículo pregunto: “¿La bronca es personal con Padura o con todos los que no somos oficialistas”, no es a ti a quien me dirijo, si no que hago referencia a todo un dossier que apareció en menos de 48 horas entre los correos electrónico que hace circular Eduardo Montes de Oca. Que conste que no estoy cuestionando a Montes de Oca, sino a un grupo de personas (a las que no tengo el gusto de conocer) que arremetieron contra Padura echando mano a especulaciones, suspicacias y descalificaciones. Nunca me ha gustado, ni desde chiquito a que a alguien le caigan “en pandilla”.

Surge ahora una discrepancia entre nosotros a raíz de las declaraciones de Leonardo Padura en una entrevista que le hicieran (hace 2 años) el periódico LA NACIÓN de Buenos Aires.

Escribes ahora un artículo “Padura, la literatura, el compromiso” donde cuestionas algunas respuestas de Padura en aquella entrevista. Yo, por mi parte, escribo un artículo, el mencionado “Otras Inquisiciones”, que en parte, responde a tu anterior artículo. Como respuesta a este, me escribes una carta (que mucho te agradezco) donde pones en palabras de Padura “que el compromiso, el entregarse a una causa, hace que los escritores terminen siendo "– o casi — " marionetas”.

En realidad, Guillermo, Padura no dijo exactamente eso (esto puede parecer una precisión escolástica, pero no lo es), Padura dijo (y cito textualmente): “-Los artistas comprometidos de manera militante con un partido, filosofía, Estado o poder terminan siendo siempre -o casi-marionetas de ese poder” Puede parecer lo mismo, pero no lo es. Por supuesto que no hablo por Padura, estoy hablando por mí, a partir de cómo yo veo las cosas.

Creo firmemente que una obra de arte no se puede hacer partiendo de presupuestos ideológicos, mucho menos partidistas ni bajo las orientaciones de ningún PODER. De ser así, no resultaría una obra de arte, sino un panfleto y el artista, efectivamente terminaría siendo “marioneta de ese PODER”. Un escritor, un cineasta por muy comunista que sea, no se puede proponer hacer una novela comunista ni una película comunista. Cuando esto sucede, estamos, ni más ni menos, ante el “realismo socialista”. Claro que esto puede ocurrir con cualquier ideología, recuerdo algunas películas de Frank Capra (tú recordarás los títulos mejor que yo) donde al final obreros y patronos terminan abrazados en la confianza de que están construyendo el mejor de los mundos. Cuando esto sucede, estamos, ni más ni menos, ante el “realismo capitalista”.

Con el ejemplo que te voy a exponer ahora, creo ilustrar lo que quiso decir Padura con eso de “-Los artistas comprometidos de manera militante con un partido, filosofía, Estado o poder terminan siendo siempre -o casi-marionetas de ese poder”: la película del dolorosamente desaparecido cineasta Daniel Días Torres Alicia en el Pueblo de Maravillas. Daniel era comunista, militante del PCC y comunista de corazón. Daniel hizo la película que creyó que debía hacer. Todos sabemos lo que pasó: el mismo Partido al que Daniel pertenecía, acusó la película de contrarrevolucionaria y a raíz de eso, se desató una cacería de brujas por la que estuvimos en un tilín de que desaparecieran al ICAIC. Daniel siguió siendo comunista y siguió creyendo hasta el final de su vida que había hecho la película que debía hacer. Y con Daniel, todos nosotros. Daniel después de eso continuó aferrado a “su compromiso y entregado a su causa”. Pero si Daniel hubiera sometido el guión de Alicia en el pueblo de Maravillas a la supervisión de su Partido, Daniel hubiera sido “una marioneta”. No lo fue porque Daniel era un verdadero artista.

Por eso dije yo en “Otras Inquisiciones” que “el artista, por definición tiene que ser independiente”. Te repito que no estoy hablando por Padura, pero pienso que por ahí van sus tiros.

Por supuesto que no creo, ni creo que Padura lo crea, que Guillén, Neruda, Alberti, Vallejo, Brecht, Benedetti, Miguel Hernández, Eluard, Aragón, Roque Dalton, hayan sido “marionetas”, simplemente porque eran artistas independientes, es decir artistas.

Perdóname mi equívoco con Maiakosvki, siempre pensé que al final de su vida había sucumbido al “oficialismo”, pero, bueno, sobre Maiakovski, tú sabes mucho más que yo.

En cuanto a que si La Nación, es un periódico de derechas, mira, uno responde lo mismo a un periodista de La Nación que a uno de Granma. El asunto está en si el periódico en cuestión, publica o no lo que uno dice. Como anécdota reciente, Roberto Miguel Torres, periodista de Granma, me hace una entrevista y después, esta sencillamente no se publica, sin ninguna explicación. Me hizo trabajar por gusto. Que es lo peor que se me puede hacer a mí.

Buena tu aclaración sobre el boniato. Mira, sea de Cracovia o de Moldavia, es el boniato que más ha hecho pensar y reír en la literatura cubana.

En fin Guillermo, esto que te he dicho, es lo que pienso sobre la función del artista en cualquier sociedad. No es una defensa personal de nadie. Para cualquier aclaración personal –parafraseando a Maiakovski- “Tiene la palabra el camarada Padura”.

Mi socio el mismo abrazo de siempre para ti.

Tu amigo de siempre, Juan Carlos.

Ps- Por cierto, que ahora cuando respondo tu carta es que leo que me pides que le mande una copia a Montes de Oca. Mira estando ya en esto, traté de mandar mi artículo a “Segunda Cita” pero no sé cómo. Te propongo que, si puede ser, “Segunda cita” publique tu artículo, el mío, tu carta y mi respuesta. Y si la cosa sigue, pues pal ante, ya yo estoy jubilado.

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Publicado el mayo 23, 2014 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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