Archivos diarios: mayo 15, 2014

“CINE CUBANO, LA PUPILA INSOMNE” EN EL PAQUETE DE LA SEMANA

En el pasado Congreso de la UNEAC, intervine en algún momento para comentar sobre lo que hoy en día, desde mi punto de vista más personal, está determinando la tendencia hegemónica en el consumo cultural de los cubanos: el llamado “paquete de programas audiovisuales” que se alquila en el plano doméstico.

Mi criterio es que este fenómeno, más que satanizarlo (casi siempre sobre la base de argumentos “morales”) hay que estudiarlo con un carácter científico, y luego del diagnóstico de rigor, aprovechar sus fortalezas, que con seguridad las tiene.

Lamentablemente, entre los miembros de la UNEAC sigue siendo dominante la convicción de que en el llamado “paquete” solo es posible encontrar materiales tipo “Caso cerrado”. Pues bien, hace un par de días un amigo me alertó de que una selección de los posts más recientes colgados en el blog estaban circulando como parte del último paquete.

Más allá de lo anecdótico, sentí curiosidad por saber de qué forma podía insertarse el contenido de lo que aquí se escribe, en algo que supuestamente está dirigido al consumo de la “frivolidad”. Y pude ver que se trata de una sección titulada “En Cuba”, donde hay informaciones deportivas, culturales, política, etc.

¿Llegará la vanguardia intelectual en Cuba a entender que hoy la producción y el consumo cultural andan por caminos bastante distanciados de esos que nosotros, los intelectuales, creíamos institucionalizados para siempre?

Juan Antonio García Borrero

SOLEDAD

¿Qué es lo que provoca que un hombre se sienta terriblemente solo en medio de una multitud que no para de bailar eufórica en un espacio colectivo?

Nietzsche habló de ello en aquel implacable pasaje de Así habló Zaratustra donde describe lo que él llama “las moscas de la plaza pública”. Como la mayoría de la gente asocia la soledad (algo que presienten como insoportable) a la privación de compañía, entonces salen a los mercados, no a comprar, sino a entrar en contacto con la gente. O se suman a una manifestación de muchos sin enterarse bien de cuál ha sido el origen de todo el revuelo. Prefieren la compañía de extraños a adentrarse en sí mismos.

También Pascal tuvo tiempo de denunciar la falacia que se esconde detrás de ese argumento, pues no existe peor soledad que aquella que se intenta sustituir con convenciones ajenas. Disfrazarla con lo que no es auténtico porque ha nacido de un consenso artificial naturalizado por la costumbre o la autoridad.

Dice Pascal: “El rey está rodeado de personas que no piensan en otra cosa que no sea divertirle e impedirle pensar en sí mismo. Porque sería infeliz, incluso siendo un rey, si pensara en ello. He aquí todo lo que los hombres han podido inventar para ser felices”.

Sentirse solo no es, entonces, faltarle a uno compañía, sino carecer de compañeros con quienes sentirnos cómplices del espíritu, de lo que nos nace bien adentro. Nadie se salva de sentirse náufrago de sus pulsiones más vitales en algún momento de su vida. Sobre todo si la intención final es curarse de la mediocridad ambiente, y escapar de las cárceles intangibles que custodian con celo los policías del espíritu, que es algo que siempre aspira a la libertad. Nadie se salva de ello; tampoco Titón, que en pleno 1967, tan ocupado como estaba con el rodaje de Memorias del subdesarrollo, anota en uno de sus papeles:

“He estado deprimido todo el día porque estoy solo. Estoy excluido cada vez más. Tengo una obra que realizar y, sin embargo, no pienso en ella y me pierdo en cosas de menor importancia. Eso cierra otro círculo vicioso. Porque cuando pienso en ello me siento más deprimido”.[1] Lee el resto de esta entrada