Archivos diarios: marzo 19, 2014

ARTURO ARANGO: ENTRE “CECILIA” Y “ALICIA”

Comparto con los amigos del blog el ensayo que Arturo Arango publicara en “La Gaceta de Cuba” sobre el cine cubano de los ochenta.

Entre Cecilia y Alicia

Por Arturo Arango

Mirada desde la Historia, la década de los 80 en Cuba comenzó con el éxodo del Mariel (abril de 1980) y terminó con la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (proceso acentuado a partir de agosto de 1991 y que finalizó en diciembre de ese año). Concebida desde el cine, dio inicio con la polémica en torno a Cecilia, la película de Humberto Solás (1982), y concluyó con el caso que tuvo como centro Alicia en el pueblo de Maravillas, de Daniel Díaz Torres (1991). Dentro del ICAIC, el primero de estos sucesos implicó que Alfredo Guevara, el presidente fundador del Instituto, fuera reemplazado por Julio García Espinosa, uno de los cofundadores. El segundo suceso, que García Espinosa fuera sustituido por Guevara.

Tengamos en cuenta que desde marzo de 1959 y aún en los años 80 la historia del cine cubano era muy cercana a la historia del ICAIC, y ya sabemos que las críticas públicas de Mario Rodríguez Alemán contra Cecilia, y muchas más divulgadas en pasillos o lobbys culturales, estaban destinadas, más que a la película, a la propia dirección de ese organismo y, por extensión, a una forma de entender la creación artística. En 1982 estamos, en el campo cultural, en un territorio liminar: casi seis años antes ha sido creado el Ministerio de Cultura y apenas se están borrando, lentamente, los efectos del llamado quinquenio gris. El tejido de la frontera cultural se ha vuelto permeable y mucho de lo que estaba fuera, excluido, comienza a ingresar e, incluso, a alcanzar protagonismo dentro del espacio de lo legitimado. Lee el resto de esta entrada

UN TALLER DE ERNESTO FUNDORA SOBRE CÓMO FILMAR LA MÚSICA

Convocan al Taller‘El music video hacia una sistemicidad del género: Cómo filmar la música’

Circuito Líquido[i] convoca al taller ‘El music video hacia una sistemicidad del género: Cómo filmar la música’ con la colaboración de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO en La Habana, la Real Embajada de Noruega en La Habana, la Consejería Cultural de la Embajada de España en Cuba (AECID) y la Casa del Festival.

El taller será impartido por el director de cine, realizador de video clip y guionista Ernesto Fundora (1967). Fundora ha dirigido cortometrajes, documentales, spot publicitarios, video arte y más de 90 music videos para importantes artistas de la música hispana. Asimismo, su obra audiovisual ha sido merecedora de múltiples premios entre los que se destacan: The Best Short Film in 14 th Roxbury International Film Festival, Boston, USA; The Best Actor and The Best Sound Design in Short Shorts, México; Mención Especial en Pantalla de Cristal, México; Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, Cuba; 29 th Chicago Latino Film Festival, USA; entre otros. Ha impartido talleres y conferencias en México, Costa Rica, Colombia, Puerto Rico, Cuba, Los Ángeles, Chile, EICTV. Lee el resto de esta entrada

DANY Y EL CLUB DE LOS BERRACOS #4 (2014), de Vito Alfonso Cedeño

Dany y el Club de los Berracos #4 (La noche del chino): Cienfuegos-Babilonia

Por Antonio Enrique González Rojas

A la par del desarrollo de la serie animada Dany y el Club de los Berracos, buque insignia de su ofensiva creativa en las áreas más reluctantemente alternativas del audiovisual cubano actual, el historietista y realizador cienfueguero Víctor (Vito) Alfonso Cedeño (Incontrolable, Invertebrados, Lavando Calzoncillos) delata a ojos vistas una maduración dramatúrgica-conceptual de sus obras, donde la axial comicidad comparte cada vez más espacio con la complejización minuciosa e intensa de sus personajes-alter egos. Opta en la cuarta entrega del referido serial, intitulada La noche del Chino, por sajar el trimurti Dany-Mauricio-El Chino y deconstruir uno por vez.

Comienza a ahondar así en el desarrollo de cada rica individualidad, imprimiendo un significativo giro dramático a la trama, sacándola de una vez y por todas del carril de más ligero y chispeante divertimiento por donde se desplazaba hasta este momento; para sumergirla en oscuridades psico-sociales de las juventudes cubanas, apenas rosadas en la fílmica nacional y mucho menos en la animación, sobre la cual perviven los reduccionistas estigmas locales de ser patrimonio de los públicos infanto-juveniles y/o material didáctico. Aparejado a esto, sucede en la propuesta una apreciable radicalización del propio humor, ganando en mordacidad, sarcasmo, abocado por momentos a la más abierta provocación.

Desde una inicial ruptura con el que se pudiera llamar “ciclo escolar” de la serie, hasta ahora desarrollada principalmente en los predios del centro de estudios de los protagonistas, Vito propone seguir los avatares del adolescente de marras, quien, desde las originarias páginas gráficas de Los chicos, donde surgió la historia y los tres primeros capítulos animados, demuestra mayores deseos por dialogar y encontrar cierto espacio en esferas tan ajenas a su ser como las ocupadas por los llamados “mangotes”, galanes que de habitar en los Estados Unidos, no se despojarían un segundo de sus chaquetas del equipo de fútbol americano o baloncesto del centro de estudios, al estilo de tantísimas peliculillas teenploitation. Lee el resto de esta entrada