PALABRAS DE APERTURA DEL XX TALLER NACIONAL DE CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA

Palabras de apertura del XX Taller Nacional de Crítica Cinematográfica.

Por: Armando Pérez Padrón

Buenas noches, queridas amigas, estimados amigos:

“El Primer Taller Nacional de Crítica Cinematográfica no debe quedar como un suceso cultural aislado, la importancia del cine como medio de expresión artística, de formación cultural y de conciencia social, valores que justamente corresponde a la crítica enjuiciar y resaltar, merita que se le asegure una continuidad y trascendencia, en la medida que lo posibiliten las difíciles circunstancia por las que atraviesa el país.

Es por ello que, a la vez que agradecemos al Centro del Cine y al Sectorial Provincial de Cultura de Camagüey su feliz iniciativa, de convocarnos a este evento y la eficacia con que han sido capaces de organizarlo, los exhortamos a que, en coordinación con las instancias gubernamentales respectivas, sigan brindando su imprescindible aporte para sostener sistemáticamente en el futuro otros encuentros de esta naturaleza.”

Con este fragmento de la declaración final de los doce críticos asistentes al Primer Taller Nacional de Crítica Cinematográfica celebrado del 4 al 7 de marzo de 1993, junto a la respuesta del público citadino que en apenas cuatro días asistieron 13 925 espectadores, signaron el destino de un evento que en sus primeras 19 ediciones consiguió aunar la complicidad y la obra de más de doscientos intelectuales y artistas de Camagüey, Cuba, Francia, España, Estados Unidos de América, Panamá, Brasil, México, Colombia y Argentina, en tanto que en el orden de la programación fílmica se han podido apreciar más de mil títulos con indiscutibles valores estéticos, procedentes de cinematografías de 52 naciones, disfrutados por 949858 personas.

Con estos y otros resultados, levantamos hoy, las cortinas del XX Taller Nacional de Crítica Cinematográfica. Han sido veintidós largos y tortuosos años de batallar porque el espacio no muera, aún cuando en el 2008 y el 2011 no fue posible hacerlo, aquí estamos, los que seguimos apostando por aquella máxima leninista de que: “Para nosotros el cine es la más importante de todas las artes”; gracias a Juan Antonio por colocar la primera idea en nuestra mesa de trabajo, a Luciano por hacerlo suyo de inmediato, a Zenaida y Pardo, por confiar en nosotros, apoyarnos y permitirnos crear con entera libertad, a Olga, a Luis, a Ileana, a Joel a Maydelina, a Gustavo, por brindarnos su talento y su arte desde el primer llamado, a los diez críticos que nos acompañaron y acogieron el proyecto como suyo, gracias a los abnegados trabajadores del sistema de cines, por seguir nuestros sueños sin vacilación alguna, gracias al pueblo camagüeyano, por su cultura y por su amor al buen cine.

En mi humilde opinión no estaríamos hoy, dando los primeros pasos de este extraordinario proyecto de la calle de los cines, si no se hubiera gestado el Taller de Crítica y todo lo que él ha generado en el plano del pensamiento cultural cinematográfico; lástima que todos los implicados en este singular espacio, no estén conscientes de que tienen una sólida herramienta en sus manos, para brindar un servicio de excelencia, apoyados en el imaginario universal del cine; lástima que algunos han ignorado o tergiversado las ideas que brindamos para cada uno de los establecimientos de esta arteria, lástima que las oscuras sombras de la desidia y el descuido manchen el esfuerzo de cinco siglos de tesón, lástima que hoy, muchos olviden que el arte de las imágenes en movimiento es el arma de mayor calibre en el universo de las ideas; pero aún así, con todas estas insatisfacciones, por aquellas cosas que sabemos se podrían hacer con los mismos recursos con que se ha contado, creemos que somos testigos, y acaso protagonistas, de un trazado de gestión sociocultural sin precedentes en nuestra ciudad, nuestro país y un poco más allá; ojala que todos seamos capaces de cuidarlo y enriquecerlo cada día, ojala encuentre oídos receptivos en otras partes de Cuba y América Latina, no para intentar hacer cosas iguales, porque los procesos culturales auténticos no pueden ser trasladados y mucho menos impuestos, pero sí, para validar la necesidad impostergable de jerarquizar en la política cultural de nuestros pueblos, la intencionalidad del consumo audiovisual; ojala sobre todo, que los jóvenes que nacieron cuando emprendimos estos pasos en los embarazosos años noventa, retomen esta batalla, y que pertrechados con nuevas armas y con nuevos bríos, garanticen que nuestro Camagüey siga siendo, una eterna Protesta de Baraguá de la Cultura Cubana.

Muchas gracias.

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Publicado el marzo 13, 2014 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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