ANTONIO MAZÓN ROBAU SOBRE LA CRÍTICA DE CINE EN EL SIGLO XXI

Acabo de recibir por correo electrónico la ponencia que Antonio Mazón Robau iba a leer en la primera sesión teórica del Taller de Crítica Cinematográfica. Tony fue uno de los 12 críticos que participó en aquel primer evento celebrado en el año 1993, y nos había confirmado su asistencia al encuentro. Lamentablemente surgieron circunstancias que han impedido su presencia física, pero no la intelectual, como podemos apreciar con este texto que me da un gusto enorme compartir con los amigos.

JAGB

¿UN OFICIO CUBANO DEL PASADO SIGLO XX?

Por Antonio Mazón Robau

“Un pesimista es un hombre bien informado”

(refrán ruso)

“Bienvenido al mundo real”

(Frase común en el cine norteamericano actual)

Han pasado 20 años desde aquel Primer Taller de la Crítica de Camagüey. Somos 20 años mayores, lo que supone tengamos más sabiduría o, por lo menos, eso es lo que se espera de nosotros. No sé si eso es cierto, juzguen Uds. si es así a lo largo de este Taller.

La sociedad cubana no ha vuelto a ser nunca lo que fue en 1989. Los índices económicos de aquel momento nunca han sido nuevamente alcanzados. Los periódicos tampoco. La terrible crisis de los 90 los desapareció o adelgazó al máximo, y esa recuperación no se ha producido. Por aquellos años, antes de la crisis, había cine para leer todos los días. Periódicos como “Trabajadores” tenían extensas secciones diarias de cine, la gente iba a las salas con mucha frecuencia, los estrenos eran esperados cada semana, la televisión no abusaba del cine en su programación, no existía el video en los cines, llámese Beta o VHS, mucho menos el DVD o Blu-ray. Por entonces la labor de los críticos era muy abarcadora y positiva, teníamos una comunicación efectiva con el público lector, radioyente y televisivo, pero todo eso cambió y hoy en día el crítico de cine da la impresión de que en la mayor parte de los casos escribe para una élite o a veces para sí mismo.

En estas dos décadas el panorama audiovisual cambió por completo: la paulatina desaparición del uso del formato de 35 mm. en salas comerciales (y el cierre de muchas de éstas), el uso de formatos alternativos al 35 mm. (VHS, DVD y a veces Blu-ray), la venta y alquiler autorizada a cuentapropistas de productos audiovisuales (películas, documentales, series, dramatizados, etc.), la proliferación de memorias flash y otros soportes para el traslado de imágenes, la disminución de programas comentados de cine por televisión y por oposición la proliferación de espacios de cine en todos los canales, el alquiler del llamado “paquete semanal” de películas y series que muchas personas reciben y consumen en sus casas, y como consecuencia de todo ello, el progresivo desinterés del público por asistir a las salas.

Este cambio radical en la manera de acceder y de consumir cine ha cambiado por completo los hábitos de la mayoría de los espectadores, quienes no siguen, en general, la programación de las salas (salvo que los filmes sean cubanos y no en todos los casos) ni están, por dicha razón, al tanto de lo que se estrena o se exhibe regularmente en los cines.

Si los espectadores están desinformados y desinteresados, si el papel de los estrenos semanales ha dejado de ser lo que era, ¿cuál es el papel del crítico hoy en día? Sin apenas espacios para comentar las novedades de la cartelera y así establecer un dialogo con los lectores / espectadores, con solo una pequeñísima cantidad de críticos que pueden escribir en la prensa diaria (que es la única vía efectiva para comentar los filmes debido al retraso con que salen las revistas)… Claro, siempre habrá alguien que defienda los blogs y crea que esa es la solución, pero debo recordar que el público en general no conoce ni el significado de dicho término. El nivel de conectividad del país es bajísimo, y aunque el correo electrónico tiene más usuarios, en el caso de los blogs solo funciona como un sistema de comunicación entre personas que gozan del privilegio de que alguien se los mande a su dirección electrónica sin tener acceso a Internet.

La otra forma de comunicación que han utilizado los críticos de estos 20 años, tal vez influidos por el desolador panorama descrito anteriormente, ha sido la publicación de libros. Pero si investigamos a fondo nos percataríamos que la mayoría de los libros de cine publicados circulan solo entre estudiantes de cine, alumnos que preparan tesis y algunos profesionales. Nadie cuestiona que la mayoría de los libros que salen a la venta (no todos, claro está) son necesarios y de alguna forma serán leídos o consultados. Éstos generalmente son textos de ensayos sobre géneros, temas, cine de ciertas regiones del planeta o períodos. Pero no son sobre crítica de cine. Además, es sabido que las personas cada vez leen menos

Otro aspecto a tener en cuenta es la ausencia de críticas de filmes nacionales. Me ha llamado la atención la proliferación de críticas de toda índole y calidad (y de muchos comentarios sobre el filme que no podrían catalogarse de críticas) sobre Conducta, sin embargo en los expedientes que poseemos en la Cinemateca de Cuba no tenemos apenas ni una crítica de algunas películas cubanas realizadas en los últimos años. ¿Falta de motivación? ¿O es que es difícil o incómodo escribir críticas adversas de filmes realizados por personas que apreciamos o conocemos? Entiendo que es una labor espinosa, pero eso forma parte de la labor del crítico y creo que si un cineasta es honesto y no padece de egolatrías debería agradecer que alguien vea su filme y lo analice aunque éste pueda ser demoledor en algún caso. Pero de seguir por acá este análisis entraríamos en el estudio de la crisis de calidad que atraviesa el cine cubano desde hace mucho tiempo, y ese tema, según me explicaron, ya se abordó en este Taller de Camagüey. Es una lástima, pues creo ese debería ser la primera preocupación de los críticos del país en este momento. El éxito de la excelente película Conducta debería dar que pensar a todos los cineastas y a los que en estos momentos se preparan para hacer nuestros futuros productos cinematográficos.

Volvamos a nuestro tema. No debe escaparse de este análisis la situación relacionada con la revista especializada “Cine Cubano” o la publicación nombrada “Cartelera de Cine y Video”. Debido a su frecuencia de publicación no creo tenga mucho sentido publicar críticas de estrenos en “Cine Cubano”. En cuanto a la “Cartelera”, aunque se escriban críticas en ella alguna que otra vez no es esa la misión para la cual fue creada. Su objetivo es ofrecer información exhaustiva al lector / espectador y orientarlo, es decir la “Cartelera” es un mensuario que debe ser informativo y promocional, esa es su verdadera esencia.

Entonces, ¿cuales son las vías que quedan a los críticos para comunicarse con sus posibles lectores / espectadores? ¿Qué hacer para ayudar en la recuperación de tantos espectadores desinformados por las consecuencias del panorama ya descrito y con sus mentes solo predispuestas favorablemente al cine de violencia gratuita, a los cada vez más sofisticados efectos especiales, a los filmes que cada vez más se parecen a los juegos de video, a los productos diseñados para alienarse? ¿Qué hacer con los múltiples adictos y adictas a subproductos como “Caso Cerrado”?

Muchas veces comparamos nuestras carencias con las de otros en el mundo para pensar que es algo común, no exclusivamente nuestro. Pero algún sabio escribió alguna vez aquello de “Mal de muchos, consuelo de tontos”. Decir que en el mundo la crítica de cine desapareció, que ya a los espectadores de este planeta no les interesa saber lo que piensan los expertos, etc. etc. es falso. Además, en todo caso, no es un problema nuestro, los que tenemos acá debemos encararlos y resolverlos.

Cada cual podrá discrepar de este conjunto de ideas y de algunas hipótesis de soluciones, es su derecho. Por mi parte escribo lo que pienso y hago lo que creo, y me parece que de una forma modesta pero efectiva los críticos estamos en la obligación de orientar al público con todos los medios que estén a nuestro alcance. Como tenemos un público adicto a la televisión deberíamos intentar de que en la televisión y también en la radio se consiguieran más espacios de crítica y más programas de cine comentados y que la Asociación interviniera en esta gestión para lograr que los espacios sean ocupados por buenos críticos que a la vez sean buenos comunicadores, algo que no siempre ocurre.

Otro aspecto es el relacionado con los Cine Clubes. He sido testigo de los esfuerzos de colegas como Luciano Castillo para que los críticos se sumen a esta labor y no ha encontrado respuesta hasta el momento. Creo en el trabajo directo con los espectadores, en la ayuda a su formación. Si bien el alcance es limitado, no por ello deja de ser valioso. Disculpen que mencione mi ejemplo pero creo ahora es imprescindible, atiendo 3 Cine Clubes, 2 de ellos desde hace 10 años y he visto el desarrollo progresivo de los espectadores. Sin contar las satisfacciones que proporciona la retroalimentación.

Invito a los colegas a tomar los medios y rescatar a los espectadores y a hacer labor de Cine Club. Seguro otros tendrán más ideas al respecto y tal vez entre todos podamos salvar a las nuevas generaciones de espectadores. Si esto parece una utopía, con razón entonces debemos medir fuerzas con la adversidad.

Muchas gracias.

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Publicado el marzo 13, 2014 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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