Archivos diarios: marzo 11, 2014

JOEL DEL RÍO SOBRE EL CINE CUBANO DE LOS OCHENTA, VEINTE AÑOS DESPUÉS.

Pocas veces ocurre esto: que los críticos sean capaces de aplicar a los textos que han escrito la misma agudeza con que fiscalizan la obra ajena. Por lo general los críticos nos concentramos en evaluar, casi siempre de un modo sentencioso, esas producciones que llegan ante nuestros ojos, pero pocos regresamos a estudiar las raíces de aquellos criterios que alguna vez manejamos.

Mañana comienzan las sesiones teóricas del XX Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, pero en realidad, los debates comenzaron desde hace unos días, con el mensaje que me enviara el cineasta Juan Carlos Tabío, y cuya lectura dará inicio a las discusiones sobre el cine cubano de los ochenta.

Ahora el crítico Joel del Río me hace llega otra contribución importante. Se trata de la relectura de un ensayo del cual fue coautor hace varios años junto a Rufo Caballero, donde de algún modo evaluaban a ese período a la manera en que Tabío le ha opuesto reparos. Comparto con los amigos del blog el texto, y con ello, la posibilidad de que puedan estar también en el Taller.

JAGB

Releyendo la adultez y la herejía desde los años ochenta

Por Joel del Río

En el tercer número de la revista Temas (año 1995), fue publicado por primera vez “No hay cine adulto sin herejía sistemática”, un ensayo que coescribí con Rufo Caballero, y que representaba para mí, junto con las jornadas críticas en Camagüey, la entrada en un gremio, la iniciación del oficio, el surgimiento de un sentido de pertenencia que me acompaña hasta hoy. Quienes supongan, conociéndome a mí y a Rufo, que la escritura del ensayo a dos manos estuvo sembrada de encontronazos predecibles y armisticios imprescindibles tienen toda la razón. Sin embargo, finalmente logramos llevar a feliz término la empresa, publicar el trabajo, que volvió a publicar gustosa la revista Cine Cubano, y recibimos elogios, premios, censuras y hasta disensos airados en forma de insultos. La contrariedad de varios creadores provenía de la descalificación que Rufo y yo le aplicábamos al cine de los años ochenta. Después de varias conversaciones con Julio García Espinosa (presidente del ICAIC en la mayor parte de los años ochenta), de entrevistar veces a Humberto Solás, Juan Carlos Tabío, y Fernando Pérez, de interpretar a fondo La dialéctica del espectador, de Tomás Gutiérrez Alea, y de aprender mucho más de lo que sabía en 1995 respecto a lo que debe y puede la dinámica estructural de una cinematografía nacional tercermundista, algunos de mis puntos de vista han variado no tanto en cuanto a la esencia, pero sí han cambiado algunos matices respecto a la calificación de toda una década.

El análisis de los años ochenta comenzaba, en aquel ensayo, asegurando que “tras el cisma de Cecilia, y después de su «resaca» aleccionadora, se produce una mayor cantidad de filmes. Después de 1983, se perfila un periodo particularmente grávido. Algunos directores de probada eficacia en el documental accedieron al largo de ficción, la mayoría de ellos mediante una decorosa ópera prima, y al ser mayor el número de autores potenciales (Orlando Rojas, Fernando Pérez, Daniel Díaz Torres, Rolando Díaz, entre otros) todo parecía conjurarse a favor de la renovación, desde la más acendrada voluntad comunicativa —en principio legítima— de acceder a un público mayoritario. Pero la magnitud estética de Cecilia y Amada sería excepción en una década resentida por un numeroso conjunto de filmes populistas; los creadores se enfrascarían en complacer al público mayoritario y levantar la crítica al machismo como tema omnipresente y figura retórica. Así, comienza a predominar la peliaguda tendencia, sin inhibiciones, a la «popularidad»”. Habría que hacerle tres objeciones a este párrafo: En primer lugar “la magnitud estética” de Cecilia y Amada no resulta tan excepcional cuando se añaden, en términos de legítima comparación, Papeles secundarios y La bella del Alhambra, Una novia para David y Clandestinos, Plaff y Los pájaros tirándole a la escopeta, que optaron mayormente por la narrativa clásica y la puesta en escena transparente. Hace tiempo se sabe que el estudioso de cine deriva en errores de apreciación cuando contrapone, apriorísticamente, la tendencia a la popularidad con la altura estética de los filmes, porque tampoco es lo mismo popularidad y populismo, ni cultura de masas significa necesariamente tosquedad y simplicidad. En semejante evaluación palpita cierto prejuicio de los autores respecto a la permanencia, en compartimentos estancos, de la cultura de masas por un lado, y en el otro lado, el elitismo intelectual vinculado con las vanguardias y con el rompimiento con los paradigmas tradicionales. Lee el resto de esta entrada

LIBROS QUE SERÁN PRESENTADOS EN EL TALLER NACIONAL DE CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA (Camagüey, Cuba)

La presentación y venta de publicaciones relacionadas con el audiovisual resulta otro de los grandes atractivos del Taller Nacional de Crítica Cinematográfica. En esta ocasión, estaremos presentando los siguientes títulos:

EL CINE, EL CRÍTICO Y EL ESPECTADOR QUE VINO A CENAR (Memorias del XVIII Taller Nacional de Crítica Cinematográfica).

Se recogen en estas páginas compiladas por Armando Pérez Padrón, y publicadas por la Editorial Oriente, los momentos más importantes del Taller efectuado en marzo de 2012. Las ponencias trataron, fundamentalmente, el cine cubano de los años setenta, sus desventuras signadas por las frustraciones del quinquenio gris y también sus logros. Aparecen las intervenciones realizadas en dos mesas redondas. La primera se dedicó al filme de Tomás Gutiérrez Alea Los sobrevivientes, y tuvo un espacio para hacerle un tributo al desaparecido Vicente Revuelta y un homenaje a Carlos Ruiz de la Tejera, otro de los actores del filme y participante de la mesa. La segunda, por primera vez en Cuba, incursionó en la cultura gastronómica como tema o subtema del cine y el audiovisual contemporáneo. No faltan los ecos del Taller, las cifras de asistentes… (Tomado de la contraportada del libro).

CRONOLOGÍA DEL CINE CUBANO III (1945-1952), de Arturo Agramonte y Luciano Castillo.

El final de la Segunda Guerra Mundia, que trastocó tantas cosas en el mundo del cine, apenas afectó a Cuba. Tal vez sus eventos más relevantes fueron la creación del Cineclub de La Habana en 1948, una rica cantera de descubrimientos, de reflexiones y de vocaciones con brillante futuro, y el definitivo asentamiento de su tardío cine sonoro tras el impacto de La serpiente roja. El nacimiento de la protoindustria del cine fue más un proyecto que una realidad, a pesar del regreso a la isla de dos cineastas trasterrados y tan prolíficos como Ramón Peón y Juan Orol. Aunque al final del período estudiado en este tomo estalló la bomba que constituyó el folletín católico El derecho de nacer (1952), enorme éxito populachero (…) De estos asuntos, y de otros más esperanzadores, en una época de transición, nos ilustra este volumen de Luciano Castillo y Arturo Agramonte sobre la historia del cine cubano. (Román Gubern)

EL RIESGO DE LA HEREJÍA. CARTOGRAFÍA DE LA CRÍTICA Y EL DISCURSO FÍLMICO EN LA REVISTA “CINE CUBANO” (1960-2010), de Claudia González.

El riesgo de la herejía constituye un acucioso recorrido por la labor crítica que desarrolló la revista Cine Cubano, a lo largo de cincuenta años, y que, con sus altas y bajas, sus silencios y sus aciertos, y, por encima de todo, su defensa del cine como arte, traduce, desde una pluralidad de perspectivas, la trayectoria del cine cubano y su inserción en el ámbito internacional. Partiendo de una delimitación de los diferentes estados de la crítica, la autora analiza cada una de las etapas por las que esta transitó en la revista. Detalla temas, contrapone puntos de vista, identifica tendencias, puntualiza los contextos condicionantes, valora los aportes de los colaboradores, y, más allá, va trazando la historia de la filmografía cubana que subyace en esa labor crítica. Todo lo cual permite afirmar que El riesgo de la herejía es el más abarcador acercamiento, diacrónico e interpretativo, sobre la crítica de cine publicada en Cine Cubano desde su fundación hasta 2010.

POEMAS DEL LENTE, de Reinaldo Cedeño.

El libro mereció el Premio Loynaz 2012, y se trata de una reinterpretación de películas cubanas, latinoamericanas e internacionales. Se presentará en forma de recital, combinando la proyección de fragmentos de películas con la lectura de poemas en la voz de su autor.