Archivos Mensuales: febrero 2014

SOBRE EL CONSUMO AUDIOVISUAL DEL CUBANO DE HOY.

Hasta donde sé, todavía no se ha debatido en nuestro país, con la transparencia, profundidad, y rigor que demandarían el caso, lo que viene significando entre nosotros (los cubanos de este 2014) la consolidación de un sistema informal de producción, distribución, y consumo de producciones audiovisuales.

Lo más que he alcanzado a escuchar son lamentaciones sesenteras que hablan y se quejan de la llegada de nuevos bárbaros a las puertas de esa civilización, ahora en peligro, de la cual nos sentimos herederos y representantes exclusivos y excluyentes. En todos los casos, han predominado los prejuicios antes que el estudio crítico e imparcial del fenómeno. De allí esas medidas arbitrarias que lo mismo prohíben la exhibición del 3D en el sector privado (ya que el Estado no lo puede asumir), o la satanización de todos los video-juegos, como si todos respondieran al mismo perfil de violencia que los más moralistas asumen como el mismísimo apocalipsis.

Esta colaboración que me envía el joven crítico Antonio Enrique González Rojas creo que es el primer texto que aborda sin paroxismos morales este asunto de “el paquete”, el cual ya se ha convertido en algo cotidiano en el consumo cultural del conjunto de cubanos que ahora mismo habitamos la isla.

JAGB

¡UUUUUH…AHÍ VIENE “EL PAQUETE”!

Por: Antonio Enrique González Rojas

En determinada sesión de intercambio de ideas suscitada entre algunos decisores de los medios de comunicación oficiales cubanos y un puñado de jóvenes intelectuales y artistas, sucedido durante un reciente festival de televisión de cuyo nombre no me quiero acordar, resonaron alarmas ingentes acerca de las divergencias entre el presente cosmos audiovisual que embarga al cubano del siglo XXI y en el que estaban inmersos los públicos de hace veinte o treinta años, los cuales sólo podían recepcionar la oferta generada desde la oficialidad hegemónica del ICRT y el ICAIC. Desde tales señeras plataformas (junto a los medios impresos y el Ministerio de Cultura) se intentaba e intenta (¡aún!) materializar las proyecciones gubernamentales de destilar mediante la alquimia de la educación, acorde los sueños ya añosos de Robert Owen, “el pueblo más culto del mundo”, o al menos su versión menos frenética de pertrechar a los criollos de una “cultura general e integral”.

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Durante tal sesión, el conflicto se determinó maniqueamente como una batalla campal entre estas instituciones, otrora todopoderosas en cuestiones de emisión, y las corrientes de consumo audiovisual que se mueven viralmente de puerto USB a puerto USB, cuya alternatividad es cada vez más dudosa; como cada vez más real se torna la de los medios convencionales y convenidos, ante la preeminencia que ganan en las preceptivas de los públicos nacionales los torrentes de series televisivas de los USA y el UK, filmes en HD y en 3D, los trailers de futuras premieres, los mal llamados “doramas” coreanos y el resto de culebrones latinoamericanos, los animados, los talk shows, los talent shows, los reality shows y demás productos (también juegos, publicaciones en PDF, programas para PC), que arriban con frecuencia máxima semanal a cada receptor cubano, en el seguro y puntual bajel digital conocido como “el paquete”. Todo un aluvión de centenares de gigabytes que sintoniza a nuestras tercermundistas audiencias con la inmediatez de la TV por cable mundial, como suerte de pay per view manigüero para quienes no podemos acceder a dicha oferta primermundista. Y así le damos un buen golpe al imperialismo, viendo sus productos sin pagarles ni derecho de autor ni de recepción, pues no son más que una bicoca los precios de estas ofertas, que oscilan normalmente entre 50.00 y 25.00 MN por todo el paquete, o existen diversas cuotas por sus variopintos segmentos, unos pesillos por cada giga, por capítulo de serie o telenovela…en fin, una oferta verdaderamente acorde con los salarios cubanos, para variar. Lee el resto de esta entrada

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SEMINARIO: CINE INFORMATIVO CUBANO. AGITPROP Y CONTRAINFORMACIÓN EN LA OBRA DEL DIRECTOR SANTIAGO ÁLVAREZ, A C ARGO DE GABRIELA BUSTOS

CONVOCATORIA

La Cátedra Honorífica de Periodismo cinematográfico Santiago Álvarez de la Universidad de La Habana y el ICAIC

convocan al:

Seminario: Cine informativo cubano. Agitprop y contrainformación en la obra del director Santiago Álvarez, a cargo de Gabriela Bustos, Master en Periodismo de la Universidad de Buenos Aires. Docente de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires

Duración: 5 encuentros de 3 horas, a partir del 10 hasta el 14 de marzo del 2014

Lugar: ICAIC

Horario: de 2 a 5pm

Matrícula: del 10 al 18 de febrero; de las 10am hasta las 12 y de 1 a 4 pm

Destinado a: profesionales y alumnos de grado de las carreras de Comunicación Social, Periodismo, Cine, Historia del Arte y afines.

Los profesionales presentaran una fotocopia del título que los acredita como universitarios, y una carta de su centro de trabajo autorizándolos a asistir al Seminario en el horario propuesto

Los estudiantes autorizados a pasar el Seminario deben presentar una carta de su
Facultad firmada y acuñada; no sólo que los acredite, sino que exprese que no hay inconvenientes para asistir al Seminario, en cuanto a cuestiones de horarios.

Fundamentación: El seminario indaga sobre una dimensión de la obra cinematográfica del director Santiago Álvarez (1919-1998) poco explorada: el periodismo cinematográfico. El director cubano dirigió el Noticiero ICAIC Latinoamericano por treinta años ininterrumpidos (1960-1990) y supo imprimirle al programa periodístico audiovisual una identidad estético-política propia a su estilo de realización innovadora, radical y rupturista. De manera particular, los cineastas militantes del período, en el contexto de emergencia y fragua del Movimiento del Nuevo Cine Latinoamericano, recurrieron a la tradición del agitprop a partir de un uso estratégico del montaje, en la construcción de significaciones políticas, sociales y culturales, que en el caso del cine cubano se destacó por asumir una renovada experimentación formal. Lee el resto de esta entrada

JOSÉ MASSIP (1928- 2014) IN MEMORIAM

Ha fallecido José Massip, otro de los fundadores del ICAIC, galardonado con el Premio Nacional de Cine en el 2013. Licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana y en Sociología en la Universidad de Harvard, estuvo involucrado en la filmación de El Mégano (1955), y perteneció a aquel grupo fundacional que soñó con la posibilidad de que existiera una industria cinematográfica en Cuba, cuando en la década del cincuenta del siglo pasado ese tipo de idea parecía condenada al reino de lo utópico. Junto a Alfredo Guevara, Tomás Gutiérrez Alea, Julio García Espinosa, Jorge Haydú, por mencionar a algunos, conformó ese primer núcleo de la Sociedad Cultural “Nuestro Tiempo” que posibilitó que Cesare Zavattini, por ejemplo, se enamorara de Cuba desde entonces.

Cuando el 24 de marzo de 1959 se crea el ICAIC como resultado de la primera ley dictada por el Gobierno Revolucionario en términos culturales, Massip debuta en la institución como asistente de dirección (junto a Manuel Octavio Gómez) del documental La vivienda (1959), de Julio García-Espinosa, pero muy pronto asume la dirección apelando precisamente a su gran vocación martiana en Los tiempos del joven Martí (1960), que fue uno de los documentales exhibidos en aquel programa presentado en el IV Festival Internacional de Cine Documental y de Cortometraje de Leipzig (R.D.A., 1961), y con el cual la producción del ICAIC comenzaría a ser reconocida en estos festivales europeos.

Luego de contribuir como guionista a la realización de El joven rebelde (1961), de García-Espinosa, y dirigir el documental Venimos por amor (1962), alcanza la notoriedad internacional con Historia de un ballet (Suite Yoruba), que le reporta los siguientes reconocimientos: Gran Premio “Paloma de Oro”. V Festival Internacional de Cine Documental y de Cortometraje, Leipzig, R. D. A., 1962; Diploma de Honor. IX Festival de Cine de Cortometraje. Oberhausen, R. F. A., 1963; Primer Premio “Medalla de Oro”, VI Certamen Internacional de Cine Documental Iberoamericano y Filipino. Bilbao, España, 1964; Mención de Honor. VI Semana Internacional de Cine en Color. Barcelona, España, 1964; Primer Premio “Carabela de Oro”. II Festival Internacional de Arte Cinematográfico. Lisboa, Portugal, 1965.

Hay que esforzarse en imaginar lo que significaba en aquel tiempo ver una película cubana filmada a todo color. El destacado director de fotografía Raúl Rodríguez ha comentado sobre esto:

“(…) En los años sesenta, el cine cubano se hizo en blanco y negro. Estos fotógrafos hicieron los primeros trabajos en color como Haydú con Historia de un balletque es realmente notable utilizando el color. Visto años después se ve como algo novedoso, con una utilización extraordinaria del color y del montaje”.

Sin embargo, a pesar de los reconocimientos recibidos con este trabajo, y su cercanía a Joris Ivens, maestro indiscutible del género, José Massip nunca mostró beneplácito con el resultado obtenido en su trabajo documental, a juzgar por sus siguientes expresiones: Lee el resto de esta entrada

OTRA OPINIÓN CRÍTICA SOBRE “CONDUCTA” (2014), de Ernesto Daranas

CONDUCTA: UNA PELÍCULA NACIONALISTA Y MARTIANA

Por: Antonio Enrique González Rojas

Es así la virtud (…), siempre que en un espacio o localidad determinada falta en muchos, en uno solo se recoge, para que no se altere el equilibrio y venga a padecer la armonía humana.

José Julián Martí y Pérez, 1884

Si algo de la película Conducta (Ernesto Daranas, 2014) quedará en mi memoria, y creo que en la conciencia colectiva de los cubanos de este y quizás de los venideros siglos (me arriesgo a afirmar), es la acción que alrededor de la mitad de la cinta devela uno de sus conceptos axiales: la pionerita Yeni (interpretada por Amaly Junco) colocando una efigie de la Virgen de la Caridad del Cobre en el clásico mural político-cultural de un aula de sexto grado de una escuela cubana, laica, politizada y conservadora. Este gesto, fluído como toda acción espontánea y sin subrayados extradiegéticos, quizás encierre más gloria para Cuba que el llevado y traído grano de maíz, pues desde la sencillez de las cosas grandes, exhuma de la fosa común de los clichés y revivifica la martiana “fórmula del amor triunfante: Con todos, y para el bien de todos…”*. En la fílmica nacional, quizás sólo tenga parangón tal imagen, como manifiesto palmario de nacionalismo auténtico, por encima de cualquier intento de reducir a la nación a un canon político coyuntural, con el David de la cinta Fresa y chocolate (Tomás Gutiérrez Alea & Juan Carlos Tabío, 1993), colgando un brazalete de M-26-7 y otros elementos post-1959, en el otro mural-santuario erigido a la cubanidad por su amigo Diego.

Igual que esta antológica cinta, temprana promotora de la re-expansión de la noción de cubanidad desde el diálogo entre todos los cubanos, allende las alambradas ideológicas importadas y plantadas en el juego de trincheras “frías” suscitado en la historia isleña del último medio siglo, Conducta tributa también al armonioso entendimiento entre las generaciones convivientes en la Isla, con el desarrollo de la tierna y emotiva interacción entre la añosa maestra Carmela, interpretada por Alina Rodríguez, con algunos perdonables excesos de patetismo, y su marginalizado alumno Chala, asumido por el debutante Armando Valdés desde una sorprendente organicidad y la enjundiosa contención conseguida, además de su talento innato, a fuer de buena dirección actoral. Lee el resto de esta entrada

CRÍTICA Y CONVIVENCIA

Uno de mis estudiantes indaga sobre el tipo de crítica que me gustaría encontrar en un futuro entre nosotros. Lo pienso un momento. Y respondo que en todo caso me gustaría aprender a liberar a mi conciencia de ese vicio que tenemos de querer encontrar “afuera” las respuestas que antes habíamos elaborado en nuestra mente, ya que eso no es crítica, sino en todo caso, imposición autoritaria de prejuicios.

Lo ideal, lo que me gustaría, sería encontrar en un futuro una crítica que me ayude a desautomatizar la relación que guardo con el cine (y con este mundo al cual me han arrojado). Una crítica que contribuya a que mi mirada se haga más aguda, y sea capaz de reparar en vínculos que no se notan a primera vista. Pero sobre todo que me ayuden a mejorar mi percepción de la compleja realidad.

Desde luego, la crítica jamás será efectiva si antes no reconoce las fuentes de sus condicionamientos, e intenta independizarse de éstas. Todo crítico siempre encuentra ante sí una suerte de monstruo de mil cabezas llamado “opinión pública”, y ante el cual sólo es posible comportarse de dos maneras: canonizándolo o satanizándolo.

La opinión pública siempre será intimidante, porque llega respaldada numéricamente por “los muchos”, o por la fuerza de “las autoridades”. Y por lo general, el crítico se parcializa a favor de éstas últimas.

Insisto en que una película no cambia la realidad, pero sí puede contribuir a que uno cambie frente a ella, y ya de paso ayudarnos a ser mejores personas. En tal sentido, la crítica puede ser una buena aliada, y aportar lo suyo en ese propósito de mejorar nuestra convivencia.

Juan Antonio García Borrero

ENRIQUE COLINA SOBRE CONDUCTA (2014), de Ernesto Daranas

CONDUCTA, una película oportuna y necesaria

Por Enrique Colina

Hace muchos años que dejé de ejercer la crítica de cine, aunque en esencia, más que discurrir sobre la cinematografía en sí misma y la valoración purista de su discurso artístico, mi intención siempre fue la de acercarme al análisis de la realidad a través del cine. Aclaro entonces que esta no es una crítica de cine.

Conducta, el más reciente filme cubano del realizador Ernesto Daranas, me convida a reflexionar sobre ese soporte ético fundamental en el que la Revolución Cubana construyó su proyecto social: la honestidad del hombre y, en consecuencia, una solidaridad humana basada en la integridad de sus principios y el respeto a su dignidad.

Nadie puede negar la deformación de valores provocada por la esclerosis de un proceso estancado en una práctica burocrática, retórica y autoritaria, paradójicamente inspirada en un ideal de justicia social, pero sorda y de espaldas a las advertencias y al reclamo de cambios de una sociedad empobrecida y sumida en la evocación de los sueños heroicos. El individuo es sujeto y objeto de esa realidad, pero al discriminar su papel protagónico y activo en su transformación lo convierte meramente en su receptor pasivo. Si Descartes proponía aquello de, "pienso, luego existo", es inevitable entonces la inversión materialista de su tesis en, "existo, luego pienso"… Y materialista es sin dudas que quien vive en la mierda se comporta como la mierda. Aunque siempre, por aquello de la negación de la negación, hasta en la misma mierda -residuo orgánico que se convierte en abono-, existen los que se rebelan contra la mierda.

De forma más refinada, artística y sensible creo que Conducta refleja esta tesis. Y así como el cine cubano en distintas etapas de su desarrollo ha sabido detectar y diagnosticar los síntomas, las causas y consecuencias de este deterioro -no sin sufrir el acoso dogmático y represivo de los promotores del mismo, pero siempre en pie de lucha-, este filme se inserta en esta tradición del auténtico compromiso humanista revolucionario.

Conducta refleja el mundo marginal provocado por las carencias materiales de esa realidad social ignorada por los medios, donde buscarse la vida pasa por las formas ilegales y por aquellas que no deberían serlo, pero que una legislación arbitraria y restrictiva, basada en preceptos de un socialismo equivocado, ha impregnado de prohibiciones y tabúes la existencia ciudadana coartando la iniciativa individual. Dentro de este contexto agresivo donde la frustración incuba una violencia todavía confinada, se debate la preservación de la espiritualidad, humanidad y futuro de los protagonistas de su historia. El niño es el objeto debatido, la metáfora de un futuro incierto sólo hipotéticamente rescatable gracias a la consecuencia y al compromiso ético de una educadora dispuesta a enfrentar el acoso de una estructura marcada por el mecanicismo burocrático, hipócrita e insensible, que la misma deformación sistémica ha engendrado en todas sus expresiones institucionales. Ese personaje censor que decide lo que es correcto políticamente y se cuida bien de silenciar las disonancias que incomoden a sus superiores y pongan su confiabilidad en entredicho afectando sus mezquinos intereses. Conflicto de rescate en un entorno presente de naufragios y fracasos, aquí referido al ámbito educacional y por tanto a la proyección futura de una sociedad donde se dirime la preservación de un hombre dispuesto a decir lo que piensa, a defender sus criterios y a afrontar las consecuencias de sus actos.

Pero la película, como arte auténtico y conmovedor es la atalaya desde la que se vislumbra y constata una realidad muy difícil de cambiar, un llamado de emergencia más movilizador que todas las arengas reformistas en favor de un cambio de mentalidad, sobre todo cuando las causas de la realidad deformante permanecen intactas. A saber, estructuras verticales y rígidas que inspeccionan con rigor sus propias grietas oxidadas para supuestamente poner orden desde una cima de poder incuestionado y rígido, como el modelo militar en el que se inspiran. Rigor cuartelario que se obstina si descubre que su discurso es cuestionado o, como en el filme, si una estampita religiosa colocada por la iniciativa de una niña aparece en el mural de la escuela, metáfora del altar de culto a una prédica retórica e inmovilista.

Conducta me hace pensar en todo esto que he escrito, al igual que debo reconocer que su producción y exhibición pública es un buen síntoma de desahogo, que suma participación colectiva a la reflexión sobre nuestro presente y futuro nacional con una invitación tácita a imitar, por la producción de la película en sí misma y por el personaje de la maestra de su historia, la conducta de civismo público de la que tanto estamos necesitados. Su final queda abierto como el grito de auxilio esperanzado que el futuro le hace al presente, que todavía hoy, a pesar de los pesares, defiende su esencia humanista más auténtica con los cojones de esa maestra que no se retira ni renuncia a la lucha.

No señalo nada acerca de sus valores estéticos, que ya los críticos sabrán valorar, porque están implícitos en esa autenticidad conmovedora con que sus personajes y situaciones reflejan estas ideas.

El espíritu polémico, artístico y comprometido con su realidad del cine cubano sigue vivo y se mantendrá con películas como esta.

CONDUCTA (2014), de Ernesto Daranas

No me engaño ni quiero engañar a nadie. Todo lo que ahora mismo escriba sobre Conducta, tendrá la influencia de una primera impresión en la cual todavía pesan en demasía varios elementos extra-cinematográficos. Con ello estoy advirtiendo que esto que garabateo con cierta prisa, no es exactamente el mejor ejemplo de análisis fílmico.

Lograr eso demandaría ver la película un par de veces más. Y distanciarme emocionalmente de lo que significa aún para muchos camagüeyanos el hecho de que haya sido la elegida para reabrir el cine Casablanca, exactamente 66 años después de inaugurado este coloso de la cultura camagüeyana. Como por el momento eso deviene imposible, compartiré un par de ideas que ha provocado en mí esta inicial aproximación al filme.

Lo primero que llama mi atención es que con esta cinta Ernesto Daranas enfatiza su vocación de narrador de historias transparentes. Si Los dioses rotos nos describía una trama donde los personajes se comportaban de acuerdo a códigos más o menos claros para el espectador (con lo cual su horizonte de expectativas alcanzaba satisfacción), en Conducta esa aspiración se hace más nítida: Carmela (Alina Rodríguez), Chala (Armando Valdés Freire), Raquel (Silvia Águila), Sonia (Yuliet Cruz), Ignacio (Armando Miguel Gómez), entre otros, se comportan en la pantalla como esos seres humanos, demasiados humanos, que somos nosotros mismos.

En estos días he visto reaccionar a los espectadores de las más diversas maneras. Los he visto llorar y después reír. O a la inversa. O las dos cosas al mismo tiempo. Creo que para lograr esto se necesitan determinadas habilidades, y Daranas ya había demostrado con anterioridad que era, sobre todo, un gran narrador. Pero yo sumaría aquí la circunstancia realmente mágica que propicia el encuentro colectivo en una sala oscura. Lee el resto de esta entrada

LAS (RE)INVENCIONES DE LA CIUDAD

Ayer se concedieron los premios y menciones del concurso de audiovisuales “La imagen viva”, convocado por la Oficina del Historiador, y ahora que se terminó el proceso de evaluación de los materiales, puedo revelar algunas de mis consideraciones más personales, ya no como miembro del jurado (cuya opinión nunca pasará de ser eso: una opinión fácilmente olvidable y cuestionable), sino en todo caso como el espectador que busca en la pantalla el reconocimiento de esa ciudad que habita a diario.

Lo primero que quiero enfatizar es que me parece importantísimo un evento como este, que supo dejar bien claro desde sus bases, cuáles eran sus objetivos, y cito: “la conservación del patrimonio cultural cubano, cómo identificarlo, proteger, conservar, revalorizar, comunicar y transmitir a las futuras generaciones así como su relación con el actuar ciudadano conforman las motivaciones fundamentales del concurso”.

En lo personal, me queda la impresión de que el grueso de los materiales (documentales, reportajes, promocionales, video-clips) fueron enviados a la lid no tomando en cuenta las bases, o realizados directamente para el concurso, sino porque tenían relación de algún modo con la ciudad, y sobre esa base, pues podía “encajar” en el concurso.

En tal sentido, la peor parte la llevó la Televisión Camagüey, con esa usanza casi fetichista del término “ciudad” en los títulos, y donde el uso y abuso de una fotografía edulcorada, entrevistas amables, exaltación dócil de sitios y monumentos legitimados por la tradición, nos dejan la impresión de que vivimos, no ya en el mejor de los mundos posibles, sino en el mismísimo paraíso. Lee el resto de esta entrada

LA CALLE DE LOS CINES EN CAMAGÜEY: SUEÑOS Y REALIDADES.

Dentro de un rato (exactamente a las ocho y media de la noche) estaremos reabriendo las puertas del cine Casablanca, esta vez para estrenar el filme cubano Conducta (2014), de Ernesto Daranas. La fecha elegida no ha sido gratuita: el 4 de febrero de 1948 abrió por primera vez al público este coloso de la cultura camagüeyana, en aquella ocasión con el estreno de la cinta norteamericana Noche y día (1946), de Michael Curtiz. Por eso, como parte del programa que se ha conformado, estaremos develando una placa que aluda a ese efeméride.

Hoy los tiempos son otros. Y algunos de los miembros de la UNEAC de Camagüey todavía recuerdan aquella asamblea en la que, hace un par de años, leí públicamente un post colgado en el blog con el título “Nosotros, los cinéfilos muertos”. Era un texto bastante amargo, pesimista, provocador, que intentaba llamar la atención sobre las pésimas condiciones de las salas cinematográficas existentes en aquel instante en la ciudad. El escrito obtuvo en aquel foro una resonancia mucho mayor de lo que yo esperaba: casi toda la Asamblea se volcó en el debate del planteamiento, y es algo que nunca dejaré de agradecer.

Como tampoco puedo olvidar el decisivo apoyo que nos brindaran por esos mismos días Julio César García, entonces primer secretario del PCC en la provincia, y Luis Inchausty, presidente del gobierno provincial en aquel período. Ambos aceptaron el despacho de trabajo que les solicitamos con el fin de ventilar el asunto: sin aquella reunión en la antigua sala-video Nuevo Mundo, que contó también con la presencia de los vicepresidentes del ICAIC Pablo Pacheco y Reinaldo Guzmán (enviados por Omar González), nada de lo que hoy estamos viviendo en “la calle de los cines de Camagüey” estaría aconteciendo. Lee el resto de esta entrada

PALABRAS DE ERNESTO DARANAS PARA SER LEÍDAS EN LA PREMIER DE “CONDUCTA” EN EL CINE CASABLANCA (Camagüey, Cuba)

Hoy tendremos en el multicine Casablanca, a las ocho y media de la noche, y simultáneamente con el cine Chaplin (La Habana), la premier del filme cubano Conducta, de Ernesto Daranas. Y me ha emocionado tremendamente recibir en mi buzón estas palabras que el director quiere que se lean antes de la proyección. Para nosotros, los camagüeyanos, es un privilegio reabrir el cine con esa película, y mucho más, contar con su complicidad.

JAGB

PALABRAS DE PRESENTACIÓN DE ERNESTO DARANAS

Buenas noches, gracias por la posibilidad de compartir esta noche con ustedes.

Un cine llamado "Casablanca" y una calle llamada "de los cines" parece un sueño en estos tiempos de tantas salas perdidas entre la desidia y de otras que, hace apenas unos meses, fueran cerradas por decreto. Como cualquier cinéfilo, estoy ansioso por ver todo lo que ustedes están haciendo, pero por esta noche me siento agradecido de que permitan a Conducta ser parte de este momento.

Conducta es una historia sencilla que nos habla de la relación de Chala, un niño proveniente de un entorno marginal, con Carmela, su veterana maestra de sexto grado. Es una película con niños aunque no sea precisamente para niños. Tuve la suerte de filmarla junto a un gran equipo y con el apoyo inestimable de 7 alumnos de la Facultad Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual del ISA. Ninguno de los niños que verán había actuado antes y varios de ellos enfrentan en su vida diaria problemas muy similares a los que recrea la película, así que parte de lo que verán es fruto de sus vivencias y de sus aportes.

No puedo dejar de mencionar que algo se mueve en Camagüey, la ciudad que desde hace años tiene nuestro más importante blog de cine, un almacén con imágenes y que hoy hace posible un resurgir tan necesario.

Sentados entre ustedes, el gran Bogart y la indescifrable Ingrid se tomarán las manos esta noche. Dentro de 100 minutos dirán que ya no se hacen películas como las de antes. Es verdad, pero igual serán felices de cruzar nuevamente la puerta del Casablanca, prender un cigarrillo y salir a caminar por esa visionaria calle "de los cines".

Reciban entonces el respeto y el cariño de todos los que hicieron posible la película que a continuación compartiremos.

Muchas gracias.

"-Tócala otra vez, Sam".