ENRIQUE COLINA SOBRE CONDUCTA (2014), de Ernesto Daranas

CONDUCTA, una película oportuna y necesaria

Por Enrique Colina

Hace muchos años que dejé de ejercer la crítica de cine, aunque en esencia, más que discurrir sobre la cinematografía en sí misma y la valoración purista de su discurso artístico, mi intención siempre fue la de acercarme al análisis de la realidad a través del cine. Aclaro entonces que esta no es una crítica de cine.

Conducta, el más reciente filme cubano del realizador Ernesto Daranas, me convida a reflexionar sobre ese soporte ético fundamental en el que la Revolución Cubana construyó su proyecto social: la honestidad del hombre y, en consecuencia, una solidaridad humana basada en la integridad de sus principios y el respeto a su dignidad.

Nadie puede negar la deformación de valores provocada por la esclerosis de un proceso estancado en una práctica burocrática, retórica y autoritaria, paradójicamente inspirada en un ideal de justicia social, pero sorda y de espaldas a las advertencias y al reclamo de cambios de una sociedad empobrecida y sumida en la evocación de los sueños heroicos. El individuo es sujeto y objeto de esa realidad, pero al discriminar su papel protagónico y activo en su transformación lo convierte meramente en su receptor pasivo. Si Descartes proponía aquello de, "pienso, luego existo", es inevitable entonces la inversión materialista de su tesis en, "existo, luego pienso"… Y materialista es sin dudas que quien vive en la mierda se comporta como la mierda. Aunque siempre, por aquello de la negación de la negación, hasta en la misma mierda -residuo orgánico que se convierte en abono-, existen los que se rebelan contra la mierda.

De forma más refinada, artística y sensible creo que Conducta refleja esta tesis. Y así como el cine cubano en distintas etapas de su desarrollo ha sabido detectar y diagnosticar los síntomas, las causas y consecuencias de este deterioro -no sin sufrir el acoso dogmático y represivo de los promotores del mismo, pero siempre en pie de lucha-, este filme se inserta en esta tradición del auténtico compromiso humanista revolucionario.

Conducta refleja el mundo marginal provocado por las carencias materiales de esa realidad social ignorada por los medios, donde buscarse la vida pasa por las formas ilegales y por aquellas que no deberían serlo, pero que una legislación arbitraria y restrictiva, basada en preceptos de un socialismo equivocado, ha impregnado de prohibiciones y tabúes la existencia ciudadana coartando la iniciativa individual. Dentro de este contexto agresivo donde la frustración incuba una violencia todavía confinada, se debate la preservación de la espiritualidad, humanidad y futuro de los protagonistas de su historia. El niño es el objeto debatido, la metáfora de un futuro incierto sólo hipotéticamente rescatable gracias a la consecuencia y al compromiso ético de una educadora dispuesta a enfrentar el acoso de una estructura marcada por el mecanicismo burocrático, hipócrita e insensible, que la misma deformación sistémica ha engendrado en todas sus expresiones institucionales. Ese personaje censor que decide lo que es correcto políticamente y se cuida bien de silenciar las disonancias que incomoden a sus superiores y pongan su confiabilidad en entredicho afectando sus mezquinos intereses. Conflicto de rescate en un entorno presente de naufragios y fracasos, aquí referido al ámbito educacional y por tanto a la proyección futura de una sociedad donde se dirime la preservación de un hombre dispuesto a decir lo que piensa, a defender sus criterios y a afrontar las consecuencias de sus actos.

Pero la película, como arte auténtico y conmovedor es la atalaya desde la que se vislumbra y constata una realidad muy difícil de cambiar, un llamado de emergencia más movilizador que todas las arengas reformistas en favor de un cambio de mentalidad, sobre todo cuando las causas de la realidad deformante permanecen intactas. A saber, estructuras verticales y rígidas que inspeccionan con rigor sus propias grietas oxidadas para supuestamente poner orden desde una cima de poder incuestionado y rígido, como el modelo militar en el que se inspiran. Rigor cuartelario que se obstina si descubre que su discurso es cuestionado o, como en el filme, si una estampita religiosa colocada por la iniciativa de una niña aparece en el mural de la escuela, metáfora del altar de culto a una prédica retórica e inmovilista.

Conducta me hace pensar en todo esto que he escrito, al igual que debo reconocer que su producción y exhibición pública es un buen síntoma de desahogo, que suma participación colectiva a la reflexión sobre nuestro presente y futuro nacional con una invitación tácita a imitar, por la producción de la película en sí misma y por el personaje de la maestra de su historia, la conducta de civismo público de la que tanto estamos necesitados. Su final queda abierto como el grito de auxilio esperanzado que el futuro le hace al presente, que todavía hoy, a pesar de los pesares, defiende su esencia humanista más auténtica con los cojones de esa maestra que no se retira ni renuncia a la lucha.

No señalo nada acerca de sus valores estéticos, que ya los críticos sabrán valorar, porque están implícitos en esa autenticidad conmovedora con que sus personajes y situaciones reflejan estas ideas.

El espíritu polémico, artístico y comprometido con su realidad del cine cubano sigue vivo y se mantendrá con películas como esta.

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Publicado el febrero 8, 2014 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 9 comentarios.

  1. Excelente comentario de Colina, como siempre ha hecho, recuerdo su educativo espacio en Tv: 24 por segundo…… cuantos críticos como el necesitaría la Cuba actual!

  2. si la película está buena , mucho más este comentario que profundiza en las lecturas del filme

  3. gracias maestro, por la sabiduría y la precisión, aún cuando nuestra realidad seguirá filmándose por un buen tiempo a menos de 24 cuadros por segundo

  4. Sin palabras ante este comentario. Me quito el sombrero ante usted. Gracias por reflejar en su texto lo que otros no tenemos las habilidad de poner en blanco y negro, pero profundamente sentimos.

  5. Excelente extracto de E. Colina a esta fotografía fílmica cubana: “Conducta”
    Solo la crítica aguda e inteligente abrirá nuevas sendas hacia un nuevo y mejor futuro. Gracias Colina.

  6. Su comentário es explicito profundo y mui conmovedor el explica detalalmente todo así que sobran palavras…..solo estoy loco por ver el filme…abrazosss Cuba…..

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  8. Muchos cubanos en el exilio, agradeceriamos tener una lista de preferencias hecha semanalmente o mensualmente por Enrique Colina. Queremos saber si esto existe como un website de Colina . En este caso seremos seguidores de su sitio web, incluso pagando cargos. Abundan los sitios de descarga/ver online que ofrecen pesimas selecciones de peliculas. El proceso de aculturacion no solo se da por estar “fuera”, mayormente por la desconeccion impuesta por el estado cubano entre los intelectuales y el pueblo que necesita de una cultura dinamica , libre y conductora que se trasmita por generaciones. Saludos.

  1. Pingback: Conducta | Isla nuestra de cada dia

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