Archivos diarios: enero 31, 2014

JOSÉ MARÍA VITIER SOBRE SU EXPERIENCIA EN “FRESA Y CHOCOLATE”

El cine cubano ha contado con las contribuciones de excelentes músicos. Sin embargo, los resultados de esa colaboración habría que medirlos no tanto por la excelencia del músico, como por la complicidad creativa que su oficio conseguiría establecer con el filme en su totalidad.

Lamentablemente no abundan los textos que, desde la perspectiva de los músicos, nos expliquen las peculiaridades de ese vínculo. Sí han nacido textos hoy clásicos, como la carta que en su momento le enviara Titón a Leo Brouwer, explicándole lo que quería lograr con la música de La última cena. Pero no abundan las reflexiones teóricas de los creadores musicales. Por eso he querido compartir estas ideas de José María Vitier, a propósito de su experiencia en Fresa y chocolate (1993), también de Gutiérrez Alea.

JAGB

FRESA Y CHOCOLATE. MI EXPERIENCIA

Por José María Vitier

Cuando, hace ahora más de 5 años, recibí el ofrecimiento de hacer la música para Fresa y chocolate, la noticia no podía ser más excitante. Se trataba de trabajar con Titón, una de las leyendas vivas de nuestro cine, que, por demás, tenía justificada fama de profundo conocedor de la música, músico él mismo y creador de filmes, cuyas bandas sonoras, casi siempre asignadas al gran maestro de nuestra música contemporánea Leo Brouwer, eran un ejemplo de austeridad sonora, sentido del espectáculo, e intencionalidad. Probablemente lo primero que un compositor para cine debe plantearse es qué lugar debe ocupar la música en el montaje general de un filme. Y de eso trataron nuestras primeras conversaciones. Titón era capaz de explicar con precisión musicológica (con detalles de estilo, tempo y orquestación) qué necesitaba para cada secuencia. Y sabía que añadir música a una escena es una operación delicada cuya regla de oro podría sintetizarse así: si no es imprescindible, probablemente estorba. También poseía la rara capacidad de comprender la banda sonora como un todo, integrando diálogos, efectos, música y… silencios. Lee el resto de esta entrada