Archivos diarios: enero 30, 2014

LA VACA DE MÁRMOL (2013), de Enrique Colina

La vaca de mármol y las Memorias del Pseudodesarrollo

Por Antonio Enrique González Rojas

Entre las filas de los creadores cubanos de todas las épocas postcoloniales, desde el decimonónico Ramón Meza (“Mi tío el empleado”) y Jorge Mañach con sus “Estampas de San Cristóbal”, hasta Eduardo Robreño, Enrique Núñez Rodríguez y Ciro Bianchi, quienes se han dedicado a viviseccionar a sangre fría e ironía indistintamente caliente, el cosmos cotidiano nacional, forjando la compleja filigrana de la microhistoria crítica cubana, tiene un lugar bien ganado el crítico de cine y realizador Enrique Colina. Afortunado sujeto es entre sus semejantes, por confluir en su acervo las destrezas analíticas, pedagógicas (no menos que una en verdad efectiva "universidad para todos" del cine fue su antológico programa “24 x segundo”) y creativas, sellando por una vez la (no siempre) maledicente sentencia de que un crítico audiovisual es un realizador frustrado.

…sigamos un poco más con el preámbulo, quizás necesario.

Ingeniosas e hilarantemente amenas obras documentales como Estética (1984), Vecinos (1985), Más vale tarde…que nunca, Jau y Chapucerías (los tres de 1986) definieron junto con ficciones contemporáneas como Se permuta, Plaff o Demasiado miedo a la vida (Juan Carlos Tabío, 1983 y 1988) y Los pájaros tirándole a la escopeta (Rolando Díaz, 1984), una corriente lúdico-deconstructiva de ciertos estratos y procesos sociales cubanos que delataban rasgaduras superficiales de la Utopía, a unas dos décadas de la revolución de 1959. El marcado sesgo de inmediatez e intenciones reporteriles de las piezas facturadas por Colina, más allá del empleo de recursos fictivos como deliberadas puestas en escena en pos de metáforas efectivas acerca de los planteamientos de marras (sobre todo en Más vale tarde…), ya venía delatando las carencias de una prensa hegemonizada por la oficialidad ergo el optimismo apologético, el escamoteo de enormes zonas problémicas. Todo esto sólo se ha agudizado más y más en el presente, con el consecuente canje de roles entre los periodistas oficiales y los realizadores casi siempre independientes. Lee el resto de esta entrada