LA AUSENCIA (1968), de Alberto Roldán

La ausencia, de Alberto Roldán, es uno de los filmes menos comentados del cine cubano. Realizado en las mismas fechas de Memorias del subdesarrollo (1968), de Tomás Gutiérrez Alea, Lucía (1968), y La primera carga al machete (1969), de Manuel Octavio Gómez, conceptualmente estaría más cerca del filme de Titón, si bien en lo formal comparte ese espíritu dey experimentación que movilizó a la producción de ese período.

Un análisis profundo del mismo demandaría situarlo en su contexto más original. Estoy hablando no solamente de las circunstancias políticas, sino también de los debates que en el plano estético mantenían los cineastas en su búsqueda de una cinematografía más personal, menos dependiente de las recetas que podían proponer las llamadas cinematografías modernas existentes sobre todo en Europa.

Comparto con los lectores del blog algunas de las reflexiones del director Alberto Roldán en el momento en que se estrenara el filme, así como una de las críticas recibidas.

JAGB

ALBERTO ROLDÁN, DIRECTOR DE LA AUSENCIA

Nuestro público, independientemente de otras virtudes y defectos, ha sido acostumbrado a lo siguiente: a) a asumir el cine como escape de las tribulaciones cotidianas, como espectáculo de simple entretenimiento; b) a la aplicación sistemática de la línea del menor esfuerzo frente a una obra artística: carencia de disciplina para estudiar, reflexionar, cuando la obra no le es del todo comprensible, ha sido acostumbrado, en fin, a la pereza mental; c) al cine comercial en el peor sentido (melodramas, pornografía, lugares comunes, fórmulas gastadas, esquemas, etc) con cuyo cine ha adquirido un hábito especial y cuyo cine no ha favorecido el desarrollo cultural, ideológico y humano de un público que, por otra parte, tiene una intuición sui géneris para el arte y la vida en general. Lo anterior debe ser aceptado como un hecho objetivo.

Ahora bien, aceptar no implica necesariamente un sometimiento, un dejarse dominar, sino más bien un estar consciente. ¿Qué hacer a partir de esto? Creo que para el director de cine y el artista en general (si se respeta a sí mismo y respeta, consecuentemente, al público) no hay otro remedio que rebelarse, revolucionar e intentar una transformación gradual de las particularidades del público (transformación que debe ir a la par con el desarrollo artístico y las inquietudes del artista en cuestión). El artista entonces debe hacer un serio análisis de su desarrollo y sus objetivos, plantearse metas concretas, no sobreestimarse ni viceversa; en esta actitud hacia el público y hacia sí mismo, el artista no puede hacer concesiones, de lo contrario abre el camino hacia la discriminación y el paternalismo con el público, base de la demagogia artística” (Alberto Roldán).

CRÍTICA DE NICOLÁS COSSÍO EN LA REVISTA BOHEMIA

“El filme es un noble intento de la cinematografía nacional por adquirir estatura internacional en el difícil campo del largometraje. Pretende ser un estudio de la responsabilidad humana y termina por no llegar a ser lo que pudo ser. Es decir, el argumento y las intenciones han girado en progresión geométrica, pero la dirección, siempre en progresión arimética, no ha podido ser todo lo ágil y precisa que se requería para el cometido.

La responsabilidad directriz no logra hilvanar en forma comprensible y certera todo el andamiaje de la simbiosis responsabilidad histórico-individual. Con un interesante guión (obra del propio Roldán y el actor Sergio Corrieri), el filme falla en dar todo el impacto dramático que requiere el mismo, y termina por abrumar al espectador en un contrapunto de responsabilidades (paciente-amigo; médico-amiga) que no logra cuajar específicamente en el caso del galeno.

El paralelismo entre la situación conflictiva y los “recuerdos parisinos” del médico no han sido debidamente cincelados y, las experiencias del personaje interpretado por Eduardo Moure, se pierden en la capital francesa, en un amor que no comprendemos por una heroína francesa que siente la lucha de liberación argelina: joven que llega de París a Argelia para encontrarse de repente, en un desierto donde es perseguida y violada por unos paracaidistas franceses, violación que como un “boomerang” recae en el espectador, que intuye que donde realmente deja sus huellas la misma es en la coherencia y organicidad del filme.

Roldán comienza la película ahondando en una serie de interesantes aspectos sobre la neurología, realizada con buen fundamento científico. Los detalles minuciosos de las secuencias iniciales contrastan con el desarrollo temático del filme. Creemos que Roldán no se adentra en el conflicto, no logra una comunicación que motive al espectador, que lo llegue a hacerse sentir partícipe de la trama. Falta garra, emoción, dramatismo, pasión en las escenas finales que, en general, dejan al cinevidente frío e indiferente cuando el vocablo Fin surge en las pantallas.

Al contemplar los esfuerzos que realiza el siquiatra por desentrañar los enigmas del subconciente en el paciente, uno está consciente de que la verdadera catarsis la padece el público, al tratar de mantener el paralelismo de la trama. La música a cargo de Fabio Landa, logra su mejor momento en la primera parte (con una comprensión cabal del rol de la música en el cine), no así en las escenas de la lucha en la armería, donde no logra resaltar los momentos, que se supone, da mayor tensión. La fotografía de Rodolfo López es una joya formal y sus primeros planos están realizados con toda la sapiencia de un consagrado. El uso, correcto y funcional (desde el punto de vista plástico) de las fotos fijas, es un tanto favorable en el balance final. Miguel Navarro actúa en el papel del paciente con convicción, cualidad que Eduardo Moure, en el rol de médico, no logra comunicar.

Nicolás Cossío.

Ficha técnica:

LA AUSENCIA (1968)/ 90’/ Director: Alberto Roldán/ Fotografía: Rodolfo López/ Guión: Sergio Corrieri y Alberto Roldán/ Música: Fabio Landa/ Actúan: Miguel Navarro, Eduardo Moure, Sergio Corrieri, Irma Alfonso, Helmo Hernández, Florencio Escudero, Carlos Gilí, Isabel Moreno, Luis Alberto García.

Sinopsis:

En un hospital de Neurología, dos médicos debaten la posibilidad de intervenir quirúrgicamente a un paciente llegado al lugar, víctima de un accidente automovilístico. Luego de la operación, el paciente se somete a una serie de pruebas de rutina, físicas y mentales, durante las cuales se descubre la posibilidad de una amnesia parcial. Un film sobre el problema de la responsabilidad ante la experiencia, la responsabilidad individual y la responsabilidad histórica.

BIBLIOGRAFÍA: Corrieri, Sergio. ¿La actuación en La ausencia o la ausencia de actuación?. CC (52-53): 72-73 ene-feb, ’64// Cossío, Nicolás. ¿Ausencia quiere decir olvido?. B (25): 75; jun 21, ’68 (Valoración crítica)// Manet, Eduardo. La ausencia: nuevo filme del ICAIC. GRAN 2 (338): 8; martes 6 dic. ’66 (Entrevista al director) // Roldán, Alberto. Sobre La ausencia. CC (52-53): 64-71; ene- feb ’69 ilus (Crítica).

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Publicado el enero 24, 2014 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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