Archivos diarios: enero 17, 2014

CULTURA Y EDUCACIÓN: ¿ENEMIGOS ÍNTIMOS?

En Camagüey, como en todo el país, los miembros de la UNEAC se están reuniendo en diversas comisiones con el fin de emitir dictámenes que deben ser discutidos en el próximo Congreso de esa organización. En lo personal me interesa la que examina el vínculo entre la cultura y los medios, pero como el tema de la cultura y la educación es algo que también me obsesiona (hay diversas pruebas de ello en el blog) quise participar en la comisión encargada de facilitar el debate del mismo.

Admito que mi visión del fenómeno es poco ortodoxa, y la prueba está en que en dicha reunión propuse se tomara como acuerdo proyectar una estrategia que contribuyese a reducir la distancia existente en nuestro país entre la educación y el contexto cultural actual en que nos movemos, y la propuesta solo fue apoyada por el escritor Pedro Armando Junco. Creo que si uno aspira de veras a defender la democracia participativa como el mejor modo de convivencia social, debe aprender a respetar lo que asume la mayoría, y a preparar mejor los argumentos que se exponen, por si algún día alguien entendiera que tienen utilidad pública, que es lo que importa. Así que acepté la decisión de mis colegas, y garabatearé ahora a toda prisa parte de las ideas que expuse allí, y las que siguen formando parte de mi intranquilidad.

Por lo general, la relación entre cultura y educación suele pensarse en términos armónicos, casi platónicos. Desde mi punto de vista, eso es una gran ficción, un gran autoengaño. Hay períodos de la vida humana en que ambas actividades viven una relación idílica, fecunda. Pero hay otras en que lo pedagógico (que responde directamente a los intereses de aquellos grupos puntuales que mandan en la sociedad) termina convirtiéndose en algo francamente reaccionario. La Historia es pródiga en ejemplos, y para sazonar este juicio con algo jocoso, evoco esa observación que el actor Carlos Ruiz de la Tejera hizo en uno de los Talleres de la Crítica de Camagüey: “Un niño bien educatido es un niño bien reprimidito”. Lee el resto de esta entrada