CONDUCTA (2014), de Ernesto Daranas

Acaba de entrar en mi buzón este mensaje que habla de “Conducta”, el filme más reciente de Ernesto Daranas, y que a juzgar por las opiniones que he escuchado, puede convertirse en un hito dentro de nuestra cinematografía. Está previsto que en Camagüey estrenemos el filme precisamente el próximo 4 de febrero, como parte del programa que hemos previsto para la reinauguración del Cine Casablanca.

UN FILME DE ERNESTO DARANAS QUE HARÁ ÉPOCA.

por Paquita Armas Fonseca/ Fotos cortesía de Ernesto Daranas

Tuve el privilegio de ver el filme Conducta con un grupo de amigos, parte del elenco y su director Ernesto Daranas. Aunque ya me habían dicho que era un filme duro pero muy conmovedor, me descubrí sollozando como uno que otro asistente a la presentación, nada oficial de la última cinta del laureado director de Los dioses rotos (su ópera prima), Los últimos gaiteros de La Habana, y el telefilme ¿La vida en rosa?, por señalar tres de sus obras más premiadas.

Apuesto desde ya que esta pieza, no por ser la última realizada, hará que Ernesto Daranas como guionista y director aparezca no sólo en los medios de prensa, sino que ese nombre caminará de boca en boca, fundamentalmente entre los maestros, porque su primer gran mérito es, sin dudas, reivindicar a ese profesional que marca la historia de todos los seres humanos que asisten a una escuela.

Y los marca no sólo si son excepcionalmente buenos como Carmela, es que la naturaleza de su labor radica en sembrar mentes vírgenes, de niñas y niños, que al cabo hasta de décadas recordarán un regaño o un reconocimiento.

Pero Conducta con una excelente dirección de actores va más allá: desnuda los avatares

de personas con serios conflictos como Sonia, la drogadicta dibujada por Yuliet Cruz; Pablo, encarnado por Héctor Noa, un “palestino” blanco, casi de ojos arios, para romper el esquema y el peleador de perros Ignacio, un joven bueno a pesar de lo brutal de su oficio, a quien le da vida Armando Miguel Gómez. Los tres de alguna manera violan la ley (que no es tan santa) y hacen responsables de esos actos a estudiantes de primaria,

Amaly Junco, Marielys Cejas, Silvia águila, Tomás Cao, Aramís Delgado y un grupo de niños y niñas conforman el cuerpo actoral.

¡Por supuesto, ese no es todo el elenco!: sin la consagrada Alina Rodríguez, una actriz que todo lo que toca lo convierte en oro, pero aquí logró los 24 kilates y el niño Armando Valdés Freire, un Chala tan convincente en los momentos de tristeza, enamoramiento o en esos actos comunes de los pequeños; Conducta no sería lo que: una lección de arte en la que un buen maestro puede influir para que aflore lo provechoso del peor de sus alumnos. Cada uno contará la historia de cómo lograron comunicarse entre ellos, y con los otros, para convencernos a todos que es posible moldear a un ser humano.

Daranas no deja ahí la historia: la burocracia, malas decisiones, intolerancia, hacen que las vidas de Carmela y Chala sean mucho más difícil de lo que hubieran sido si estuvieran rodeados por personas con sentido común.

Al guión y dirección de actores se une una espléndida fotografía de Alejandro Pérez, el montaje justo de Pedro Suarez, la dirección de arte necesaria de Erick Grass, el diseño de vestuario y maquillaje de Vladimir Cuenca, el de banda sonora de Osmany Olivare; la música original de Juan Antonio Leyva y Magda Rosa Galbán y la directora de producción Esther Massero.

He dejado fuera del equipo con toda intención a Mariela López, la directora de casting, que “andando La Habana” encontró los niños y niñas que podrían dar cuerpo a esos muchachos que van a clases, juegan, se fajan y lloran sin que una piense que están actuando, porque de actores no tienen nada, simplemente son niños. No por gusto Daranas escogió para esa decisiva función a la directora de La sombrilla amarilla y Mucho ruido, por situar sólo dos de sus obras.

Un buen punto se anotó RTV comercial que, junto al ICAIC, el Ministerio de Cultura y la Facultad de medios de comunicación del ISA, logró dar cuerpo a esta historia contada con tanto amor que uno se enamora hasta de los paisajes nada atrayentes de la Habana, donde, por supuesto iba a filmar Daranas un capitalino de pura cepa.

Entre las personas con las que compartí esa presentación de Conducta había algunos maestros que sugirieron se proyectara la película a los profesionales de la educación, y alguien propuso que cuando la película se estrene el seis de febrero en todos los cines del país, la televisión inicie la retransmisión de la serie Blanco y negro ¡no!, de Charlie Medina, que aunque filmada hace unos años por el tratamiento humano conserva plena vigencia.

Con Conducta en 100 minutos se logra situar en el lugar que merece al maestro, no sólo por las historias que cuenta sino porque cada minuto es un minuto de arte, la única manifestación humana capaz de tocar el alma y apelar a la inteligencia de las personas.

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Publicado el enero 13, 2014 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. ¡Que en la isla hayan resucitado las criminales peleas de perros, ya dice bastante de la degradación social que está ocurriendo! Al permitir las autoridades -mirando para otro lado o aceptando sobornos- esta barbaridad, bien mal nada la sociedad cubana…
    No puedo estar de acuerdo con la autora del artículo, cuando dice que “Ignacio, el peleador de perro, es bueno…” Si se dedica a este atroz evento, no puede ser bueno de ninguna manera…

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