PAVEL BARRIOS SOBRE LA ASAMBLEA DE LA UNEAC EN CAMAGÜEY

El crítico de arte Pavel Alejandro Barrios Sosa ha enviado al blog esta reflexión que retoma algunos de los asuntos que se han estado discutiendo en el sitio.

Otra opinión sobre el “pollo” del arroz con pollo, y sobre el “arroz”…

Por Pavel Alejandro Barrios Sosa

Hace unas semanas el vicepresidente de este país, se refirió ante las cámaras de la TV nacional, en no recuerdo qué evento, sobre la imposibilidad o la utopía de que “alguien” pudiera controlar el flujo de la información. Posteriormente lo ratificó, también ante las cámaras.

Comienzo mi análisis con esta observación, porque considero que la cuestión sobre la reciente prohibición de la circulación de los videojuegos y el cierre de las salas particulares de cine en 3D no es el meollo del asunto; personalmente creo que el Estado lo que está es tratando de controlar la información que él mismo, por varias razones, es incapaz de facilitar al pueblo, o al sector consumidor de este tipo de cine y de juegos virtuales.

Pero como los extremos no hacen al objeto en sí, hay que valorar todo lo que se encuentra en medio de una realidad determinada y de una consecuente decisión. Para que mi valoración personal se comprenda mucho mejor voy a “echar garra” a los tradicionales “numeritos”, no porque subestime la inteligencia de nadie, sino porque me interesa ser lo suficientemente claro y no dar pie a equívocos.

  1. El Estado está prohibiendo la exhibición y lucro particular del cine en 3D, no el cine en 3D mismo. ¡Ah! Qué este tipo de cine se exhiba solo en el circuito privado, ya eso es otra cuestión que quienes dimensionan la prohibición deben valorar para no caer en ridiculeces como las de condenar o anular una técnica o manifestación artística. Pienso que no podemos colocarnos de espaldas a la tecnología ni al progreso, aunque vivamos en un archipiélago museable, ni aunque desde la primera mitad del siglo XX el ideal de “progreso” haya caído en crisis. Cuba está en el mundo, y con el mundo tiene que marchar, aunque a muchos les moleste, o ni siquiera lo conciban. El cine 3D se ve en nuestro país y se va a continuar viendo, el “cómo” se haga es algo que no se resuelve con una prohibición determinista y definitiva, como lamentablemente ha sido en más de 50 años para muchísimas cuestiones. Concierne a los legisladores, a los artistas, intelectuales y funcionarios correspondientes estudiar, proponer y decidir el cómo se continuará viendo el cine 3D dentro de cierta “legalidad.”
  2. La prohibición de la exhibición particular, con el consecuente lucro, del cine 3D y de la comercialización de los videojuegos me parece más bien un intento de controlar el flujo de información que, como bien afirmó Díaz Canel, es incontrolable. Sin embargo, me parece que el Estado cubano también trata de no incriminarse con la autorización y legalización de la piratería. Si el Estado acepta los impuestos de aquellos que lucran con la circulación, exhibición y venta de productos audiovisuales pirateados, entonces se vuelve cómplice, se vuelve pirata. No obstante debemos recordar aquella noble y temprana acción de poner al alcance del pueblo las obras maestras de la literatura universal, proyecto que se objetivó con las Ediciones Revolución. ¿Acaso aquello no fue piratería? No siempre el fin justifica los medios, y como bien dijo Saint Exúpery en su obra maestra: “La verdadera autoridad radica, en primer lugar, en la razón.” Pero la razón no solo implica el tenerla, sino el practicarla.
  3. Respecto al consumo abusivo de los videojuegos, no tengo razones ni juicios teóricos elevados que esgrimir, sálgase a la calle y véase a la gente, sobre todo a los más jóvenes y adolescentes cómo se comportan, de qué hablan, digo, si realmente encuentran a algunos que sostengan una conversación seria por más de 10 minutos. Resulta alarmante constatar el embobecimiento y aislamiento general por el consumo de videojuegos, los más, activados desde los teléfonos móviles. Probado está EN EL MUNDO que el consumo abusivo de videojuegos provoca aislamiento social, embotecimiento, irritabilidad, dependencia y otras reacciones no menos alarmantes en medio de una realidad, como la que vivimos todos, en la que se precisa cada vez más de una conciencia colectiva, de un acercamiento del ser humano a su medio ambiente, para poder reconstruirlo y justipreciarlo antes de que sea demasiado tarde. Alguien dijo una vez: “El mundo está volviendo a ser construido a imagen y semejanza de la mente humana” ¿Y qué va a pasar con el mundo natural que lo soporta y alimenta cuando lo logre? Disculpen aquellos que solo piensan en el hoy y el ahora, como buenos representantes del subdesarrollo mental, como intelectual trato de dimensionar todos los actos en un futuro inmediato y lejano. ¿A dónde vamos a llegar cuando nuestros hijos suplanten sus espacios de comunicación verbal por los de la comunicación virtual? Cuando las relaciones sociales se vean signadas y orientadas por las actitudes de los nuevos symbols virtuales, todos maestros de la violencia, de lo monstruoso, lo espectacular, sangriento, lo heroico aniquilador, prototipos del hombre powerful? Entiéndase que si bien apuesto por el control del consumo de los videojuegos no estoy a favor de su negación total y autoritaria. “La verdadera virtud consiste en un justo medio.” Por lo pronto, mi hija consumirá solo necesario, y ya me encargaré de facilitarle yo un contacto más pleno con el mundo natural del que forma parte.
  4. Respecto a la polémica que se entreteje a partir de los planteamientos de Juan Antonio García Borrero, Jorge Luis Santana y Luis Álvarez en torno a la cuestión ya citada del cine 3D y los videojuegos, creo que todos llevan su razón, lo que ocurre es que cada cual dimensiona una arista diferente de la realidad abordada, por eso pareciera que existe una polémica. La polémica ha cobrado cuerpo no por los juicios esgrimidos en aquella criticada reunión de la UNEAC camagüeyana; la polémica se ha impuesto por esa ingente necesidad de confrontar criterios y por la ausencia de espacios o por la falta de voluntad de muchos intelectuales y artistas de reunirse a discutir o intercambiar criterios desde las posiciones de cada cual. Pienso que lo más interesante de todo esto no son las opiniones sobre la cuestión inicial, sino los criterios que han aparecido sobre aristas mucho mayores que abordan los problemas de la cultura, la filosofía del arte, las competencias del Estado, la industria cultural y los avatares de la política cultural de la Revolución. ¡Bien por todos! Debatamos hasta el cansancio, pero después de todo propongamos soluciones, no nos quedemos en las infinitas perspectivas de la teoría. Un intelectual también se compromete.
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Publicado el noviembre 20, 2013 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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