Archivos diarios: noviembre 20, 2013

CARTA DEL CINEASTA CUBANO ROLANDO DÍAZ A JUAN ANTONIO GARCÍA BORRERO

El cineasta cubano Rolando Díaz (Los pájaros tirándole a la escopeta; Melodrama, entre otros), que actualmente vive en España, me hace llegar esta carta que contiene interesantes interrogantes, con el fin de compartirlas con los lectores del blog.

Estimado Juan Antonio:

Como eres de los críticos e historiadores cubanos que observa y valora nuestro cine como un todo (y no sólo con palabras) te escribo esta nota.

Recientemente he terminado la película Los Caminos de Aissa. Es mi octavo largometraje (Melodramapara mí lo sigue siendo, como parte del frustrado proyecto Pronóstico del Tiempo) y el cuarto que hago viviendo fuera de Cuba. Cuatro y cuatro. Para mi propia sorpresa, ya casi tengo más obra fuera que adentro.

No es Los Caminos de Aissa una película cubana. Para nada. Aunque lo esencial (guión, dirección, parte de la producción, cámara, sonido, edición, música y mezclas) esté hecho por cubanos que viven, una vez más en mi cine, dentro y fuera de Cuba.

La película trata sobre una joven de Camerún que lucha por abrirse camino entre múltiples contratiempos emocionales en la España de la crisis. Bien podría hacer referencia, aunque indirectamente, a la vida de personas que fuera de su hábitat natural (o dentro del mismo) han tenido que intentar salir adelante.

Sabes que el tema racial me apasiona (no encuentro mejor palabra) y, aunque para nada es el centro de este relato real (es intencional el uso de las eres continuadas), sí es una evidencia que la película no puede esconder.

Aissa es negra y mujer, como los personajes que habitan la censurada Si me Comprendieras y que habitarán, aunque hablando de otra raza esencial para la consolidación de nuestra Nación, en mi nuevo proyecto Otra Mirada a China Town, que sobre mujeres chinas-cubanas, deseo rodar en el Nueva York del 2015…Si los astros se alinean a mi favor.

Después de viejo me ha dado por pensar en la Nación que fuimos y ya no somos, ese país que viví de niño, donde ser un chino comerciante era una virtud más que un cuasi delito (cambios incluidos). Por ello, sabemos todos (aunque pretenda disimularlo el maquillado Barrio Chino alrededor de la calle Zanja), prácticamente ha desaparecido esa raza de nuestro perfil como país….

Como también las minorías judías y árabes, inherentes a la vocación de mercaderes, ya casi inexistentes en nuestro paisaje étnico.Estas reflexiones nostálgicas, quizás las achaque a la falta de Patria que todos los que vivimos fuera (incluso aquellos que no les interesa el tema) poseemos.

Es triste que por el sólo hecho de pensar diferente la obra de un cineasta esté condenada a vivir lejos de personas que tanto me interesan (el público cubano). Me preguntaría ¿porqué Los Caminos de Aissa no se verá en Cuba?

Sé que, una vez leída esta nota, puede ser que alguien me sugiera:

—Rolando, déjate de tonterías, regresa a Cuba (una vez más), las cosas están cambiando, exhibe Los Caminos de Aissa

Pero, respondería yo, ¿y quién exhibe lo que no se ha exhibido? ¿En qué lugares de mi largo caimán podría verse El Super, Dos Veces Ana, Si Me Comprendieras y tantas otras?

Un abrazo, y otro grande a tus lectores de,

Rolando Díaz

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PAVEL BARRIOS SOBRE LA ASAMBLEA DE LA UNEAC EN CAMAGÜEY

El crítico de arte Pavel Alejandro Barrios Sosa ha enviado al blog esta reflexión que retoma algunos de los asuntos que se han estado discutiendo en el sitio.

Otra opinión sobre el “pollo” del arroz con pollo, y sobre el “arroz”…

Por Pavel Alejandro Barrios Sosa

Hace unas semanas el vicepresidente de este país, se refirió ante las cámaras de la TV nacional, en no recuerdo qué evento, sobre la imposibilidad o la utopía de que “alguien” pudiera controlar el flujo de la información. Posteriormente lo ratificó, también ante las cámaras.

Comienzo mi análisis con esta observación, porque considero que la cuestión sobre la reciente prohibición de la circulación de los videojuegos y el cierre de las salas particulares de cine en 3D no es el meollo del asunto; personalmente creo que el Estado lo que está es tratando de controlar la información que él mismo, por varias razones, es incapaz de facilitar al pueblo, o al sector consumidor de este tipo de cine y de juegos virtuales.

Pero como los extremos no hacen al objeto en sí, hay que valorar todo lo que se encuentra en medio de una realidad determinada y de una consecuente decisión. Para que mi valoración personal se comprenda mucho mejor voy a “echar garra” a los tradicionales “numeritos”, no porque subestime la inteligencia de nadie, sino porque me interesa ser lo suficientemente claro y no dar pie a equívocos.

  1. El Estado está prohibiendo la exhibición y lucro particular del cine en 3D, no el cine en 3D mismo. ¡Ah! Qué este tipo de cine se exhiba solo en el circuito privado, ya eso es otra cuestión que quienes dimensionan la prohibición deben valorar para no caer en ridiculeces como las de condenar o anular una técnica o manifestación artística. Pienso que no podemos colocarnos de espaldas a la tecnología ni al progreso, aunque vivamos en un archipiélago museable, ni aunque desde la primera mitad del siglo XX el ideal de “progreso” haya caído en crisis. Cuba está en el mundo, y con el mundo tiene que marchar, aunque a muchos les moleste, o ni siquiera lo conciban. El cine 3D se ve en nuestro país y se va a continuar viendo, el “cómo” se haga es algo que no se resuelve con una prohibición determinista y definitiva, como lamentablemente ha sido en más de 50 años para muchísimas cuestiones. Concierne a los legisladores, a los artistas, intelectuales y funcionarios correspondientes estudiar, proponer y decidir el cómo se continuará viendo el cine 3D dentro de cierta “legalidad.”
  2. La prohibición de la exhibición particular, con el consecuente lucro, del cine 3D y de la comercialización de los videojuegos me parece más bien un intento de controlar el flujo de información que, como bien afirmó Díaz Canel, es incontrolable. Sin embargo, me parece que el Estado cubano también trata de no incriminarse con la autorización y legalización de la piratería. Si el Estado acepta los impuestos de aquellos que lucran con la circulación, exhibición y venta de productos audiovisuales pirateados, entonces se vuelve cómplice, se vuelve pirata. No obstante debemos recordar aquella noble y temprana acción de poner al alcance del pueblo las obras maestras de la literatura universal, proyecto que se objetivó con las Ediciones Revolución. ¿Acaso aquello no fue piratería? No siempre el fin justifica los medios, y como bien dijo Saint Exúpery en su obra maestra: “La verdadera autoridad radica, en primer lugar, en la razón.” Pero la razón no solo implica el tenerla, sino el practicarla. Lee el resto de esta entrada