Archivos diarios: noviembre 19, 2013

LUCIANO CASTILLO SOBRE EL DOCUMENTAL “HUMBERTO”, de Carlos Barba

Humberto Solás reiteró durante años que solo le bastaba colocar las manos en cualquier lugar de su Habana Vieja para encuadrar a los personajes en una versión fílmica sobre El Siglo de las Luces. Bastó a Carlos Barba aproximarse a esa preciosista adaptación cinematográfica como tema de su tesis universitaria para caer atrapado en el cautivante mundo del creador de ese clásico del cine iberoamericano que es Lucía. No soñaba entonces con integrar el equipo de realización de dos futuras películas del cineasta y mucho menos que lo filmaría en varias entrevistas con destino a la aparición en el mercado español de dos de sus cintas en DVD. Humberto, el largometraje documental que nos presenta ahora, deviene algo más que una aproximación, sensible y profunda a la vez, y un desmesurado tributo a la vida y la obra de este director, para quien una proyección del Senso de Visconti significó el deslumbrante descubrimiento del camino a seguir. Como las criaturas carpenterianas arrastradas por un torbellino de acontecimientos, Carlos Barba emprendió un itinerario que le condujo a recorrer cada título de su filmografía, y visitar varios países: de La Habana a México, de allí a Bogotá, Miami y Santiago de Chile, sin excluir en este trayecto iniciático a Madrid y París, en busca de cuanta persona vinculada a la pasión desbordante de Solás pudiera aportar sus reveladoras vivencias. No obstante el impresionante resultado, habrá que esperar aún a la versión televisiva en capítulos para aprehender en toda su envergadura la abarcadora travesía de Carlos Barba. Avizoramos en el horizonte, además, la transcripción de tantos testimonios pletóricos de riqueza —sin la edición exigida por la duración de un filme— en el libro definitivo que esperamos. A partir de ahora, el título Humberto provocará —como el nombre al que alude— todo un cúmulo de imágenes imperecederas, gracias a la impronta de alguien que, acompañado por el apellido Solás, lo escribió en la historia de nuestro cine.

Luciano Castillo, Crítico, investigador e historiador cinematográfico cubano

San Antonio de los Baños, 9 de junio de 2013

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GISELA ARANDIA A PROPÓSITO DEL DEBATE DE LOS 3D

A PROPÓSITO DEL DEBATE LOS 3D

Por Gisela Arandia Covarrubias

Creo en el debate con la misma certeza con la que espero la salida del sol cada mañana, aunque sea un día nublado. Por eso agradezco la provocación, inter-náutica que está circulando a propósito de la prohibición de los 3D, donde está presente una exhortación a debatir con agudeza e intensidad. En realidad me da mucha tristeza observar cómo se ha ido apagando ese sentimiento de rechazar y discutir hasta las últimas consecuencias aquellas acciones que consideramos que son erróneas.

El impacto de la censura en la sociedad cubana, forma parte de un fenómeno que atenta contra el tejido social porque lo va destruyendo. En su doble función tiene una repercusión directa como acción represiva por las consecuencias morales y espirituales de quienes son víctimas de ese procedimiento. Pero también por la reacción devastadora de su contraparte: la auto-censura.

La censura, aparece súbitamente, generalmente no tiene rostro, viene de arriba y su fundamento epistemológico no suele ser explicado. Su trayectoria cumple objetivos específicos y deja una secuela de aprensión y recelo no solo para quienes la padecen, sino que su repercusión trasciende en el espacio público creando zonas de silencio, evasión y distanciamiento del escenario en conflictos. El argot popular promovió un antídoto ante esa frustración, “no coger lucha”. Una actitud que lejos de ser una solución acarrea resultados nocivos, que se resumen en desentenderse de los problemas. El impacto de este fenómeno es diverso. ¿Miedo?, ¿Oportunismo?, ¿La combinación de ambos? Acomodamiento como dijo alguien ya entre los mensajes enviados.

La historia es que mientras un sector de la población está dando el pecho a los problemas, otras personas, están agazapadas en “el buen vivir”. En la base de la pirámide social, un segmento muy numeroso de la población padece grandes dificultades pero lo más grave es que su voz, no cuenta lo suficiente. La comunidad, tiene voz teórica en las asambleas barriales, pero esos encuentros no están diseñados para promover reflexiones, acciones o sentimientos, que puedan facilitar soluciones. Lee el resto de esta entrada