PEDRO NOA SOBRE EL 3D EN CUBA

LOS 3-D Y EL FUTURO DEL CINE CUBANO

Por Pedro R. Noa Romero

Hace apenas unas semanas estuve sentado en la Sala Villena de la UNEAC Nacional, en el marco del evento teórico del Caracol, y escuché a Fernando Pérez, Rebeca Chávez, Pedro Luis Rodríguez y hasta Roberto Smith, actual Presidente del ICAIC, exponer sus criterios sobre el tema que los convocaba allí: “¿Hacia dónde va el cine cubano?”.

Mi tiempo esa tarde era breve, pues tenía que estar en la Facultad de Periodismo para impartir clases. No obstante, a pesar de que casi salí corriendo de la UNEAC, esperé a que los panelistas terminaran, y hasta pude escuchar la intervención posterior de Magda González, así como la de la primera persona, que desde el auditorio, dio sus criterios: el productor José Luis Lobato[i].

Cuando llegué a 25 y G, para tratar de tomar un ómnibus hacia la sede de la carrera, en el edificio de la revista Bohemia, me encontré con el realizador Karel Ducasse y un grupo de jóvenes, quienes estaban entrevistando a una señora para un proyecto de documental sobre el transporte en la ciudad.

Después de los saludos pertinentes, les comenté lo que había acabado de oír en la UNEAC, sobre las perspectivas del cine cubano. Les dije que, si hubiera tenido tiempo, les habría preguntado a los panelistas, miembros todos del grupo que está trabajando en la implementación de los cambios legislativos con relación a la filmografía nacional – autollamados, con buen sentido irónico, el G-20- si en los cambios se tenían en cuenta dos aspectos ineludibles de la industria cinematográfica desde su fundación: la distribución y la exhibición, vertientes que en la Isla, desde mediados de la década del 60, quedaron en manos del ICAIC como representante del Estado, y desde entonces nadie ha teorizado sobre ellas, a pesar de su mala salud desde la década de los noventa hasta la fecha.

Pero, además, les comenté que Roberto Smith había señalado que el Instituto no estaba preparado para asumir formatos digitales que ya estaban circulando en el Mundo y que esa era una de las dificultades tecnológicas que iba a enfrentar el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en su próxima edición de diciembre. Problema ratificado por Iván Giroud en la reciente conferencia de prensa del certamen, el 5 de noviembre pasado, inconveniente que ha motivado, entre otras dificultades, que no se pueda tener, este año, una muestra de cine italiano.

Y recuerdo que en aquella conversación les dije a mis interlocutores: Se imaginan Uds. que en la Casa del Festival se aparezca uno de los dueños de las salas 3-D de la Capital y le diga a la Presidencia del evento: todo lo que tengan en ese formato digital, envíenmelo, que yo lo exhibo durante esos días con la condición de que me incluyan entre los espacios de exhibición oficiales… Bueno, la posible respuesta, después de la Nota informativa publicada en Granma el 2 de noviembre, es obvia; pero en ese momento, la posibilidad de que eso ocurriera, me dejó pensando.

El cierre de las salas 3-D en el país es una demostración de que los cambios a que se aspiran, para la cinematografía cubana, extendida a lo audiovisual, no parecen estar dispuestos a tocar todo el andamiaje industrial y, por tanto, su intención no es quebrar el requetecomentado tema del “ICAICentrismo”.

Hasta ahora, lo único que he escuchado y leído[ii], al respecto de los empeños del G- 20, es acerca de su insistencia para conseguir ciertas aperturas en el plano de la producción; pero con respecto a la distribución y la exhibición, nada, apenas una mención muy vaga en los documentos.

Lo más interesante con respecto a lo anterior, es que una de las primeras figuras aprobadas, cuando se amplió el trabajo por cuenta propia hace solo unos años, fue el de vendedor de Cds y Dvds, lo cual a pesar de que hasta ahora ha funcionado a nivel de timbiriche – Tony Ávila por medio- y bajo el manto del corso, convierte a esas personas en distribuidores. Si una de ellas quisiera montar una oficina para distribuir organizadamente el producto audiovisual nacional, incluso les hiciera propuestas jurídicamente pensadas a los productores sobre cómo podría resolverse sus problemas de derecho de autor, y, amparado en las leyes migratorias cubanas, les pudiera colocar sus obras en mercados de exhibición extranjeros, ¿Le sería aceptada la propuesta o sería rebatido bajo el pretexto de que solo él puede comercializar discos pirateados?

En la Nota Informativa de marras se puede leer, al final del primer párrafo, acerca de la validez del trabajo cuenta propista como fuente de empleo y de producciones y servicios para la población, liberando al Estado de esas actividades para concentrarse en lo verdaderamente decisivo. Esta última idea, la cual cito literalmente y he marcado en negritas, es la que no permite entender el cierre de las salas 3-D y los juegos computacionales, por lo menos hasta lo explicado a partir del comunicado oficial.

Es una verdad de Perogrullo, repetida hasta la saciedad, el estado deplorable de las salas de exhibición cinematográfica a lo largo de toda la Isla. En La Habana, se pueden contar con los dedos de una mano, los cines que conservan cierta dignidad. También se ha hablado y escrito bastante acerca de todos los daños que ha causado, en el espectador cubano, la política errática de exhibición existente, así como las pérdidas que en su educación audiovisual ha producido el tener que disfrutar de las obras nacionales o extranjeras a través de pésimas proyecciones.

Los 3-D revitalizaron, en su mayoría, la imagen acogedora, incitante, de los cines, incluso se convirtieron en un reto para los espectadores, pues, a pesar del precio alto de las entradas, una buena parte de la población aspiraba a tener su encuentro con la novedad tecnológica, en la cual, por cierto, ya estamos bastante atrasados en su aplicación como espectáculo público.

Por todo lo anterior, la decisión de cerrar de inmediato las salas 3-D, me provoca las siguientes preguntas: ¿El Estado va a crear y mantener en cada provincia, como mínimo, una sala de exhibición 3-D o algo similar? ¿Se va a encargar de resolver la situación de todas las salas de cine en el territorio nacional, para que el séptimo arte y las múltiples variaciones actuales del audiovisual, tengan un espacio de socialización agradable y bien organizado, que atraiga nuevamente a las personas como una opción priorizada dentro de su tiempo de ocio? ¿Se pronunciarán, en algún momento, los organismos e instituciones estatales y políticas sobre una línea consecuente alrededor de los videojuegos? ¿Incluye la ley audiovisual que se está gestando la posibilidad de la figura del gestor particular en la política de distribución y exhibición nacional y extranjera, y comprenderá, además, un tono inclusivo con respecto a todas las manifestaciones audiovisuales, tal y como está ocurriendo en el mundo, o continuaremos estando –hablando en buen cubano- “detrás del palo”?

Considero que, más para bien que para mal, los cines particulares en 3-D se inscribieron en la realidad audiovisual cubana actual como un elemento de cambio, al igual que lo hicieron, en su momento, los productores independientes. Ambos son frutos de los nuevos tiempos que está viviendo la Nación y de los defectos de instituciones que no han sabido o no han podido evolucionar con la agilidad que se reclama.

Pensarlos como aliados y no enemigos, sería un paso muy serio y seguro en los cambios que toda la comunidad audiovisual cubana (que no solo incluye al personal técnico- artístico) espera de las reuniones del G-20 criollo y de la Comisión Estatal que está revisando el funcionamiento del ICAIC, institución que, como representante del Estado, también necesita liberarse de muchas actividades, para concentrarse en lo verdaderamente decisivo, con vistas a garantizar el presente y el futuro del cine y el audiovisual cubano en general.

Lograr una política consecuente que norme y regule la existencia de las salas 3-D y los juegos computacionales –como son llamados en la Nota Informativa- en manos de personas naturales cubanas, puede contribuir a lograr esa “atmósfera de orden, disciplina y exigencia[iii]”, a la que se aspira. Su clausura de forma abrupta, no.

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Publicado el noviembre 8, 2013 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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