Archivos diarios: noviembre 7, 2013

DE GARCÍA BORRERO A ABELARDO MENA

Mi querido Abelardo,

De tu excelente reflexión quisiera retener, sobre todo, esa parte en la que invitas a salir de los espacios “ilustrados” para llevar el debate a los sitios donde ahora mismo cobra hegemonía esta otra zona de la cultura.

Pero lo primero que tendríamos que hacer, desde luego, es ampliar nuestro concepto de cultura. Actualizarlo. Mirarlo a la luz de los nuevos escenarios que vivimos. Implicarnos en estos fenómenos sin los prejuicios que nos hacen creer que, por gozar de cierta erudición, ya poseemos las claves de lo que sucede en estos lares. Dicho de otro modo: asomarnos con verdadero espíritu crítico a este mundo inédito que nos sale al paso.

“Siempre que las sociedades han estado a punto de cambiar de piel”, observaba Tomás Eloy Martínez, “los primeros síntomas de ese cambio han aparecido en la cultura”. Pero esos cambios, paradójicamente, suelen ser rechazados por quienes han conseguido determinado renombre u autoridad en sus respectivos campos. Son famosas las palabras desdeñosas que Baudelaire le dedicó a la fotografía. Y Kafka se quejaba de que el cine no le dejaba ver, y él vivía con los ojos. La Historia nos ha demostrado que si dejamos que los debates culturales queden enclaustrados en los marcos intelectuales de quienes se anuncian como los grandes guardianes de los más sagrados valores culturales, lo que sobreviene casi siempre es una actitud reaccionaria.

De allí que me parezca absolutamente razonable tu reclamo de que le demos voces a estos otros actores del proceso cultural. Y con ello propiciemos un verdadero debate en función de la comunidad. Porque algo nos debe quedar claro: la sociedad no debe estar en función del Estado, sino a la inversa; el Estado debe asomarse a las dinámicas sociales, estudiar tendencias que tarde o temprano se impondrán, reconocer la emergencia de nuevos públicos y maneras de compartir el placer. Ponerse a la altura de su tiempo, en fin.

Un abrazo, desde el Camagüey,

Juan Antonio García Borrero

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UNA REFLEXIÓN DE ABELARDO MENA

cine cubano, la pupila insomne

· Un blog sobre el cine cubano, su crítica y su público, con el patrocinio académico deCUBAN AND CARIBBEAN STUDIES INSTITUTE (Universidad de Tulane, New Orleans) y STONE CENTER FOR LATIN AMERICAN STUDIES (Universidad de Tulane, New Orleans)

UNA REFLEXIÓN DE ABELARDO MENA

Gustavo y Fowler, de acuerdo 200% con lo expresado: soy un banalizado feliz. Interesante el texto de Juan Antonio, en sus consideraciones practicas. Intentaré arrojar algunas luces en mensaje ulterior. Ahora solo jirones.

Lo que estamos contemplando desde el affaire "Interactivo Interactivo” hasta la prohibición de vender ropa importada es el triunfo de la política del Gran Garrote (¡prohibir, prohibir!) frente a la política de la zanahoria (estímulos fiscales, negociaciones de licencias, cogestión de la programación, etc).* Es la contradicción entre la innovación social frente vs un estatismo estatal que persiste en reinterpretar incluso la Constitución (artículos 14,15,18) bajo cánones de una ortodoxia extemporánea, fútil en logros y consenso social.

La UNEAC debe ser solo uno de los sitios donde se desarrolle, incesante, esta guerra conceptual entre los Patricios del Gusto, y los "integrados" (siguiendo el rastro de Eco en los 60) ya que es uno de sus bastiones. Hacia el espacio social más amplio (no por ello menos difuso) habría que llevar -desbordadas- estas discusiones a través de la prensa, estatal o alternativa, los flashs, etc etc.

Sacarla del gremio, dar voz a la gente, que tomen la voz. Que dejen de ser mero objeto de estudios de consumo cultural para erigir sus propias banderas. Para crear sus propias redes, como mostró el reguetón (¡blasfemia!)

Se trata, en el fondo, de una discusión sobre los modelos de gobernabilidad y/o educación social: el modelo de la escuelita (niños siéntenseeee! escuchen al maestro) o el modelo dialógico previsto incluso por Marx o Paulo Freire (una sociedad se educa a sí misma y eso incluye al partido proletario).

No me imagino al ministro de Cultura de EEEUU parado en medio del Bronx diciéndole a los seguidores de Rihana que son unos tontos por ser raperos o tomar buen whisky, como SII ocurre aquí fuese en el congreso de la AHS, o en otros foros. Da pena, o grima.

Y lo cierto es que esos cheos con diente de oro, mulatos con espendum, fanáticos de Van Van y la Tropical, fueron quienes en Angola pusieron el pecho a las balas mientras otros, mucho más "iluminados", probaban esforzadamente sus Rolex y sus cajas Marlboros en Las Cañitas del Habana Libre, conseguidas como buenos hijos de papa. Me sobran ejemplos.

Solo ante los primeros inclinaré siempre mi cabeza (banalizada por las buenas series americanas), de los segundos aprendí la sorda lucha de clases.

No debe ni puede existir un consumo cultural estatalista. ¿O es que aplicaremos también el Detector de Ideologías, diseñado por Lazaro Saveedra, a descubrir- como en 1984- si nuestros dirigentes son o no reguetoneros en la intimidad de sus casas? ¿O si son suficientemente cultos para entender el acto de gobernar en sus dimensiones más profundas?

La luta continua!

*La historia parece repetirse. ¿Qué sentirían los dueños de las salas cinematográficas en 1959 cuando les aplicaron, del día a la noche, sin interés en negociación alguna, la clausura de sus negocios? Y miren ahora, macilentos, el estado de los cines.

Slds

Abelardo Mena