Archivos Mensuales: noviembre 2013

COMPLEJO AUDIOVISUAL “NUEVO MUNDO” (Camagüey, Cuba)

El domingo 2 de noviembre de 1986 fue inaugurada en Camagüey la sala-video que hoy conocemos como “Nuevo Mundo”, con la exhibición del filme El joven maestro (The Young Master/ 1980), de Jackie Chan.

Pocos podían imaginar que aquella diminuta sala de apenas 40 capacidades se convertiría en uno de los grandes hitos culturales de la ciudad. Esta fue la primera sala de su tipo creada en el país. A raíz de esta experiencia cuya iniciativa correspondió al entonces presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, Juan Antonio Bravo, fue creada un poco después en La Habana la sala-video de L y 23.

Entonces pocos tenían claro qué estaba significando para la tradición cinematográfica la llegada de esos aparatos domésticos que permitían grabar y reproducir imágenes y sonidos en casa. Según Ira Konigsberg,

“(…) Se ha calculado que en 1985 más de 76 millones de hogares tenían grabadores de videocasetes –casi el 80 por 100 de las casas de Norteamérica con televisores–, y que los ingresos brutos por los alquileres y las compras de cintas eran casi los mismos que los de la distribución en salas de cine”.

Pero en el Camagüey de aquellas fechas poseer una video-casetera Beta era sencillamente algo excepcional (como ahora mismo puede ser tener equipos en casa que permitan disfrutar el 3D). De allí que la afluencia sostenida de público estuviese garantizada durante un buen tiempo. Algo curioso es que el nombre de “Nuevo Mundo” no le llegaría hasta el mes de julio del año siguiente, pues mientras fue la única existente en el territorio se le anunciaba como “Sala Número 1” o simplemente “Sala Video”.

Hoy “Nuevo Mundo” está a punto de renacer con un nuevo perfil. No solo se estaría remodelando la sala de proyección, sino que se construye ese viejo sueño que desde hace mucho defendemos: el “Complejo Audiovisual Nuevo Mundo”, en el cual podrá encontrarse la sede de la Cátedra de Pensamiento Audiovisual Tomás Gutiérrez Alea, un Centro de Documentación e Información del Audiovisual, una sala de navegación que contribuya a la alfabetización tecnológica de los usuarios, una sala de exposición de fotos y afiches relacionados con el cine y el audiovisual en general, etc.

La idea es convertir a este espacio en una suerte de observatorio crítico de las principales tendencias relacionadas con el consumo audiovisual, y al mismo tiempo un espacio interactivo que estimule la creatividad, con el fin no solo de realizar diagnósticos plausibles que nos permitan emprender acciones comunitarias efectivas, sino contribuir a la orientación y formación de un público que ahora mismo cuenta con grandes posibilidades tecnológicas para acceder a todo tipo de producción audiovisual, pero que no puede escapar de la brutal dispersión y la indiferencia crítica.

En tal sentido, será decisivo el carácter académico que podamos imprimirle a cada una de nuestras intervenciones y miradas. Solo si conseguimos despojarnos de prejuicios y nos asomamos “inocentemente” a la emergencia de estos escenarios y públicos inéditos, podremos reconocer de un modo efectivo las realidades y perspectivas que tiene entre nosotros el audiovisual. Bienvenidos, pues, al… “Nuevo Mundo”.

Juan Antonio García Borrero

LA DECENCIA Y EL CINE

El otro día, revisando en la biblioteca de nuestra provincia la colección del periódico “El Camagüeyano” que allí se conserva, llamó mi atención esta noticia publicada en primera plana el viernes 30 de noviembre de 1928:

LA COMISIÓN REVISORA DE PELÍCULAS HA AUTORIZADO LA EXHIBICIÓN DE “LA VERDAD DESNUDA” EN TANDAS ESPECIALES PARA HOMBRES Y PARA MUJERES.

La Habana, Noviembre 30- La Comisión Revisora de películas ha dictado ya su laudo acerca de una producción cinegráfica que fue sometida a su censura, por tenerse noticias de que acaso tenía escenas en pugna con la moral. Se trata de “La verdad desnuda”, una (sic) film de manufactura americana que presenta ante el espectador cuadros vivísimos de la vida real.

Una vez q. los miembros de la Comisión aludida presenciaron la proyección de “La Verdad desnuda” cambiaron impresiones decidiéndose por autorizar la exhibición de esta cinta cinegráfica, pero exigiendo a los empresarios que ofrezcan tandas separadas para hombres solos y mujeres solas, con objeto de evitar los comentarios que, en cualquier caso, podrían ir más allá de lo que permiten la decencia y la corrección que se deben guardar en sociedad.

Con relación a la censura de esta película, el Secretario de Gobernación General Manuel Delgado se dirigió en atento escrito al Alcalde de esta Capital Doctor Miguel Mariano Gómez por ser un asunto de la competencia de nuestro Departamento del Interior”.

No he podido precisar exactamente de qué película se trataba, pues me falta el título original. Pero estoy casi seguro que, de verla ahora mismo, esa cinta (y su prohibición) probablemente nos movería a risa. Sin embargo, he querido pensar con un poco más de seriedad qué podía significar en la mentalidad de los compatriotas de entonces este concepto tan equívoco que aún seguimos llamando “decencia”. ¿Hubiésemos pensado nosotros, de haber vivido en esa época, de forma diferente?

Después de todo, si lo pensamos mejor, esa vocación a asentar pautas morales en cuanto a lo que debe o no debe mostrar el cine (o, en nuestro caso, el audiovisual en todas sus variantes, incluidos los videos-juegos) no nos resulta tan ajena, con todo y la superación de ciertos prejuicios. ¿O es que ya no se recuerda la algarabía que provocó en el principio de este siglo XXI que nos hospeda, en la ciudad de Bayamo, la exhibición televisiva del corto de Milena Almira El grito?

Estoy por creer que la decencia y el cine nunca se llevaron muy bien. La decencia nos habla de ese conjunto de normas que deben respetarse porque la sociedad (pensada en abstracto) nos dice que son intocables. La práctica de la decencia, sin embargo, no necesariamente garantiza que se sea “mejor persona”. ¿Acaso podemos olvidar que durante un largo tiempo no resultó indecente practicar la esclavitud, por ejemplo? Lee el resto de esta entrada

BOCCACCERÍAS HABANERAS (2013), de Arturo Sotto

Comparto con los amigos este texto tomado del Portal Cubacine (http://www.cubacine.cu/noticias/»-arturo-sotto-y-sus-boccaccerías-habaneras) y donde se habla del filme más reciente de Arturo Sotto, el cual estará en competencia en el venidero Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Arturo Sotto y sus Boccaccerías habaneras

Por Ailyn Martín Pastrana

Es posible asegurar que el filme Boccaccerías habaneras (2013) dará mucho de qué hablar luego de su estreno en el XXXV Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano (FINCL); no solo por su nacionalidad sino porque su director, el cubano Arturo Sotto, nunca pasa desapercibido. Polémico, filosófico ―y hasta hipercrítico, dirían algunos―, este realizador presentará al público su “hija” más joven luego de seis años sin estrenar una obra.

Como indica el título, Boccaccerías… es una adaptación muy personal ―habanera― del también guionista. Según ha comentado el realizador, inicialmente este proyecto formaba parte de uno mayor, compuesto por tres cuentos basados en el célebre “Decamerón” (Giovanni Boccaccio,1351).

De aquella génesis se desprendió el filme Se vende (2012), de Jorge Perugorría, quien finalmente no se apropió del texto mencionado, aunque mantuvo el espíritu de la idea primigenia, al decir de Sotto. Pasado un tiempo, el autor de Amor vertical (1997) decidió emprender la aventura de adaptar dos fragmentos del Decamerón que despertaron su interés: “El arcón del médico” y “Tercería involuntaria”. Más que una adaptación cinematográfica, su intención fue recrear el origen de esas historias y conformar un universo con nuevos personajes, peripecias y conflictos. Lee el resto de esta entrada

ROLANDO DÍAZ SOBRE “LOS CAMINOS DE AISSA” (2013)

Hace ya casi un mes que recibí, vía correo electrónico, esta entrevista publicada por EFE, en la que el cineasta cubano Rolando Díaz habla de su producción audiovisual más reciente: Los caminos de Aissa. El problema es que como estoy actualizando el blog básicamente por correo electrónico, aún no he aprendido a establecer los links con los textos a los que se alude. De cualquier forma, me parece importante que se conozca la entrevista, por lo que apelo a lo básico, que es copiar y pegar la dirección donde se puede encontrar (http://es.euronews.com/teletipos/2175060-aissa-una-camerunesa-que-lleva-al-cine-sus-conflictos-y-alegrias-en-espana/) y a continuación, compartir con los amigos del blog la información.

JAGB

AISSA, UNA CAMERUNESA QUE LLEVA AL CINE SUS CONFLICTOS Y ALEGRÍAS EN ESPAÑA

Por Ana Santana

Santa Cruz de Tenerife, 23 oct (EFE).- Aissa es una joven camerunesa que trabaja en una ong en Canarias, ayuda a inmigrantes, es modelo y bailarina gogó. El director cubano Rolando Díaz lleva su vida al cine, en un “docudrama”, para que el espectador vea más allá de la historia “de otra africana más”.

“Los caminos de Aissa” se estrena el 28 de octubre en La Laguna (Tenerife) y al día siguiente en Las Palmas de Gran Canaria, y en él Rolando Díaz muestra la vida cotidiana y conflictos familiares de una veinteañera, Aissa Mado Diop, sin el tono sensiblero o de lástima, dice, con el que, a veces, se relata la inmigración.

Aissa llegó a España siendo niña junto a su madre, Amina, con la que viajó “por avión” a Asturias y luego pasó a La Gomera para posteriormente fijar su residencia en Santa Cruz de Tenerife, explica el cineasta en una entrevista con Efe.

Uno empieza viendo la película de una joven negra inmigrante pero al final termina siendo la vida de cualquier persona con un conflicto familiar muy intenso, los desencuentros de Aissa y su madre, que es el eje que mueve la historia, señala Díaz, que ha escrito y dirigido más de veinte documentales y ocho largometrajes. Lee el resto de esta entrada

DE J. A. GARCÍA BORRERO A ROLANDO DÍAZ

Querido Rolando:

Ante todo quiero felicitarte por tu nuevo filme. Es algo que tenía pendiente luego de enterarme, por los medios extranjeros, de su feliz nacimiento. Conservo la hermosa entrevista que concediste a EFE, y pensé reproducirla. Solo que por correo electrónico (que es como últimamente estoy actualizando el blog), no sé cómo establecer los links. De cualquier manera, que es lo que más importa, espero poder ver tu cinta pronto. Y debatirla, que al final es lo más interesante.

En cuanto a la esencia de lo que abordas en tu carta, sabes que llevo varios años tratando de insertar en nuestros enfoques historiográficos o críticos el estudio natural de ese otro corpus audiovisual que forma parte del patrimonio fílmico de la nación. Y en tal sentido, no solo estaría el libro colectivo que coordiné en el 2006 para el Festival de Cortometrajes de Benalmádena, y el ciclo de películas auspiciado por ese evento (“Cine cubano: nación, diáspora, e identidad”), sino también el dossier preparado en esas mismas fechas por “La Gaceta de Cuba” (agradecimientos especiales a Norberto Codina y Arturo Arango), así como la conferencia que personalmente di en Camagüey sobre el cine cubano del exilio, y la exhibición (sin pedirle permiso a León Ichaso, por cierto) de Paraíso en la sala de la UNEAC de acá, así como de Cercanía (a ti si te lo hice saber).

Ese cine o audiovisual que se hace actualmente más allá de la isla, plantea, ya no a los políticos de acá, sino a los estudiosos en sentido general, problemas que escapan a lo meramente ideológico. Todavía no tenemos un consenso en el plano teórico, como se comprueba en muchas universidades del mundo donde solamente opera el canon icaicentrista. A muchos les sigue pareciendo, cuando menos, raro, que pueda existir un audiovisual cubano más allá de la isla. A nadie se le ocurriría negar la cubanía de las creaciones concebidas más allá de la isla por Celia Cruz o Guillermo Cabrera Infante, por mencionar apenas dos que se mostraron hostiles a la política revolucionaria post-59 y se marcharon, pero basta que alguien filme fuera de Cuba para que de inmediato se comience a cuestionar la nacionalidad o la pertinencia de acercarlo a nuestras agendas de estudios y exhibición. ¿Acaso no sucedió recientemente con Memorias del desarrollo, de Miguel Coyula?

El otro día me puse a anotar nombres de cubanos que viven fuera de Cuba, que han estrenado en los últimos años películas, o que están en vías de producirlas o estrenarlas. Menciono a algunos: Orestes Matacena, Iván Acosta, Ernesto Fundora, Sergio Giral, Orlando Rojas, Manuel Zayas, Mileydy Artiles, Ricardo Becerra, Carlos Barba, Mario Crespo, Lilo Vilaplana, tú mismo. Seguramente me quedan por mencionar muchos más. Los que he mencionado es porque se encuentran más cerca en el plano afectivo, o porque me ha llegado información de lo que hacen. Pero supongo que ese número represente apenas el veinte por ciento de lo que actualmente se ha hecho o se intenta realizar. Lee el resto de esta entrada

CARTA DEL CINEASTA CUBANO ROLANDO DÍAZ A JUAN ANTONIO GARCÍA BORRERO

El cineasta cubano Rolando Díaz (Los pájaros tirándole a la escopeta; Melodrama, entre otros), que actualmente vive en España, me hace llegar esta carta que contiene interesantes interrogantes, con el fin de compartirlas con los lectores del blog.

Estimado Juan Antonio:

Como eres de los críticos e historiadores cubanos que observa y valora nuestro cine como un todo (y no sólo con palabras) te escribo esta nota.

Recientemente he terminado la película Los Caminos de Aissa. Es mi octavo largometraje (Melodramapara mí lo sigue siendo, como parte del frustrado proyecto Pronóstico del Tiempo) y el cuarto que hago viviendo fuera de Cuba. Cuatro y cuatro. Para mi propia sorpresa, ya casi tengo más obra fuera que adentro.

No es Los Caminos de Aissa una película cubana. Para nada. Aunque lo esencial (guión, dirección, parte de la producción, cámara, sonido, edición, música y mezclas) esté hecho por cubanos que viven, una vez más en mi cine, dentro y fuera de Cuba.

La película trata sobre una joven de Camerún que lucha por abrirse camino entre múltiples contratiempos emocionales en la España de la crisis. Bien podría hacer referencia, aunque indirectamente, a la vida de personas que fuera de su hábitat natural (o dentro del mismo) han tenido que intentar salir adelante.

Sabes que el tema racial me apasiona (no encuentro mejor palabra) y, aunque para nada es el centro de este relato real (es intencional el uso de las eres continuadas), sí es una evidencia que la película no puede esconder.

Aissa es negra y mujer, como los personajes que habitan la censurada Si me Comprendieras y que habitarán, aunque hablando de otra raza esencial para la consolidación de nuestra Nación, en mi nuevo proyecto Otra Mirada a China Town, que sobre mujeres chinas-cubanas, deseo rodar en el Nueva York del 2015…Si los astros se alinean a mi favor.

Después de viejo me ha dado por pensar en la Nación que fuimos y ya no somos, ese país que viví de niño, donde ser un chino comerciante era una virtud más que un cuasi delito (cambios incluidos). Por ello, sabemos todos (aunque pretenda disimularlo el maquillado Barrio Chino alrededor de la calle Zanja), prácticamente ha desaparecido esa raza de nuestro perfil como país….

Como también las minorías judías y árabes, inherentes a la vocación de mercaderes, ya casi inexistentes en nuestro paisaje étnico.Estas reflexiones nostálgicas, quizás las achaque a la falta de Patria que todos los que vivimos fuera (incluso aquellos que no les interesa el tema) poseemos.

Es triste que por el sólo hecho de pensar diferente la obra de un cineasta esté condenada a vivir lejos de personas que tanto me interesan (el público cubano). Me preguntaría ¿porqué Los Caminos de Aissa no se verá en Cuba?

Sé que, una vez leída esta nota, puede ser que alguien me sugiera:

—Rolando, déjate de tonterías, regresa a Cuba (una vez más), las cosas están cambiando, exhibe Los Caminos de Aissa

Pero, respondería yo, ¿y quién exhibe lo que no se ha exhibido? ¿En qué lugares de mi largo caimán podría verse El Super, Dos Veces Ana, Si Me Comprendieras y tantas otras?

Un abrazo, y otro grande a tus lectores de,

Rolando Díaz

PAVEL BARRIOS SOBRE LA ASAMBLEA DE LA UNEAC EN CAMAGÜEY

El crítico de arte Pavel Alejandro Barrios Sosa ha enviado al blog esta reflexión que retoma algunos de los asuntos que se han estado discutiendo en el sitio.

Otra opinión sobre el “pollo” del arroz con pollo, y sobre el “arroz”…

Por Pavel Alejandro Barrios Sosa

Hace unas semanas el vicepresidente de este país, se refirió ante las cámaras de la TV nacional, en no recuerdo qué evento, sobre la imposibilidad o la utopía de que “alguien” pudiera controlar el flujo de la información. Posteriormente lo ratificó, también ante las cámaras.

Comienzo mi análisis con esta observación, porque considero que la cuestión sobre la reciente prohibición de la circulación de los videojuegos y el cierre de las salas particulares de cine en 3D no es el meollo del asunto; personalmente creo que el Estado lo que está es tratando de controlar la información que él mismo, por varias razones, es incapaz de facilitar al pueblo, o al sector consumidor de este tipo de cine y de juegos virtuales.

Pero como los extremos no hacen al objeto en sí, hay que valorar todo lo que se encuentra en medio de una realidad determinada y de una consecuente decisión. Para que mi valoración personal se comprenda mucho mejor voy a “echar garra” a los tradicionales “numeritos”, no porque subestime la inteligencia de nadie, sino porque me interesa ser lo suficientemente claro y no dar pie a equívocos.

  1. El Estado está prohibiendo la exhibición y lucro particular del cine en 3D, no el cine en 3D mismo. ¡Ah! Qué este tipo de cine se exhiba solo en el circuito privado, ya eso es otra cuestión que quienes dimensionan la prohibición deben valorar para no caer en ridiculeces como las de condenar o anular una técnica o manifestación artística. Pienso que no podemos colocarnos de espaldas a la tecnología ni al progreso, aunque vivamos en un archipiélago museable, ni aunque desde la primera mitad del siglo XX el ideal de “progreso” haya caído en crisis. Cuba está en el mundo, y con el mundo tiene que marchar, aunque a muchos les moleste, o ni siquiera lo conciban. El cine 3D se ve en nuestro país y se va a continuar viendo, el “cómo” se haga es algo que no se resuelve con una prohibición determinista y definitiva, como lamentablemente ha sido en más de 50 años para muchísimas cuestiones. Concierne a los legisladores, a los artistas, intelectuales y funcionarios correspondientes estudiar, proponer y decidir el cómo se continuará viendo el cine 3D dentro de cierta “legalidad.”
  2. La prohibición de la exhibición particular, con el consecuente lucro, del cine 3D y de la comercialización de los videojuegos me parece más bien un intento de controlar el flujo de información que, como bien afirmó Díaz Canel, es incontrolable. Sin embargo, me parece que el Estado cubano también trata de no incriminarse con la autorización y legalización de la piratería. Si el Estado acepta los impuestos de aquellos que lucran con la circulación, exhibición y venta de productos audiovisuales pirateados, entonces se vuelve cómplice, se vuelve pirata. No obstante debemos recordar aquella noble y temprana acción de poner al alcance del pueblo las obras maestras de la literatura universal, proyecto que se objetivó con las Ediciones Revolución. ¿Acaso aquello no fue piratería? No siempre el fin justifica los medios, y como bien dijo Saint Exúpery en su obra maestra: “La verdadera autoridad radica, en primer lugar, en la razón.” Pero la razón no solo implica el tenerla, sino el practicarla. Lee el resto de esta entrada

LUCIANO CASTILLO SOBRE EL DOCUMENTAL “HUMBERTO”, de Carlos Barba

Humberto Solás reiteró durante años que solo le bastaba colocar las manos en cualquier lugar de su Habana Vieja para encuadrar a los personajes en una versión fílmica sobre El Siglo de las Luces. Bastó a Carlos Barba aproximarse a esa preciosista adaptación cinematográfica como tema de su tesis universitaria para caer atrapado en el cautivante mundo del creador de ese clásico del cine iberoamericano que es Lucía. No soñaba entonces con integrar el equipo de realización de dos futuras películas del cineasta y mucho menos que lo filmaría en varias entrevistas con destino a la aparición en el mercado español de dos de sus cintas en DVD. Humberto, el largometraje documental que nos presenta ahora, deviene algo más que una aproximación, sensible y profunda a la vez, y un desmesurado tributo a la vida y la obra de este director, para quien una proyección del Senso de Visconti significó el deslumbrante descubrimiento del camino a seguir. Como las criaturas carpenterianas arrastradas por un torbellino de acontecimientos, Carlos Barba emprendió un itinerario que le condujo a recorrer cada título de su filmografía, y visitar varios países: de La Habana a México, de allí a Bogotá, Miami y Santiago de Chile, sin excluir en este trayecto iniciático a Madrid y París, en busca de cuanta persona vinculada a la pasión desbordante de Solás pudiera aportar sus reveladoras vivencias. No obstante el impresionante resultado, habrá que esperar aún a la versión televisiva en capítulos para aprehender en toda su envergadura la abarcadora travesía de Carlos Barba. Avizoramos en el horizonte, además, la transcripción de tantos testimonios pletóricos de riqueza —sin la edición exigida por la duración de un filme— en el libro definitivo que esperamos. A partir de ahora, el título Humberto provocará —como el nombre al que alude— todo un cúmulo de imágenes imperecederas, gracias a la impronta de alguien que, acompañado por el apellido Solás, lo escribió en la historia de nuestro cine.

Luciano Castillo, Crítico, investigador e historiador cinematográfico cubano

San Antonio de los Baños, 9 de junio de 2013

GISELA ARANDIA A PROPÓSITO DEL DEBATE DE LOS 3D

A PROPÓSITO DEL DEBATE LOS 3D

Por Gisela Arandia Covarrubias

Creo en el debate con la misma certeza con la que espero la salida del sol cada mañana, aunque sea un día nublado. Por eso agradezco la provocación, inter-náutica que está circulando a propósito de la prohibición de los 3D, donde está presente una exhortación a debatir con agudeza e intensidad. En realidad me da mucha tristeza observar cómo se ha ido apagando ese sentimiento de rechazar y discutir hasta las últimas consecuencias aquellas acciones que consideramos que son erróneas.

El impacto de la censura en la sociedad cubana, forma parte de un fenómeno que atenta contra el tejido social porque lo va destruyendo. En su doble función tiene una repercusión directa como acción represiva por las consecuencias morales y espirituales de quienes son víctimas de ese procedimiento. Pero también por la reacción devastadora de su contraparte: la auto-censura.

La censura, aparece súbitamente, generalmente no tiene rostro, viene de arriba y su fundamento epistemológico no suele ser explicado. Su trayectoria cumple objetivos específicos y deja una secuela de aprensión y recelo no solo para quienes la padecen, sino que su repercusión trasciende en el espacio público creando zonas de silencio, evasión y distanciamiento del escenario en conflictos. El argot popular promovió un antídoto ante esa frustración, “no coger lucha”. Una actitud que lejos de ser una solución acarrea resultados nocivos, que se resumen en desentenderse de los problemas. El impacto de este fenómeno es diverso. ¿Miedo?, ¿Oportunismo?, ¿La combinación de ambos? Acomodamiento como dijo alguien ya entre los mensajes enviados.

La historia es que mientras un sector de la población está dando el pecho a los problemas, otras personas, están agazapadas en “el buen vivir”. En la base de la pirámide social, un segmento muy numeroso de la población padece grandes dificultades pero lo más grave es que su voz, no cuenta lo suficiente. La comunidad, tiene voz teórica en las asambleas barriales, pero esos encuentros no están diseñados para promover reflexiones, acciones o sentimientos, que puedan facilitar soluciones. Lee el resto de esta entrada

POR UNA POLÍTICA CULTURAL INTERACTIVA

Todos tenemos una idea más o menos formada de qué es una Asamblea y para qué sirven. De hecho, creemos que todas las asambleas tienen una sola utilidad, pues al final (no importa el perfil de las reuniones) se trata de un grupo de personas con un interés común que deliberan con tal de conseguir un fin.

Las asambleas tienen un carácter utilitario. Siempre tendrán a la vista el cálculo práctico: por lo general fijan el perímetro de los debates en lo que pueda resultar de interés a un grupo específico, aunque juren hablar en nombre de todos. Quizás por eso Napoléon observaba: “Es muy raro que una Asamblea razone; se apasionan con demasiada rapidez”.

No hay que computar la calidad final de las asambleas por un solo rasero. Hay asambleas que, a estas alturas, se me antojan prescindibles (incluyo algunas de la ONU). Hay otras, sin embargo, que me parecen primordiales: hablo de esas que tienen que ver con el bien público, es decir, esas que estudian asuntos que ayudan a proteger los derechos, no de las mayorías o las minorías miradas en abstracto, sino de los seres humanos pensados en su dinámica diversidad.

Las asambleas donde se reúnen los escritores y artistas de Cuba deberían ser de las que, en nuestro caso, merecerían convertirse en puntos de referencia insoslayable. No porque los escritores o artistas cubanos sean el ombligo de la sociedad o de la vida (que no lo son), o porque no se equivoquen jamás, sino porque cierta vocación por lo contemplativo permite que este grupo social retenga ángulos de la realidad que otros, obligados a la acción incesante, muchas veces pasan por alto.

No quiere decir esto que el artista, como el resto de los mortales, no esté también condicionado por la necesidad de primero actuar (según nos imponga afectivamente las circunstancias), y luego pensar; pero con ese pensamiento que llega a posteriori de la acción (muchas veces inconsciente) y que somete al debate público, el artista (devenido de ese modo en intelectual crítico) ayuda a construir una sociedad más al tanto de sus defectos colectivos.

De allí que uno consiga tener un poco más claro qué no debería ser una asamblea de la UNEAC: para empezar, una asamblea de la UNEAC no es un encuentro de blogueros (donde todo es improvisación feliz y caben las bromas que recuerdan el humor esperpéntico de ciertos programas televisivos), ni una junta de servicios donde rendimos cuentas de nuestras insatisfacciones más puntuales. Lee el resto de esta entrada