Archivos diarios: agosto 30, 2013

OTRA HISTORIA QUE FALTA: LA HISTORIA DEL CINE CIENTÍFICO EN CUBA

Todavía sigue siendo dominante en nuestras historiografías la concepción idealista del nacimiento del cine. En nuestro subconsciente aún contribuimos a mitificar su origen, justificando su llegada con la ansiedad estética que de siempre habrían tenido los humanos para representarse la realidad de esa manera. Digamos que en ese punto seguimos rindiéndole culto al Bazin que expresara:

El cine es un fenómeno ideal. La idea que los hombres tenían estaba totalmente definida en sus cerebros como en el cielo platónico, y lo que nos afecta más es la resistencia tenaz de la materia ante la idea, que las sugerencias de la técnica sobre la imaginación del inventor. En forma similar, el cine no le debe casi nada al espíritu científico. Sus padres no son científicos”.

Las celebraciones por el centenario del cine en 1995 contribuyeron a consolidar esa reduccionista interpretación. Como en nuestras mentes modernas opera el axioma de que “el cine es un arte” (algo que se da por sentado y no habría que discutir), todo lo que precediera a ese momento único en que los Lumiére muestran en público su invento, y cuyo imprevisto uso en tanto espectáculo Griffith haría llegar a la cumbre con su propuesta de representación hoy clásica, pasaría al vago terreno de los antecedentes que hicieron posible el evento que hoy merece figurar como Kilómetro cero en la historia del cine. Pues cine, lo que se dice cine, según estas teorías, es lo que nace con el espectáculo que alcanza su coronación con el lenguaje que sobre todo Hollyood impone en el imaginario popular.

Por suerte ya no son tan contados los estudios que intentan enriquecer, o incluso subvertir, esta versión de los hechos, y proponen un enfoque menos unidimensional. Pienso en el magnífico libro de Virgilio Tozi “El cine antes de los Lumiére”, con sus cuatro tesis introductorias:

1. El verdadero nacimiento del cine no radica en la invención y realización del espectáculo cinematográfico.

2. El cinematógrafo, así como lo conocimos en los decenios gloriosos del cine mudo, después el cine sonoro y finalmente el cine a color; esto es, el espectáculo cinematográfico tradicional, incluso podría desaparecer o reducirse a un fenómeno marginal sustituido por nuevos y más globales medios audiovisuales de comunicación de masas

3. El verdadero nacimiento del cine estuvo determinado en el siglo XIX por las exigencias de la investigación científica; por la necesidad y la paulatina posibilidad técnica alcanzada de registrar la realidad física en su dinámica con fines de análisis, de estudio, de descubrimiento y por lo tanto de conocimiento.

4. El cine científico, nacido muchos años antes que el cine espectáculo, constituye la base histórica del lenguaje de las imágenes en movimiento. Representa una nueva y todavía subestimada dimensión en las posibilidades del hombre de percibir y comunicar por medio de un código que amplía los ya usados precedentemente (gestual, verbal, escrito, figurativo, representativo. (Tosi, pp 10-11) Lee el resto de esta entrada