SOBRE LA CULTURA DEL ZAPPING

Los humanos de esta época aún no tenemos idea de los estragos que puede causar el exceso de información que tenemos ante nuestros ojos. Por lo pronto, el peligro mayor que veo está en la pérdida de un espíritu auténticamente crítico. Si antes el periodismo se erigía en tribuna casi única donde se debatían los grandes problemas, los problemas públicos que nos afectaban a todos, ahora la proliferación de canales informativos amenaza con narcotizar cualquier esfuerzo por llegar al fondo de los asuntos que se examinan. Se puede tener toda la libertad del mundo para expresarse, pero el tiempo humano no alcanza para examinar y resolver tal diversidad de intereses.

El gran escritor José Saramago reflexionaba de este modo en un artículo:

“Si una persona recibiera cotidianamente 500 periódicos del mundo entero en su casa, y si tal cosa llegara a saberse, es probable que la gente pensaría que está loca. Y sería verdad. Porque, ¿quién si no un loco puede proponerse leer diariamente 500 periódicos? Habría que leerse uno cada tres minutos, o sea más de 20 por hora las veinticuatro horas seguidas. Mucha gente olvida esa evidencia cuando vibran de satisfacción anunciándonos que de ahora en lo adelante gracias a la revolución numérica, podemos recibir 500 cadenas de televisión. ¿Y de qué manera 500 cadenas de televisión podrían tenernos mejor informados que los 500 periódicos que no podemos materialmente leernos?”

La revolución electrónica ha posibilitado la paulatina consolidación de “la cultura del zapping”, y con ello, la adicción al fragmento informativo. Esto puede ser liberador en la medida en que nos quita de encima el peso de “las verdades oficiales”. Nada más reconfortante que, a través de una simple operación con el mando del televisor, enviar al olvido (y sin remordimiento) las imágenes de esos intrusos que se cuelan en casa para vendernos como únicas sus particulares visiones de la vida.

Lo malo es que con ese gesto casi automático de pasar por pasar canales estaremos olvidando la búsqueda de una información “veraz”. En esos casos, para decirlo como Saramago, el individuo “será un consumidor de imágenes pero no un informado”.

Juan Antonio García Borrero

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Publicado el junio 27, 2013 en REFLEXIONES. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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