CONTRA EL CINE QUE NO DEJA VER

Trato de ponerme en la piel de aquellos que, en los inicios del invento popularizado por los Lumière, optaron por mostrar distancia, cuando no franco repudio. De todos los exabruptos de la época, tal vez sea el de Kafka el que más me sigue impresionando: “Yo vivo con los ojos y el cine me impide mirar”.

Un siglo después, se podría afirmar algo semejante del audiovisual que consumimos ahora. Ya no hay manera de mirar de un modo natural lo que sucede a nuestro alrededor. Todo lo estamos visualizando a través de lo que el cine hegemónico (de modo muy interesado) nos enseñó que debíamos observar. No vemos las cosas con nuestros ojos, sino con las gafas que el cine dominante nos ha impuesto.

La calle por la que transitamos todos los días perdió el carácter de un simple trecho pavimentado que nos lleva a algún sitio, para adquirir un misterioso sentido cinematográfico donde funciona a la perfección la noción del encuadre, y los movimientos de una cámara que se desplaza de acuerdo a nuestro horizonte de expectativas, según un guión que creemos escrito para nosotros por la mismísima Providencia.

Kafka no alcanzó a ver algunos de esos momentos en que los cineastas se han puesto en contra de esa adicción a la ceguera compartida. Pero su observación sigue siendo lúcida en tanto que, con las nuevas tecnologías y la creencia ingenua de que es lo mismo mirar que observar, se ha intensificado la tendencia a mostrar apenas lo que acontece en la superficie de la realidad.

Juan Antonio García Borrero

Publicado el abril 12, 2013 en REFLEXIONES. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Estoy totalmente de acuerdo con esto. A pesar de que hay muchos filmes que sí permiten mirar, reflexionar y, sobre todo, preguntar (muchos de ellos cubanos), la inmensa mayoría de los filmes que están a nuestra disposición son grandes producciones de Hollywood. Una anécdota con mis dos hijos pequeños lo ilustra bien. Ellos son chinos, de Hong Kong, y están acostumbrados a ver sobre todo películas para niños hechas en Hollywood porque muchos de los filmes que tengo yo de otras industrias son para adultos y no les permito verlas. El otro día empecé a ver La vida es silbar con ellos y no paraban de hacer preguntas. Tenían gran curiosidad y les estaba encantando la película, que tuve que cortar cuando aparecieron las escenas eróticas (no es que Pérez sea muy explícito, pero tampoco es adecuado para niños tan pequeños). El inicio de La vida es silbar no les produjo confusión, sino una curiosidad inmensa. Se quedaron muy frustrados de no poder seguir viéndola. A continuación, mi marido puso una película sobre perros y gatos de Hollywood y se estuvieron calladitos todo el tiempo, pasivos. El contraste fue tan grande que me confirmó lo que ya sé hace tiempo y creo que es lo que usted intenta expresar aquí. ¿Hay que hacer más películas para niños que permitan mirar?

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