Archivos Mensuales: noviembre 2012

PELÍCULAS CUBANAS EN CONCURSO EN EL FESTIVAL DE CINE DE LA HABANA (Del 4 al 14 de diciembre)

Este año el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana contará en su sección oficial de concurso con una buena muestra de la producción audiovisual cubana. Estimula comprobar que la diversidad temática y estilística ahora mismo está presente en esa gestión colectiva.

De la obsesión por el realismo casi periodístico que predominaba hasta hace poco, se ha pasado a una etapa donde los autores se aproximan a la realidad con un mayor número de interrogantes, muchas de ellas más incómodas que el simple cuestionamiento a un orden de cosas. Por otro lado, la mirada se ha hecho menos inocente, y los directores más conscientes del lenguaje que usan, para hablar del racismo, las relaciones de género o la violencia escolar o ciudadana.

Como nota curiosa pudiéramos anotar que esta edición tal vez se recuerde también por la consagración pública de Yuliet Cruz como actriz. Su participación en tres películas que compiten (Melaza, de Carlos Lechuga; Se vende, de Jorge Perugorría, y La película de Ana, de Daniel Díaz Torres) debe revelarle a los ya cuantiosos admiradores de la artista una faceta histriónica que, a mi juicio, todavía no se había reconocido del modo que se merece.

Juan Antonio García Borrero

SECCIÓN OFICIAL EN CONCURSO

Concurso de: largometrajes de Ficción

IRREMEDIABLEMENTE JUNTOS

Director: Jorge Luis Sánchez González

CUBA |HD | Ficción | 119’ | Color | 2012

A través de la música y el baile transcurre el drama de Liz y Alexander, cuyas respectivas familias se oponen de manera implacable a su amor. Esto los obligará a tomar una decisión tan radical que, sin proponérselo, pondrá en crisis los valores con los que han crecido.

 SE VENDE

Director: Jorge Perugorría

CUBA |  HD |  Ficción |  90’ |  Color |  2012

En la Cuba de hoy, donde todos venden algo, Nácar quiere vender su única propiedad, la bóveda familiar. Para ello deberá enfrentar grandes obstáculos y contará con la ayuda de Noel. Historia de humor negro que utiliza la muerte para hablar de la vida.

LA PELÍCULA DE ANA

Director: Daniel Díaz Torres

CUBA | HD | Ficción | 100’ | Color | 2012

Una actriz sin mucha suerte profesional prueba al límite sus capacidades histriónicas y se convierte, por excepcionales circunstancias, en directora audiovisual. Como tal, se atreverá a filmar un inusitado falso-falso documental acerca de la prostitución en Cuba, que la incluye entre los protagonistas. Pero sus peripecias, y las complejas consecuencias de estas, no han hecho más que empezar. Lee el resto de esta entrada

PARA VERTE MEJOR – PASAJES DEL CINE CUBANO EN LA GACETA DE CUBA (2012), una compilación de Norberto Codina

Ya se acerca la gran fiesta del cine latinoamericano en La Habana, y además del festín de películas, podremos encontrar interesantes publicaciones en torno al audiovisual. Hay varios libros que llamarán la atención, pero hoy quiero recomendarles la compilación realizada por Norberto Codina, director de “La Gaceta de Cuba”, y para ello les dejo con el prefacio que él mismo escribiera. La presentación será el domingo 9 de diciembre, a las 3 de la tarde, en el Hotel Nacional.  

JAGB

 CINE CUBANO ENTRE DOS SIGLOS

  A Octavio Cortázar y Humberto Arenal

 I

Cuando hace medio siglo, en abril de 1962, aparece el número uno de La Gaceta de Cuba, en sus páginas se dan a conocer los dos primeros trabajos sobre el séptimo arte que se publicaran en el entonces tabloide quincenal, ambos motivados por el documental La tierra española, del reconocido realizador holandés Joris Ivens. Uno de los artículos, «La historia de un filme histórico», se debe al crítico Fausto Canel, y el otro aborda la narración de Ernest Hemingway, a la vez su guionista,  para dicho documental.

Tomás Gutiérrez Alea formaría parte, desde el período inicial de la revista, de su consejo de redacción, y aunque este no se hace público  en el machón hasta su número trece, ya venía colaborando en la misma. Esta es una de las primeras acciones que asocia a la naciente publicación con el cine cubano, en una nueva etapa que marcaría la mayoría de edad de la filmografía nacional.

En el epistolario de Titón, advertimos el interés para que a sus corresponsales en el extranjero les llegue La Gaceta,muestra de esa voluntad participativa que siempre caracterizó al intelectual orgánico que fue.

Desde entonces el cine, y sobre todo el de nuestros realizadores, ha tenido una permanencia constante, amén de determinadas intermitencias, en las páginas de la revista. Aparece una larga galería de colaboradores (ahora recuerdo al poeta Roberto Branly y sus habituales comentarios en los setenta), y trabajos que incluyen reseñas, crónicas, ensayos, entrevistas y diferentes dossiers que perfilaron una línea editorial en la segunda mitad de los noventa, vigente hasta nuestros días.  En diferentes momentos Reynaldo González, Rufo Caballero, Frank Padrón, Alejandro Ríos, Luciano Castillo, Wilfredo Cancio Isla, Mailyn Machado, Víctor Fowler, Desireé Díaz, Juan Antonio García Borrero, Dean Luis Reyes, Pedro R. Noa  y Arturo Arango, entre otros críticos y ensayistas, han publicado en las páginas de La Gaceta… Algunos de ellos, como Juan Antonio, Dean Luis, Pedro y Arturo, aparecen también en el presente volumen. Lee el resto de esta entrada

LA HISTORIA SIN ACONTECIMIENTOS (5 y final)

Una especie de “revolución copernicana”, nos dice Jean-Claude Schmitt en su ensayo sobre “La historia de los marginales”, “afecta hoy la escritura de la historia. Es sensible desde hace 15 años, aunque estaba preparada desde mucho tiempo atrás. Sin estar necesariamente abandonada, la perspectiva tradicional parece insuficiente, limitada por su propia posición: a partir del centro, resulta imposible abarcar de una mirada una sociedad entera ni escribir su historia de otra manera que reproduciendo  los discursos unanimistas de quienes detentan el poder. La comprensión brota de la diferencia: para ello hace falta que se entrecrucen múltiples puntos de vista, que revelen del objeto –considerado esta vez a partir de sus márgenes o del exterior- los tantos rostros diferentes que se esconden entre sí”.

El acontecimiento sería entonces ese fósforo encendido en medio de la oscura noche de la Historia, el cual permite vislumbrar a los sujetos más relevantes. Sin embargo, los marginales suelen quedar excluidos del inventario de acontecimientos históricos. La luz nunca llegará a ellos. El acontecimiento hablará apenas de los sujetos capaces de poner en marcha eso inefable que llamamos Progreso (con mayúsculas).

De allí que en la interpretación tradicional del acontecimiento el azar no exista: todo ha sucedido como parte de un guión que le permite al historiador explicar a su auditorio, el curso exacto de ese proceso que él asegura conocer igual que una película que ya ha visto. Ese saber ha sido construido básicamente a partir de fuentes que, en su momento, le aportaron publicidad a los hechos asociados al Progreso como bendición o fatalidad. El primero de ellos, los periódicos de la época.

La lectura de ese periódico de antaño, sin embargo, en modo alguno resulta pasiva. Lotman ha observado que “cuanto más inmutable es un texto, más activa es la percepción del que comprende”. Y en ese mismo artículo rememora esta interesante anécdota: “El difunto N. Smirnov-Sokolski, en una charla en los años cincuenta con los entonces jóvenes filólogos, preguntó cuál era la mayor rareza bibliográfica. Y él mismo contestó: el periódico de ayer: todos lo leyeron y todos los tiraron”. Lee el resto de esta entrada

GUSTAVO ARCOS SOBRE EL FESTIVAL “LAS IMÁGENES POSIBLES”

Juany:

Nuevamente la ciudad de Camagüey deviene espacio para la presentación y debate de obras audiovisuales. Hace apenas unas horas terminó en la sede de la AHS, un evento teórico que bajo el título: Las imágenes posibles, organizó la filial FAMCA-ISA de la provincia. La idea de este primer encuentro, buscaba acercar a estudiantes, profesores y egresados de diferentes generaciones para ver y debatir filmes realizados en sus predios o cerca de ellos. Tales intercambios no resultan habituales en nuestro entorno. Suele ocurrir que una vez finalizados sus estudios, los egresados recorran sus propios caminos profesionales y artísticos dispersándose dentro o fuera del país sin mayor vínculo que las memorias compartidas de una etapa de formación. Incluso los trabajos audiovisuales realizados en las diferentes escuelas de cine o tv de la isla no siempre son apreciados por sus propios contemporáneos y mucho menos debatidos en los ámbitos académicos. Circulan de manera irregular por eventos y festivales, memorias flash o entornos privados sin que se haya logrado establecer, por parte de las instituciones culturales, una organizada exhibición de los mismos, en nuestras salas de cine o tv. Lee el resto de esta entrada

LA LUNA EN EL JARDÍN (2012), de Yemelí Cruz y Adanoe Lima

La Luna en el Jardín y la emergente dignidad del stop-motion en Cuba

Por: Antonio Enrique González Rojas

Páginas bastante decorosas guarda la historia de la animación cubana para la técnica stop-motion, devenida favorita mundial para muchos de los autores más complejos y exquisitos, desde los checos Jiri Trnka y Jan Švankmajer hasta el australiano Adam Elliot, el japonés Kihachirō Kawamoto, los ingleses de los Aardman Animations y los estadounidenses Tim Burton y Henry Selick. Descolla sin dudas como obra cumbre criolla el muy soslayado mediometraje Papobo, concebido por Hugo Alea en 1986 para el ICRT, como corolario de una consecuente labor creativa, con títulos como el minimal Zic y Zoc y otras piezas de Reinaldo Alfonso: Marinero quiero ser (a partir del tema musical homónimo de Juan Almeida) y El abuelo de la Sierra, además de personajes que llegaron a ser entrañables para los públicos infantiles de los años 1970, como El Profesor y Billy the Click. Con una amplia brecha temporal que incluso ha determinado fracturas referenciales, nuevas generaciones de realizadores nacionales apelan a dicha técnica, cuyos brillantes resultados la validan en la fílmica internacional contemporánea.

De entre esta emergente tendencia en Cuba, aún no consolidada como movimiento de estética y discurso realmente auténticos para competir seriamente en una liza dominada por creadores y creaciones de saludable brillantez, sin dudas logran destacar como signos de una futura madurez, 20 años (2009), del matancero Bárbaro Joel Ortíz, quien también dotó de unos bellos minutos stop-motion a la coral y multinacional producción El camino de las gaviotas (co-dirigida con Alexander Rodríguez, Sergio Glenes & Daniel Herthel, 2010/2011), y el muy reciente La Luna en el Jardín (Yemelí Cruz & Adanoe Lima), suerte de sumatoria referencial y pastiche técnico donde se distinguen claramente la concomitancia con el australiano Anthony Lucas (The Mysterious Geographic Explorations of Jasper Morello, 2005) en las secuencias inicial y final, resueltas desde la más pura CGI, y con el mencionado dueto Burton-Selick (generadores en los respectivos cargos de productor y director, de cintas antológicas como The Nigthmare before Christmas, de 1993 y James and the Giant Peach, de 1996), en las escenas principales, acontecidas en el muy ilusorio y art-noveau jardín donde el alma trémula de guisa victoriana se pasea al anochecer y presencia, gracias a su parsimonia contemplativa, un suceso tan poéticamente modernista como el deceso de la mismísma Luna, olvidada por los humanos en sus atropelladas rutinas de la Era Industrial de inicios del XX, según los signos epocales develados en la obra. Lee el resto de esta entrada

LA HISTORIA SIN ACONTECIMIENTOS (4)

En la variada y casi siempre antagónica percepción de los acontecimientos históricos,funciona lo mismo que Alexis de Tocqueville anotaba de un modo más general sobre la vida humana: “Más que las ideas, a los hombres los separan los intereses”.

El historiador o historiadora, por supuesto, no escapa de esa regla. De hecho, los puntos de vista concebidos a partir de los géneros (que recién ahora es que comienzan a tomarse en cuenta con la seriedad académica que demanda el asunto), podrían enfatizar esa separación de intereses puntuales.

No será lo mismo pensar en “el caso Cecilia” o en “el caso Alicia” desde la perspectiva masculina que desde la femenina: los intereses de género también aquí imponen una determinada comprensión de los acontecimientos. Lo mismo podría aducirse de la perspectiva racial o relacionada directamente con los intereses de aquellos que vivan en el margen social: para estos últimos, ¿qué importancia podía tener en 1961 PM como acontecimiento que marcó una política cultural inédita entre los cubanos?, ¿fue realmente un acontecimiento?

En uno de los aforismos de “Más allá del Bien y del Mal”, Nietzsche anota:

Los acontecimientos y pensamientos más grandes – y los pensamientos más grandes son los acontecimientos más grandes – son los que más se tarda en comprender: las generaciones contemporáneas de ellos no tienen la vivencia de tales acontecimientos,-viven al margen de ellos. Ocurre aquí algo parecido a lo que ocurre en el reino de los astros. La luz de los astros más lejanos es la que más tarda en llegar a los hombres; y antes de que haya llegado, el hombre niega que allí existan astros-. « ¿Cuántos siglos necesita un espíritu para ser comprendido?» – éste es también un criterio de medida, con él se crean también una jerarquía y una etiqueta cuales se precisan: para el espíritu y para el astro”.

El nuevo historiador debería tomar en cuenta que, allí donde existieron en su momento exhaustivos repasos de acontecimientos históricos, casi siempre lo que estaba hablando era la voz impersonal de la época, con sus imperativos institucionales, su creencia ingenua de que, de algún modo, los historiadores habían llegado al fin de su propia historia. El nuevo historiador debería colocarse, pues, más allá o más acá del acontecimiento, para ensayar lo que Dilthey tempranamente llamó “comprensión espiritual”.

Aclaremos que una historia sin acontecimientos no es sinónimo de una historia sin “hechos”. Más bien estaríamos hablando de un regreso a los eventos originarios que en su momento dieron lugar a esas crisis y traumas que hoy resulta imperioso registrar y estudiar, en tanto son los conflictos profundos que en todas las épocas han diseñado los escenarios donde los hombres y mujeres viven, colaboran, luchan entre sí sin piedad, y mueren no tanto en nombre de las Ideas, como defendiendo con las garras sus más humanos intereses.

Juan Antonio García Borrero  

 

OTRAS ENTRADAS EN EL BLOG:

LA HISTORIA SIN ACONTECIMIENTOS (1)

LA HISTORIA SIN ACONTECIMIENTOS (2)

LA HISTORIA SIN ACONTECIMIENTOS (3)

LA HISTORIA SIN ACONTECIMIENTOS (3)

¿Por qué ciertos acontecimientos quedan registrados en la historia y otros no? La respuesta parece tan fútil que casi nadie se hace la pregunta. Sencillamente da por sentado que el conjunto de acontecimientos que se relatan en los libros de Historia (sobre todo la oficial) tienen una relevancia indiscutible que va más allá de lo que cualquier sujeto pueda interpretar. El acontecimiento adquiere así un rango de “objetividad” que enmascara por completo la intensa actividad subjetiva que antes ha existido en quienes proclaman la trascendencia o no del hecho. Quien habla de los acontecimientos históricos, ya sea a favor o en contra, lo hace desde un determinado estado de ánimo, no desde la fría objetividad.

El acontecimiento jugaría aquí el papel de una imagen mnemónica que permite introducir un estímulo inusual en nuestra memoria. Y artificial, en cuanto lo aísla del conjunto de rutinas y banalidades en que normalmente vivimos absortos. Eso explica que recordemos mucho mejor asuntos remotísimos que no han tenido que ver directamente con nosotros, que algunos percances que hemos experimentado en nuestras vidas, y que estarían marcando subliminalmente la disposición afectiva a través de la cual miramos el mundo. Pero, ¿no deja eso a la historia en el mero papel de una memoria artificial, manipulada por quienes tienen el poder de legitimarla, con fines que responden a los intereses del grupo dominante?

Recuerdo ahora aquella entrevista de 1975, concedida por Marc Ferro a Serge Daney e Ignacio Ramonet para Cahiers du Cinema, donde afirma:

La primera misión del historiador es devolver a la sociedad aquella historia de la que los aparatos institucionales le han desposeído. Interrogar a la sociedad, escuchar lo que dice, ésta es, a mi entender, la principal tarea del historiador. En vez de contentarse con utilizar los archivos lo que debería hacer es crearlos, o contribuir a su creación: filmar, entrevistar a aquellos a los que nunca han dejado hablar ni testificar. El historiador tiene el deber de quitar a los organismos de poder el monopolio que ellos mismos se han atribuido, su pretensión de ser la única fuente de la historia, porque no satisfechos con dominar la sociedad, estos organismos (gobiernos, partidos políticos, iglesias, sindicatos) pretenden además ser su conciencia. El historiador tiene que hacer ver a la sociedad la existencia de esta falacia”.

En una época como la nuestra, en la cual la revolución electrónica nos está permitiendo dejar atrás la dependencia de los encuentros académicos en foros físicos (lo cual traía como consecuencia la consolidación de enfoques inevitablemente elitistas), se hace más tangible la utopía renovadora de Ferro. Para los historiadores del cine cubano se trata de una verdadera bendición, en tanto podemos acceder a los acontecimientos con una perspectiva inéditamente rashomonesca. Sin embargo, habría que tener cuidado con el entusiasmo, en tanto el historiador del presente también forma parte de esta visión del mundo que ha sido elaborada bajo la influencia de un conjunto de emociones que determinan nuestras euforias y nuestros rechazos de ahora mismo.

Bajo esas circunstancias, los acontecimientos que se describan seguirán siendo el espejo de lo que aspiramos a que en un futuro no se repita, o que anhelamos que se conserve como paradigma de lo que debería ser el mundo, un mundo que, sin embargo, seguirá transformándose azaroso, ajeno a nuestras expectativas más íntimas.

En casos así, el acontecimiento deja de ser otra vez eso “objetivo” que pretendíamos poner a salvo luego del examen de las más disímiles fuentes, para convertirse en espejo de aquellas convicciones de la época que compartimos con nuestros contemporáneos.

Juan Antonio García Borrero

PRIMER FESTIVAL ESTUDIANTIL “LAS IMÁGENES POSIBLES” (Camagüey, 2012)

Hoy comienza en Camagüey el Primer Festival Estudiantil “Las imágenes posibles”, que auspiciado por la Filial del Instituto Superior de Arte (ISA) de Camagüey, se extenderá hasta el 23 de noviembre. Durante el evento, que tendrá lugar en la Asociación Hermanos Saíz, podrán disfrutarse de debates teóricos, muestras audiovisuales, así como la inauguración de una exposición fotográfica.

Además de la participación de estudiantes y egresados del ISA, contaremos con la presencia de reconocidos creadores de los medios a nivel nacional, como Charlie Medina (del cual se exhibirá su filme Penumbras), y Magda González Grau (se proyectará “Añejo 5 Siglos”), así como el profesor y crítico Gustavo Arcos. Les dejo con el programa del Festival.

JAGB

LAS IMÁGENES POSIBLES

PROGRAMA

Día 21

Café Literario La Comarca

9:00 am. Acreditación

Inauguración del evento con la exposición fotográfica Retrato de familia

Palabras de apertura: Jorge Campanería

Palabras al catálogo de la exposición: Dainy Basulto.

11.00 am. Presentación del Anuario Puerto Príncipe 2010

 

12:30 m – 1:30 pm. Almuerzo

Sala de video Canal 11

2:00 pm. Flashback (Muestra Audiovisual de Trabajos de Diploma de alumnos egresados).

Presentación: Yasser Socarrás.

7:00 pm – 8:00 pm. Comida

Sala de video Canal 11

9: 00 pm.  Maestros de obra. (Muestra de los invitados).

Proyección del largometraje Penumbras de Charlie Medina. Presentación: Armando Pérez Padrón. Lee el resto de esta entrada

LA HISTORIA SIN ACONTECIMIENTOS (2)

No hay nada más opuesto a la idea del dinamismo histórico que una Historia que opera como la simple suma de múltiples acontecimientos. En estos casos, el narrador suele confundir la Historia con el conjunto congelado de eventos que hasta ese momento se conocen. Pero, ¿y las lagunas?, ¿y los silencios?, ¿y lo que se ha reprimido para que no salga a flote? Luego está el problema mismo de la selección de los hechos, que haría meditar en su momento a Edward Carr del siguiente modo: “El historiador los reúne y se los lleva a casa, donde los guisa y los sirve como más le apetece”.

Pensar en el acontecimiento histórico como un problema, antes que como un “hecho” consumado al que se tiene acceso, podría estimular el ejercicio de una historiografía que apela a lo interdisciplinario como algo natural y deseable. No creo que la autonomía del historiador se vea afectada con ese trabajo de equipo. Al contrario, gana en profundidad, y de algún modo toma en cuenta el modelo de constelación propuesto por Adorno en su “Teoría estética” para hablar del acontecimiento:

Por Konstellation entendemos una coincidencia tempoespacial de distintos factores, de modo que dos o más de tales factores forman una determinada configuración. En la constelación, cada factor pierde algo de su propio valor o peso, ganando lo que pierde de la recíproca relación con los otros factores. Cuando decimos que un determinado acontecimiento ha sido producido por una constelación –afortunada o no- de determinados hechos, no queremos expresar que tal acontecimiento sea el resultado de una cadena de causas de sentido homogéneo, sino que momentos diferentes, independientes uno de otros, con su sentido propio, “coinciden” quizás por un instante y de modo del todo casual. El acontecimiento debe su existencia a esta coincidencia”.

Hasta ahora los acontecimientos relatados en la historia del cine cubano, han sido descritos en función de los intereses de grupo que se representa, o por los cuales uno siente simpatía. Está por escribirse todavía una Historia que, en vez de partir del sujeto, se asome al conjunto de incidentes que en su momento tuvieron lugar, y explore esas interacciones fácticas sin que esté por medio el afán de jerarquizar, sino en todo caso el enfoque sistémico.

Juan Antonio García Borrero

LA HISTORIA SIN ACONTECIMIENTOS

Es difícil imaginarse una Historia sin “acontecimientos”.  ¿No nos han enseñado acaso que la Historia es el relato de esos “hechos” que merecen ser salvados del olvido?, ¿y no son esos hechos relevantes los que determinan los puntos de giro de la vida pública?, ¿cómo concebir entonces una Historia que prescinda de estos eventos trascendentales, y por lo general, traumáticos?

La historia del cine cubano revolucionario está lleno de “grandes acontecimientos”. O acontecimientos a secas. Tenemos por lo menos una media docena de ellos que juegan el papel de relumbrantes luces de orientación dentro del mapa audiovisual de la nación. Lo mismo si se le mira desde el ángulo de las efemérides, que de las conmociones sociales a los que se les asocia. De allí que una y otra vez hablemos de “El caso PM” (1961), “El caso Cecilia” (1981), “El caso Alicia” (1991), o “El caso Guantanamera” (1998), por mencionar apenas algunos. Pareciera que todo lo que tenga que ver con el audiovisual realizado por cubanos ha girado, en cada época, alrededor de estos pocos acontecimientos.

Pero si nos guiáramos por Nieztsche, en todo acontecer lo único que se pone de manifiesto es la habilidad interpretativa del que evoca. “No existe el acontecimiento en sí”, nos dice el filósofo, y añade: “Lo que sucede es un grupo de fenómenos seleccionados y resumidos por un ser que interpreta”. Lee el resto de esta entrada