DANAE DIÉGUEZ SOBRE LA CRÍTICA

Mi querido Juany:

He leído de una vez todos los comentarios que en el blog han salido a partir del tema de la “nueva critica”. No acostumbro a entrar en las polémicas, no porque no crea en ellas, basta con saber lo útiles que han sido en la gestación y desarrollo de la nacionalidad para adscribirme totalmente a su pertinencia. Mi distancia va por otras causas, algunas muy pedestres pero sobre todo porque creo que nuestra crítica, nueva, vieja, mediana, es androcéntrica, salvo excepciones como siempre sucede. No quiero que se piense que es porque no se habla desde las mujeres o las mujeres, eso sería simplificar y nada más alejado de ello. Sucede que la critica continua potenciando su ejercicio de valoración sobre supuestos universales totalmente binarios, categorías que las estructuras mentales, correlatos de aquellas que organizan el mundo, son patriarcales y por supuesto hegemónicas. Desde los feminismos ese es uno de los grandes cuestionamientos, precisamente a  las disposiciones que potencian un orden jerárquico en nombre- pregunto yo-  de qué intereses.

La cuestión, para mí, radica en que si seguimos hablando de qué critica queremos y no develamos las esencias que proponen esas jerarquías arbitrarias nos seguimos quedando en la superficie. A nuestra crítica no suele interesarle provocar al texto fílmico desde otras posiciones, la teoría fílmica feminista está ausente al pase. Lo digo porque si desde algún andamiaje teórico se han cuestionado esos binarismos esencialistas que preponderan categorías unas, por encima de otras, es desde allí. Y sí creo necesario que seamos capaces de ver al cine como un mapa que revele, entre otras muchas inequidades, las de género, que seamos capaces de detenernos a revisar qué mirada existe en la obra, porque nuestro cine ha repetido casi hasta el cansancio una mirada falocéntrica, aún en obras que parecen una cosa y son-  a partir  de lo que la mirada propone- otra.

En mis relecturas a Ann Kaplan, Teresa de Lauretis, Annethe Khun y Laura Mulvey descubro siempre aristas nuevas a recorrer en los textos fílmicos y me llama la atención como la historia de la crítica en la isla ha desestimado el debate sobre la mirada, entre otros temas, que reproduce, un cine esencialmente machista. Para un país que ha intentado descolonizar la mirada en el cine, la descolonización relacionada con las estructuras patriarcales de poder no llegan ni siquiera a la primera línea. Y por supuesto no hablo solo del qué, sino también del cómo, de la gramática audiovisual que tanto tiene que decirnos desde esta perspectiva.

La crítica ha hablado muy poco de esto. Con Rufo Caballero conversábamos mucho sobre estos temas pues sin dudas andaba preocupado por ello. En su libro Nadie es perfecto hace un análisis excelente, a partir de la pregunta que le hiciera Mario Masvidal como oponente de su tesis de doctorado en ciencias, sobre el tema de la narratología feminista. Sabía que por ahí había lecturas que por tradición habíamos desestimado.

Con esto quiero decir que el primer cuestionamiento pasa, al menos así lo veo yo, no por si la crítica es joven o vieja o nueva, creo que si de verdad aspiramos a releer el texto fílmico y encontrarle aristas inquietantes que nos devuelvan las múltiples lecturas posibles, tiene necesariamente que pasar por la interrogante a aquellas estructuras que modelan un deber ser del texto cinematográfico que pasa por categorías hegemónicas que determinan lo bueno y lo malo. Claro que hay verdades incuestionables pero también es cuestionable cómo encorsetamos términos y naturalizamos los sesgos discriminatorios que desde el propio ejercicio de la crítica se realizan. La crítica también reproduce ese binarismo esencialista que tan útil le es a cierto orden establecido que prepondera lo androcéntrico, los grandes temas, la alta cultura, lo elevado, y todos los sinónimos que desatan las jerarquías. Y, si alguna filosofía, corriente política y sus aterrizajes teóricos, ha cuestionado esa manera de pensar y ver el mundo, de hacer evidente las relaciones de poder arbitrarias desde donde se nombra y valoriza nuestro entorno, ha sido justamente el feminismo. Por ello extraño esa mirada en nuestro ejercicio critico.

Un abrazo siempre para ti,

Danae Diéguez

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Publicado el octubre 17, 2012 en POLÉMICAS, SOBRE LA CRITICA. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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