Archivos diarios: octubre 17, 2012

SOBRE EL COLOR EN LA TV CUBANA Y UNA FALSA EFEMÉRIDE

Ayer colgué en Facebook el siguiente comentario:

“El próximo 24 de octubre se estará cumpliendo un nuevo aniversario de la llegada del color a la televisión cubana. Al menos es lo que deduzco de esta nota firmada en 1976 por Fernando Rodríguez Sosa en la revista Bohemia Nro. 45. Se dice allí:

El color llegó a la TV cubana. Con una duración de hora y media, el primer programa –con carácter experimental- lanzado al aire – domingo 24 de octubre, Canal 6- impresionó más que por lo agradable de captar la imagen televisiva a color, por la posibilidad de incrementar los recursos técnicos de este medio de difusión masiva” (1)

Una cosa, desde luego, es el experimento en sí, y otra, la generalización de esa práctica, porque en mi casa se siguió viendo televisión en blanco y negro creo que hasta mediados de los ochenta, cuando le asignaron a uno de mis padres uno de esos modernos equipos. Lee el resto de esta entrada

REYNALDO LASTRE SOBRE LAS OPCIONES DE LA CRÍTICA

Las opciones de la crítica

Por Reynaldo Lastre Labrada

Adscribirse a determinada manera de construir una crítica es una aventura que en un alto por ciento de veces termina en fracaso. La crítica de cine debería reinventarse en cada película que se analiza. La eficacia de este ejercicio no podría determinarse tampoco a partir del uso o no de un buen instrumental teórico ni de un acertado estilo literario. En el caso del “buen uso” de la teoría, podría aventurar una opinión acerca de un par de ellas que en apariencia promueven determinados tipos de análisis con cierto grado de sagacidad. Sin embargo, muchos de estos análisis, como bien ya ha comentado Juan Antonio García Borrero, tienen su base en la teoría literaria, no advirtiendo el hecho de que se trata de dos manifestaciones artísticas (el cine y la literatura) que se articulan de manera distinta, en tanto sus elementos de base son prácticamente disjuntos.

Es cierto, como ha enunciado Paul de Man, que la resistencia a la teoría es una constante que se ha venido sistematizando desde los años sesenta del pasado siglo, sobre todo por el hecho de que la nueva crítica que aparece emparentada con esta teoría, viene permeada de cierta terminología importada desde la esfera de la lingüística que contribuye poderosamente a obscurecer la esencia de “lo que se dice”. Desde aquí, que tengamos que aclarar que me adscribo a la perspectiva de Paul de Man, en tanto que se debe explotar todas las potencialidades que la teoría brinda al análisis crítico, lo qué si habría que preguntarse hasta qué punto determinada teoría es funcional a un análisis de naturaleza fílmica, pues se corre el riesgo, lejos de profundizar en las arenas de cierta película, entremos en el terreno de la superficialidad y la palabra vacía, en el terreno de los significantes que carecen de significado. Lee el resto de esta entrada

POR UNA CRÍTICA IMPERFECTA EN TIEMPOS DE WEB 2.0

Debo comenzar argumentando cuál es el tipo de crítica que me interesa ejercer. Esta confesión de índole personal no tendría otro valor que revelar cuáles suelen ser, en definitiva, las motivaciones que me empujan a escribir en el blog sobre una película o determinados asuntos.

Por otro lado, ayudaría a definir un poco mejor que es lo que persigo con el ejercicio crítico en este sitio, hijo directo de la era de la Web 2.0, esa que promueve la cooperación entre usuarios en la red, la generación efervescente y simultánea de contenidos, y la superación de ese papel distante que antes (en la primera versión de Internet) tenía el consumidor de las nuevas tecnologías, cuando debía atenerse a leer lo que otros (legitimados en el rol de críticos intocables) escribían para los distintos medios.

En la era de la Web 2.0, la crítica tradicional de cine (para hablar de lo que, en lo concreto, nos interesaría ahora), ha recibido un golpe perturbador. Eso no quiere decir que en un futuro tenga que desaparecer, pero sí necesariamente tendrá que transformarse, ajustarse a los nuevos tiempos, y, como si empezara de cero, explorar sin prejuicios estos nuevos escenarios si de veras quiere llegar a su público.

Antes, en el todavía cercano siglo XX (pero que ya luce remotísimo) el crítico era un informador por excelencia. Ahora la información es la que sobra en la red de redes. Hay tanta divulgación, tantas fuentes reiterando lo que se da por sabido aún sin fiscalizar el origen, que muchas veces esa profusión informativa no nos deja ver lo que pudiera resultar esencial, lo que tal vez merezca la pena retener y discutir porque allí, no obstante el caos, se adivina lo fundamental, lo que perdura, o lo que amerita investigarse con serenidad. Lee el resto de esta entrada

LUIS ÁLVAREZ ÁLVAREZ SOBRE “HOLLYWOOD, NUESTRA AMÉRICA Y LOS LATINOS”, de Ana López

ANA LÓPEZ: HOLLYWOOD Y NUESTRA AMÉRICA.

Por Luis Álvarez Álvarez

Creo que Hollywood, nuestra América y los latinos (Ed. Unión, La Habana, 2012), de Ana López, es un apasionante texto que, a pesar de su título, no se limita solo a temas de cine. En efecto, los diez ensayos que componen este libro se orientan hacia una  temática que trasciende el hecho cinematográfico para presentar una reflexión de gran vuelo sobre la modernidad iberoamericana, tema que, a pesar de los estudios que se le han dedicado, sigue siendo uno de los más candentes y complejos de los estudios      culturales en el sub-continente. Así pues, se trata de una obra que trasciende el marco —ya por sí mismo bastante variopinto y extenso— del cine y puede considerarse una meditación muy bien calibrada sobre nuestra América.

El cine, como lo hace evidente de manera perspicaz la autora —en particular en el primero de sus ensayos, “Un «tren de sombras»: los inicios del cine y la modernidad en América Latina”—, es también una vía de importancia suma para comprender las tres primeras décadas del s. XX en nuestro sub-continente, el cual estaba inmerso en una serie de conflictos —económicos y políticos— y, también, en la lucha por acceder a la modernidad a la manera en que es exhibida en la Europa occidental y los Estados Unidos. Con clarividencia sugiere Ana López en sus “Palabras liminares” que nuestra contemporaneidad exige una transformación radical de perspectiva en la historia y la crítica del séptimo arte:

“¿Qué significa «hacer» historia del cine? Hace treinta o cuarenta años, significaba producir una crónica de datos, nombres, invenciones, directores y filmes vinculados —en términos generales— a alguna causalidad social. Por supuesto, no era posible incluir en ningún recuento todos los nombres y filmes, y se presumía que lo incluido era estéticamente valioso, merecía mencionarse o, al menos, sería significativo para algún avance ulterior. Estas historias canónicas del cine fijaban la escena de lo que se valoraba y, por tanto, de lo que se estudiaba” (1) Lee el resto de esta entrada

LUCIANO CASTILLO SOBRE CARMELO RUIZ, ILUMINADOR

El 21 de agosto falleció en esta capital el veterano iluminador Carmelo Ruiz. Nació el 29 de enero de 1929 y desde joven trabajó en distintas profesiones antes de ingresar en el cine cubano en el mes de marzo de 1947, en los ESTUDIOS NACIONALES, después lo haría en los Estudios REN NEWS y en los de la PROFICUBA. En estas tres compañías trabajó como auxiliar y electricista en cerca de cincuenta películas cubanas, entre estas: Siete muertes a plazo fijo, Cuba canta y baila, La renegada, La única, Misión al norte de Seúl, Tres bárbaros en un Jeep, Olé… Cuba, y Con el deseo en los dedos. En el período pre-revolucionario Carmelo Ruiz integra el equipo de numerosas coproducciones mexicano-cubanas: Ángeles de la calle, Un extraño en la escalera, La rosa blanca, Una gallega en La Habana, Sandra (la mujer de fuego), La mesera del café del puerto, Yambaó, Y si ella volviera, El farol en la ventana, y Tin Tan en La Habana, entre otras. No faltaron producciones norteamericanas rodadas en locaciones de la isla, como Zamba, Verdugos del mar y La pandilla del soborno y el filme británico Nuestro hombre en La Habana, dirigido en 1959 por Carol Reed. Lee el resto de esta entrada

LAVANDO CALZONCILLOS (2012), de Víctor Alfonso Cedeño

Lavando calzoncillos: Señora Dalloway a lo cubano

Por: Antonio Enrique González Rojas

Cual suerte de antípoda de los emancipatorios alegatos femeninos que respectivamente resultaron para la Cuba de 1968 y 1979 las cintas Lucía (sobre todo su tercera historia), de Humberto Solás y Retrato de Teresa, obra cumbre de Pastor Vega, arriba al contexto audiovisual criollo contemporáneo el animado Lavando calzoncillos, la más reciente
producción del animador e historietista cienfueguero Víctor (Vito) Alfonso Cedeño.

Establecido dentro del panorama animado cubano con los tres primeros capítulos  (de diez proyectados) de la serie juvenil Dany y el Club de los Berracos y otros cortometrajes de corte satírico-humorístico, Vito se aleja esta vez de las cuitas y avatares púberes para dirigir sus miras creativas hacia la brega de una mujer común, en plena “crisis de la mediana edad”, sumida en las rutinarias labores domésticas durante la ausencia laboral del esposo y escolar del hijo, desde un ángulo tan intimista que la narración descansa en un monólogo interior orgánicamente interpretado por la joven actriz Olivia Manrufo, para concomitar allende distancias temporales y espaciales, con la inglesa señora Dalloway que protagoniza la novela homónima escrita por Virginia Woolf, con el ama de casa de la tragicómica pieza teatral italiana Una mujer sola, del Premio Nobel de Literatura de 1997, Darío Fo e incluso con la nostálgica anciana del corto cubano 20 Años (Bárbaro Joel Ortíz, 2009). Amén las circunstancias sociales, políticas y epocales en que viven, todas resultan mujeres relegadas al hogar, (auto)sometidas por los convencionalismos sociales sexistas a un monótono ritual de lenta aniquilación de sus albedríos y potenciales talentos, contra el cual no atinan a rebelarse, excepto en sus mentes, pletóricas de espacio para explayar catárticas cavilaciones, ensueños, especulaciones y todo tipo de fugas secretas. Lee el resto de esta entrada

JORGE LUIS LANZA SOBRE EL AUDIOVISUAL JOVEN EN CUBA

El audiovisual joven en Cuba: una zona de silencio

Por: Jorge Luis Lanza Caride

Resulta difícil realizar un balance crítico sobre la producción audiovisual joven en Cuba si tenemos en cuenta que trascurrida más de una década de existencia de espacios como “La Muestra de Nuevos realizadores”, el “Festival Internacional de Cine Pobre” en Gibara, el “Festival Internacional Santiago Álvarez in Memóriam”, “El Almacén de la Imagen”, el “Festival Internacional de Video Arte”, entre otros espacios, es bastante lo que se ha producido en materia de cine en los últimos años, amen de que el ICAIC   continúa siendo la institución rectora en la producción cinematográfica en nuestro país, aunque no la única. Es una realidad que el acceso de los jóvenes realizadores a las tecnologías de la información ha dinamizado y reconfigurado el proceso creativo dentro de este complejo universo.

El objetivo que justifica estas páginas estriba en contribuir al debate sobre la visibilidad del audiovisual joven en Cuba así como todos aquellos factores que determinan que dicha zona del audiovisual haya recibido el sugerente calificativo del crítico de cine Juan Antonio García Borrero de ser un cine sumergido, alternativo, prácticamente invisible en nuestros medios, destinada meramente al interior de eventos que escapan al control hegemónico de los circuitos de exhibición oficial, sin desestimar los esfuerzos realizados para promover la producción de los jóvenes cineastas cubanos a través de espacios televisivos como Nuevos Aires, Secuencia, ISATV, Hurón Azul y Nuestra América. Lee el resto de esta entrada

DANAE DIÉGUEZ SOBRE LA CRÍTICA

Mi querido Juany:

He leído de una vez todos los comentarios que en el blog han salido a partir del tema de la “nueva critica”. No acostumbro a entrar en las polémicas, no porque no crea en ellas, basta con saber lo útiles que han sido en la gestación y desarrollo de la nacionalidad para adscribirme totalmente a su pertinencia. Mi distancia va por otras causas, algunas muy pedestres pero sobre todo porque creo que nuestra crítica, nueva, vieja, mediana, es androcéntrica, salvo excepciones como siempre sucede. No quiero que se piense que es porque no se habla desde las mujeres o las mujeres, eso sería simplificar y nada más alejado de ello. Sucede que la critica continua potenciando su ejercicio de valoración sobre supuestos universales totalmente binarios, categorías que las estructuras mentales, correlatos de aquellas que organizan el mundo, son patriarcales y por supuesto hegemónicas. Desde los feminismos ese es uno de los grandes cuestionamientos, precisamente a  las disposiciones que potencian un orden jerárquico en nombre- pregunto yo-  de qué intereses.

La cuestión, para mí, radica en que si seguimos hablando de qué critica queremos y no develamos las esencias que proponen esas jerarquías arbitrarias nos seguimos quedando en la superficie. A nuestra crítica no suele interesarle provocar al texto fílmico desde otras posiciones, la teoría fílmica feminista está ausente al pase. Lo digo porque si desde algún andamiaje teórico se han cuestionado esos binarismos esencialistas que preponderan categorías unas, por encima de otras, es desde allí. Y sí creo necesario que seamos capaces de ver al cine como un mapa que revele, entre otras muchas inequidades, las de género, que seamos capaces de detenernos a revisar qué mirada existe en la obra, porque nuestro cine ha repetido casi hasta el cansancio una mirada falocéntrica, aún en obras que parecen una cosa y son-  a partir  de lo que la mirada propone- otra. Lee el resto de esta entrada

LOS DESASTRES DE LA GUERRA (2012), de Tomás Piard

Los desastres de la guerra: El Apocalipsis según Tomás

Por: Antonio Enrique González Rojas

Discretos méritos para la cinematografía cubana actual son las cada vez más frecuentes incursiones en vertientes, géneros y subgéneros muy prolíficos del audiovisual internacional, ajenos hasta ahora al espectro temático estético en el cual bregan los realizadores locales, desentendidos por mil y un motivos culturales, prejuicios o
pretensiones autorales, como es el policiaco, el cine negro, el horror, el musical y hasta el cine para y protagonizado por niños, en los cuales han incurrido respectivamente directores como Daniel Díaz, Arturo Sotto, Pável Giroud, Jorge Molina, Alejandro Brugués, Jorge Luis Sánchez, Juan Carlos Cremata, Ian Padrón y Rudy Mora.

Con la recién estrenada Los desastres de la guerra (Tomás Piard, 2012) le toca el turno a la distopía de corte post-apocalíptico, apelativa específicamente al proceso decivilizatorio y neotribal de la humanidad, sobrevenido bien tras una catástrofe global suscitada por causas ecológicas (Waterworld, de Kevin Reynolds, 1995), infecciosa
(12 Monkeys, de Terry Gilliam, 1995, la franquicia Resident Evil, 28 days later, de Danny Boyle, 2002, 28 weeks later, de Juan Carlos Fresnadillo, 2007, I´m a Legend, de Francis Lawrence, 2007 y The Happening, de M. Night Shyamalan, 2008), extraterrestre (Invasion of the Body Snatchers, de Philip Kaufman, 1978, Final Fantasy: The Spirit Within, de Hironobu Sakaguchi, 2001 y Battlefield: Earth, de Roger Christian, 2000), biológica (la saga The Planet of the Apes y Reign of Fire, de Rob Bowman, 2002), tecnológica (las sagas Terminator y The Matrix), zombie (Dawn of the dead, de George a. Romero, 1978 y su remake por Zack Snyder, 2004, Zombieland, de Ruben Fleisher, 2009 y la serie televisiva The Walking Dead, creada por Frank Darabont en 2012), bélica (Nausicaä del Valle del Viento, de Hayao Miyazaki, 1984, 9, de Shane Acker, 2009 y The book of Eli, de los Hughes Brothers, 2012), sociopolítica (Zardoz, de John Boorman, 1974 y las dos versiones de 1984, de Michael Anderson, 1956 y de Michael Radford, 1984); o bien indefinida por completo o apenas insinuada, donde lo importante para el realizador no es el suceso que provocó la catástrofe, que si acaso permanece en un segundo plano, sino el agónico crepúsculo de los entes supervivientes, los nuevos sistemas de relaciones suscitados en un mundo sin ley ni gobiernos, obligados los humanos a retornar a las más básicas formas de comunidad para protegerse contra la hostilidad del ambiente y de sus semejantes, convertidos en depredadores desesperados, sin la más mínima conciencia social. Los instintos prevalecen sobre cualquier protocolo social y el hombre deviene lobo del hombre. Lee el resto de esta entrada