Archivos diarios: septiembre 19, 2012

SUITE HABANA, de Manuel García Verdecia

Hace algún tiempo hablé de crear en el blog una categoría para publicar poemas inspirados en el cine cubano (en sus películas o personas asociados al mismo). No sé por qué fui dejando de lado la idea. Si mal no recuerdo, publiqué apenas el hermoso poema que escribió Pío Serrano a propósito de Germán Puig.  

Como otras veces he escrito aquí mismo, para mí el lenguaje poético (que hay que evitar a toda costa confundir con ese lenguaje “bonito” y artificioso, lleno de lugares comunes que redundan en lo cursi) es uno de los más valiosos recursos que tiene el individuo para regresar a su realidad más íntima, y lograr ver en el mundo más allá de lo que las habladurías cotidianas nos dictan y enmascaran. El poeta tiene una sensibilidad extraordinaria para detectar los matices. No se hace esclavo de un lenguaje ya cristalizado y compartido de modo automático por la mayoría, sino que lo enriquece. Y nos hace sentir vivos. Por supuesto, esto será apreciado apenas por “las grandes minorías”.

 Del poeta Manuel García Verdecia (quien actualmente vive en Holguín, Cuba) ya he utilizado su poesía con anterioridad para escribir algún post (léase Por el hueco de los días”). Ahora tuvo la deferencia de permitirme compartir con los amigos del sitio este poema que pertenece a su libro “La pasión según Gregorio Samsa”, publicado por la Editorial Voces de Hoy, Miami, Florida, y que tiene su punto de partida en el célebre filme de Fernando Pérez “Suite Habana”.

Hay aquí imágenes que me desgarran tanto como las que en su momento aprecié en la película. Como ésta,

 “isla entre el vértigo y la pesadilla/ nosotros los sobrevivientes/ ¿a quién debemos no acabar de morir?”

O ésta otra con que finaliza el poema:

 “acaba el filme   permanece el miedo/ me aterra que enciendan la luz/ probar que sigue la historia/ y no hay botón que la detenga”.

¿Qué tal, me pregunto, si algún día ensayamos a renovar nuestra crítica de cine desde lo que han escrito nuestros poetas?

Juan Antonio García Borrero

 

 suite Habana

 

nosotros que nos queremos tanto

                                     debemos separarnos…

Pedro Junco

 

Para Fernando Pérez

 

duele las lágrimas

y es solo un resquicio

señas de la espuma

roñosa uña de desastres

el barranco prosigue en la penumbra

 

suceden tantas cosas de este lado

las multiplico y me aterro

isla entre el vértigo y la pesadilla

nosotros los sobrevivientes

¿a quién debemos no acabar de morir? Lee el resto de esta entrada

ROLANDO LEYVA CABALLERO SOBRE LA CRÍTICA JOVEN EN CUBA

Juan Antonio:

¿Qué decirte? Resulta en extremo difícil escribir, opinar, desde el comprometimiento personal de un individuo, es mi caso, que se desplaza de un extremo al otro de la cuerda floja que enlaza la docencia universitaria con la crítica de arte, específicamente audiovisual. Lo más difícil es precisamente eso, predicar con el ejemplo, enseñar si acaso es posible,      entrenar a mis estudiantes universitarios, para ver, pensar el cine y luego argumentarlo, explicando desde una forzosa perspectiva académica que contamina, para bien o para mal, todo acto hermenéutico de reinterpretación de la realidad que nos rodea como individuos, prolongando al infinito el sentido profundo del acto intransferible de ejercer el criterio.

¿Existe una crítica joven en Cuba? Por supuesto, si nos adscribimos a un reduccionista criterio generacional, de presuponer que joven es aquel individuo menor de treinta y cinco años con la suficiente lucidez y valor como para exponer públicamente un criterio personal. No creo en aquello de que es joven el que lo desea ser. No funciona así para mí. Uno es el producto de sus experiencias vitales acumulativas, sedimentadas, y consecuentemente, resulta imposible desprendernos de toda esa carga emocional, espiritual, existencial que nos caracteriza y describe desde el punto de vista generacional. Somos el resultado de nuestro tiempo, de lo vivido vívido en carne propia.

No comparto con Gustavo el criterio que supone que la muy poco estimulante producción fílmica nacional, imagino que se refiere en todo caso a la gestión institucional del ICAIC que cataloga de mediocre, y que de hecho lo es, le corresponda necesariamente, una crítica similar. En primer lugar porque no solo, como espectadores informados que somos los que nos movemos profesionalmente en el medio, consumimos cine cubano contemporáneo, mucho más abarcador, al incluir las propuestas artísticas de realizadores no adscritos a las disfuncionales estéticas y estrategias de producción típicas de la industria fílmica nacional, si acaso aún existe, en esos términos. Es notable el nivel de actualización periódica referida al consumo sociocultural, consciente y voluntario, de todo tipo de filmes y producciones audiovisuales, provenientes de contextos muy diversos. Aun si no ocurriera de ese modo,   no considero correcto correlacionar una producción fílmica nacional, decadente y estática,    ni homologar como tal a la crítica que se acerca a su estudio. Lee el resto de esta entrada

DE GUSTAVO ARCOS A GARCÍA BORRERO (2)

Juany

Sabido es que la crítica de una película necesita de ésta para ser posible. Es en esencia, un paratexto, un ejercicio del pensamiento que nace por, para y muchas veces contra, la obra que ya ha sido creada por el artista. ¿Existe alguna crítica acerca de un filme que aún no ha sido rodado? Quién sabe.

No son pocos los que consideran al crítico, como un parásito, un individuo, que agazapado, espera el estreno de un filme para descuartizarlo. Woody Allen decía que a los críticos se les reconoce con facilidad pues son los que piden bebidas caras cuando no pagan ellos. Alguien contaba que en Hollywood todos tenían dos oficios, el suyo y el de crítico de cine. Con frecuencia son despreciados por los directores y productores, sobre todo cuando la crítica resulta negativa. En nuestro entorno se conocen casos de realizadores indignados que han golpeado públicamente a los críticos, así que como ves, se trata de una profesión poco grata y además, peligrosa.

El pasado domingo leí en el Juventud Rebelde, un completo informe de nuestro colega Joel del Rio acerca del actual festival de Toronto, pero más allá de los profusos detalles me llamó la atención unas líneas donde Joel observaba que las películas cubanas no aparecían por ninguna parte del extenso programa. Al margen de los legítimos criterios de selección defendidos por los organizadores del relevante festival, Joel consideraba que muchas de nuestras obras podían estar presentes ya que no eran ni mejores ni peores de las que sí, habían recibido el beneplácito de los curadores. Aunque estoy de acuerdo con Joel, su observación me hizo pensar también en otras aristas del fenómeno. Los grandes y medianos Festivales son una vitrina, un espacio ideal para la promoción y la venta de productos de la industria del cine. Algunos de ellos tienen “emisarios” que recorren el mundo buscando determinadas películas o contactan con los grandes cineastas para que sus más recientes obras sean estrenadas en sus eventos. Hay cineastas que conforman una élite, una suerte de autores VIP que son mimados por los gestores de estos encuentros y no importa la calidad real de su más reciente obra, estarán igual invitados a las sesiones de concurso o principales. Lee el resto de esta entrada