Archivos diarios: junio 1, 2012

DE GARCÍA BORRERO A CARLOS LUQUE (2)

Querido Luque:

No voy a extenderme demasiado, porque creo que lo interesante de un buen debate es dejar que las ideas expuestas circulen, sin que las argumentaciones de quienes han hecho públicas sus reflexiones iniciales, se conviertan en escollos para las nuevas contribuciones. Lo interesante y verdaderamente útil es que los demás construyan sus propias conclusiones, en vez de esperar a que un tercero, en teoría más calificado, se las entregue en bandeja.

Pienso que las visiones que ambos tenemos del asunto, aunque encontradas (o quizás gracias a que están encontradas), enriquece la interpretación que podamos hacer del tema. Desde luego que resulta legítimo tu reclamo de que los críticos “ayuden a la gente a ser mejores”, pero esto lo pudiera relacionar con lo que te comentaba con anterioridad. Entre nosotros hay una tendencia bastante marcada a delegar la responsabilidad individual (esa que demandaría la duplicación del esfuerzo del individuo por ir más allá de la grisura cotidiana) en terceros que serían los que al final habrían de garantizar la superación de los respectivos conflictos o carencias. Ese tercero puede ser el Estado, Dios, los padres, los mecenas, o en el caso que nos ocupa, los críticos. Si ese tercero no funcionara, pues el individuo tendría a mano la mejor de las justificaciones para explicarse por qué se encuentra donde se encuentra. Y el deber de esforzarse (que es personal e intransferible) quedaría en un segundo plano. Lee el resto de esta entrada

UN INTERCAMBIO ENTRE FRANK PADRÓN Y JUSTO PLANAS

Estimado Justo:

Tus reflexiones, tanto en la crítica propiamente como en teorizaciones sobre ella -como es el caso- me parecen casi siempre brillantes, ya te lo he comentado puntualmente respecto a uno u otro textos. No por gusto, en la tentativa de mesa para el próximo taller que generó este saludable intercambio, estuviste entre los nombres que sugerí. Sin embargo, me hubiera gustado que en tu aporte, indudablemente valioso, hubieras matizado un poco más. De pronto te me vuelves un incondicional absoluto del ciberespacio, al punto que me parece otra persona la que en un correo anterior me comentaba -y permíteme citarte-:

“Aunque escriba para internet mayormente, soy un gran “necesitado” de los medios impresos, las revistas. Nada se compara con la sensación de leer un trabajo impreso, cuando estaba en el periódico recuerdo la incertidumbre de los lunes y el placer que daba saber que habían publicado mi artículo, verlo, disfrutar del diseño; también la decepción de haber dejado algo y que no saliera, pero son los gajes del oficio también. Internet es muy desorganizado, hay demasiada información y muy mal distribuida, de eso se ha hablado mucho”.

Y continuabas más adelante:

Ahora sí, hoy por hoy, la única forma de llegar en Cuba es a través de la letra impresa. Yo mismo estuve escribiendo para Cubasí una crítica de cine semanal desde que estaba en 4to año de la universidad, y vine a “existir” cuando Trabajadores me dio la oportunidad de hacerlo en sus páginas“.

No sé si es que te has “rendido” ante lo que consideras inminente, pero encuentro entre esas consideraciones recientes y estas últimas, una evidente contradicción.  Repito lo que acoté en mi anterior participación en el debate: no solo conozco, saludo y respeto las posibilidades de Internet, sino que las utilizo, pero lamentablemente, la democratización que implica también ha producido monstruos. Lee el resto de esta entrada