OTRA REFLEXIÓN EN TORNO A LOS JÓVENES Y EL AUDIOVISUAL CUBANO

Tres formas de interactuar en el audiovisual

Por Reynaldo Lastres Labrada

He pensado detenidamente en la situación creada alrededor de la Muestra, y la posición de Fernando Pérez en la misma. He intercambiado ideas con algunos jóvenes realizadores y muchos están realmente preocupados con lo que pueda suceder después de esto. La preocupación es real en tanto no está en manos de los jóvenes (lo sabemos), decidir quien tomará las riendas del proyecto de marras, y temen que la flexibilidad y el ambiente cálido que en un tiempo se respiró allí, se pierda por completo en manos de alguien que vea la expansión de los jóvenes en el audiovisual cubano como algo “peligroso”. Tienen ideas para interactuar en el debate público, pero, o no tienen la forma de hacerlo (digamos, facilidades tecnológicas), o temen que un criterio audaz de su parte se revierta en ostracismos para su obra en construcción.

Otros jóvenes (los más) están tan centrados en su creación y realmente les da lo mismo este tipo de debates, pues son de la opinión que nada cambiará en tanto el engranaje principal se mantiene intacto, y solo pretenden permanecer lo más al margen posible de temas que toquen la esfera pública, e incluso, algunos ni siquiera les interesa presentarse a la Muestra. Creen que estamos sumidos en un estado de decadencia y exhiben opiniones radicales desde la perspectiva de un Cormac McCarthy, en tanto piensan que, efectivamente, este no es ya un país para viejos.

Pero hay todo una fragmentación de jóvenes que han puesto todo su ímpetu en esta frase: Revolución es filmar, y asumen el acto de realizar desde una perspectiva descomprometida, en tanto  aparecen en los créditos de un video clip, asumiendo un video de quince o en las competiciones de los festivales alternativos (dígase Muestra Joven, Almacén de la Imagen o Cine Pobre de Gibara), y se adhieren, como el camaleón, a cualquier situación siempre y cuando no se comprometan frontalmente y les otorgue cierta comodidad. Para muchos de ellos, el ICAIC sigue siendo el Non Plus Ultra en materia audiovisual y lo perciben como un fin en sus jerarquías profesionales.

En fin, pienso que esta novísima generación que se asume hoy al audiovisual tiene, en primera, muy poco que ver con ese intelectual comprometido del que habló Sartre en alguna ocasión, y además, no marcha parejo a la creación un aparato teórico que lo sostenga; esto es, jóvenes de esta misma generación que dialoguen y debatan sobre cine y todo lo demás.

Entre el miedo, el oportunismo y la distancia consciente, esta generación se diluye y pierde así su representatividad.  Se ha instaurado, como pensamiento mayoritario, la idea contraria a  McCarthy en tanto este, en materia audiovisual y en muchas otras materias, no es país para jóvenes.

 

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Publicado el marzo 27, 2012 en AUDIOVISUAL JOVEN EN CUBA. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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