Archivos diarios: marzo 22, 2012

CONVERSANDO CON MARÍA ANTONIA BORROTO

Juan Antonio García Borrero: un hombre en construcción

Por María Antonia Borroto

Quisiera imaginar esta charla como un momento de esa conversación interminable que a lo largo de unos cuantos años he sostenido con Juan Antonio García Borrero, bien en mi papel de reportera —siempre al tanto del Taller Nacional de Crítica Cinematográfica—,  cuando lo he entrevistado —en el sentido estricto del término— o cuando simplemente hemos comentado algún filme o conversado sobre planes, sueños, nostalgias…

 Toda entrevista tiene mucho en común con las antiguas técnicas de adivinación, las que, se dice, son una suerte de corte transversal en la vida del sujeto: unos minutos después, el resultado sería otro, no ya por la posible falsía del artilugio, sino por sutiles cambios en la disposición de las cosas. Una entrevista nunca es definitiva, y ello es magnífico: nos permite el reencuentro, el recomienzo: la atractiva sensación posible por la rara confluencia entre entrevistado y entrevistador que los manuales, amén de su profesionalidad, no osan siquiera describir en toda su grandeza.

Poco antes de tener las respuestas a este cuestionario recibí del propio Juan Antonio García una invitación para participar en un debate on line, generado desde su blog “Cine cubano, la pupila insomne”, sobre el Taller Nacional de Crítica Cinematográfica. Excelentemente escrito, el texto en que me convidaba a opinar sobre un asunto de veras palpitante muestra que sí, que Juany es un buen conversador, según lo prueban sus propios libros. Esa es la vocación de los talleres, esa la vocación del blog: generar la discusión inteligente, el intercambio de ideas e intentar así ayudar a romper la abulia que a ratos parece adueñarse de todo y envolvernos en sus espesas redes: desperezarnos, de eso se trata. No dar nada por sentado ni acomodarnos en la inercia, acaso las más terribles enemigas de la vida intelectual. Lee el resto de esta entrada

RESPUESTA DE GUSTAVO ARCOS A PAVEL GIROUD

Pavel, hermano

Acabo de leer tu mensaje y no precisamente por arriba. Veo que también tienes tus razones y eso es bueno. Gracias por apreciar “mi ímpetu y pasión”
aunque la califiques de desmedida. Prefiero pecar por exceso a sentarme a
esperar que la vida me pase por delante. No vivo en una torre de marfil pero
tampoco a nivel de la calle. Creo firmemente que la única manera de atisbar
qué es lo que sucede en este mundo, es manteniendo cierta distancia. Esa
perspectiva es a mi modo de ver la única forma de conservar la lucidez. La
apatía, el desinterés, la falta real de compromiso o el mirar hacia otro
lado, para eludir la confrontación, no ha sido precisamente mi actitud.
También me he mirado el ombligo, una higiénica actividad que deberíamos
probar con frecuencia. Ahora bien, su sentido metafórico no me pertenece,
pues creo haber sido coherente con mis ideas, desde hace más de 25 años, y
también, como muchos en este país, he debido pagar por ello. Lee el resto de esta entrada

RÉPLICA DE PAVEL GIROUD A GUSTAVO ARCOS

Mi querido Gustavo:

Leí tu email por arriba. Muy por arriba. Quizá tengas razón en algunas cosas, pero tu ímpetu y pasión desmedida te ha hecho hablar un poco de más (o de menos, no sé). Como parte de esa generación apática a la que pertenezco, debo decirte que quizás mientras tú te mirabas al ombligo, nosotros nos estábamos fajando en el ICAIC por la proyección del documental Fuera de Liga.

Nos disfrazamos(no encuentro hoy un término mejor que este) de peloteros en una protesta pública en la conferencia prensa de aquella Muestra e hicimos pública nuestra inconformidad yéndonos por arriba, incluso, de la voz de su director. Nos vimos envueltos en mil reuniones para impulsar la proyección del documental. Carrera de las que nos fuimos saliendo algunos, poco a poco, previendo el destino que tomaría esa proyección y no nos equivocamos. Ian cedió ante sus productores, el ICAIC (no olvidar este detalle) y nada que hacer.

¿Qué nos toca a los cineastas?, hacer películas. Mirarnos al ombligo, sí. Al menos en todos esos materiales que mencionas hay una rabia, un grito, una protesta. Ponemos la semilla, pero pretenden que también reguemos el árbol, lo podemos y lo cuidemos. Todo eso que pides forma parte de un sistema al que ustedes, los teóricos, también pertenecen y en el que podrían poner su granito de arena. Ya el público sabe lo que es una buena fotografía y un buen montaje. Recuerda siempre que los grandes movimientos cinematográficos han partido de una base conceptual muy sólida y esa debilidad y perspectiva provinciana de los que deben estructurar las teorías,  también hace que las películas Cubanas sean pequeñas islas apartadas y no un núcleo en sí mismo.

Además de la ineficiente labor de impulso. No culpes a nuestro egocentrismo de ello. Pues somos tan ególatras y egoístas como los cineastas Franceses, Chinos o Sudafricanos, si no, no fuéramos cineastas.

¿Qué quieres que digamos de lo de Fernando? Es una decisión personal de él y muy respetable, pero ahora bien, renunciar a algo no merece aplausos. Estoy seguro que sus razones tendría, pero son esas mismas razones las que vienen existiendo hace tiempo. La imposición de la censura se enfrenta de muchas maneras. Una, con maña. Dos, con timbales y tres, renunciando. Esto último es lo que ha venido pasando en Cuba en los últimos años, todo  inconforme renuncia, incluso renuncia a su suelo y se va a hacer su vida por ahí. Decisión que también respeto, como toda decisión humana y quizá algún día yo la tome, porque algún día me cansaré.

Entonces, no nos digas a los que nos rompemos el lomo tratando de hacer cine en este país, enfrentando a los mismos especímenes censores de siempre y dejando de dormir pensando en que voy a filmar mañana; a los que aún tenemos ganas de crear en medio del caos en que se ha convertido este país, que somos apáticos. No puedo aceptártelo, amigo.

No nos pidas motivación con lo que no nos motiva. Y si nos motivara, ya sabes cómo los cineastas traducen sus motivaciones, con películas. Para mí, la renuncia de Fernando es un buen aliciente para chismes de pasillos, para hablar de lo que ya repugna hablar tras medio siglo de hablarlo. Para nada más. Ya estoy harto de reuniones y de tener delante a funcionarios que fingen escucharme. Has estado conmigo en varias de ellas, incluido el casi inservible congreso de la UNEAC.

Viste el documento que presentamos, reconocido por casi todos como el documento más extenso y serio. Allí se planteaba una reestructuración absoluta del cine Cubano. ¿Quién hizo ese documento? CINEASTAS, cineastas de todas las generaciones. Y cuando digo cineastas, no digo directores, digo gente de cine. A los que nos duele, mucho más que a ti lo que ocurre. Porque si desaparece el cine en Cuba, quizá tú pierdas trabajo, mientras nosotros, perdemos la vida.

Sin rencores y con el cariño de siempre,

Pavel Giroud

KIKI ÁLVAREZ: A LA SOMBRA DEL ÁRBOL

A LA SOMBRA DEL ÁRBOL

 

                                                 Nosotros tenemos la experiencia, pero perdimos el sentido, un acercamiento hacia el sentido restaura la experiencia.

T.S.Eliot.

 

Leo en el Diario de Rodolfo Walsh:

“A un hombre riguroso le resulta cada año más difícil decir cualquier cosa sin abrigar la sospecha de que miente o se equivoca”

Entonces: ¿Cómo enunciar una idea o un cuerpo de ideas, bajo la incertidumbre de no ser riguroso? ¿Cómo no abrigar la sospecha de que uno miente o se equivoca, bajo un aluvión de otras ideas, otras incertidumbres, otras certezas?

Defino que no hablo por nadie, y ni siquiera, en última instancia, por mí. Hablo por la continuidad del Cine Cubano y por la pertinencia de reorganizar su cuerpo institucional ante una realidad en pleno proceso de mutación y redefinición de sus formas económicas y valores sociales y culturales. Lee el resto de esta entrada

LOS BOLOS EN CUBA Y UNA ETERNA AMISTAD… (2010), de Enrique Colina

A propósito de “Bolos…”

Por Ana Busquets

Para mi, una niña de doce o trece años, la colaboración y hermandad de los pueblos del campo socialista comenzaron una tarde en que mi padre llegó a casa diciendo que algunos técnicos extranjeros habían llegado a Manzanillo para colaborar como asesores  en su empresa, y el había prometido a uno de ellos que yo ayudaría a su hijo en las tareas de la escuela, y con el idioma español.

–Se llama Cristo—dijo mi padre sonriente, y a mi el nombre me pareció una alegoría. Con el tiempo supe que se llamaba Stilian Hristov, y Cristo era el apellido búlgaro cubanizado.

A la distancia de mas de 45 años, la visión de Los “bolos” en Cuba y una eterna amistad…,documental del realizador Enrique Colina, no hizo mas que reavivar aquellos recuerdos de mi amigo Stilian a quien, para abreviar y cubanizar su nombre, todos llamábamos Chichi.

Porque, para nosotros,  bolos eran todos, no importa de que parte de la geografía de Europa del Este llegaran: eran bolos. Búlgaros, checoeslovacos, húngaros,  o soviéticos, ninguno se salvaba del calificativo, ya fuera despectivo o cariñoso.

El documental, valiéndose de entrevista y recuerdos de primera mano del hombre de a pie, nos lleva de vuelta a una época en la que estábamos muy lejos de imaginar que aquellos amigos tan poderosos, que incluso podían llegar al cosmos, desaparecerían de un plumazo, dejándonos a merced de un mundo unipolar, cada vez más cruel.

El realizador nos lleva con destreza de la sonrisa a la lágrima, mostrándonos facetas desconocidas de aquel universo que nos parecía modelico y maravilloso, lleno de “abundancias” que podrían, siempre que trabajáramos con ahínco, suplir todas nuestras carencias. De ahí que la mayoría de los entrevistados recuerdan aquella etapa y sus “bondades”  con añoranza.

Como en la mayoría de sus documentales, el director nos entrega una visión crítica de la realidad, matizada con simpáticos toques de humor inteligente que a veces rozan el sarcasmo.

El socialismo de Europa del Este se desmerengó, los países quedaron navegando al pairo, el Muro de Berlín fue derrumbado, los bolos nos abandonaron a nuestra suerte mientras el mundo sigue cambiando y casi nunca para bien, pero para nosotros siempre quedará en la memoria la época en que creímos que aquel, y no otro, era nuestro modelo a seguir.