FÁBULA (2011), de Léster Hamlet

Una Fábula cubana llena de demonios

Por: Antonio Enrique González Rojas

La terrible relatividad de los principios morales humanos, estamentos conductuales consensuados por un grupo social, comunidad o generación, es delatado, una vez más, con Fábula (Léster Hamlet, 2011). Esta cinta, merecedora del Tercer Premio Coral del XXXIII Festival del “Nuevo” Cine Latinoamericano (salvando la honrilla de la selección cubana ida en blanco en las decisiones del jurado), asaetea directamente el antiguo género literario, texto didáctico por excelencia, en un estilo más realista que las brevedades escriturales de Monterroso, donde las situaciones protagonizadas por animales y fenómenos naturales, culminan en antimoralejas irónicas y grotescas, aunque igualmente instructivas.

Con este, su segundo largometraje, Hamlet colima el llano romance de dos jovenzuelos habaneros, forjado en una burbuja de ensueño. No demora en quebrarse la tenue esfera, dándose de narices los amantes contra el duro concreto de una realidad selvática. Hay que hacer una hoguera con morales y vanidades para protegerse de la gélida agresividad del entorno; pletórico de circunstancias, que siempre desbordan todo esquema donde se intente acomodarlas. Resulta vana toda consecuencia respecto a los principios en que se fue educado, sobre cuyas cenizas se reestructura el íntimo algoritmo de vida. Súmese a esta argamasa diabólica, la satisfacción secreta de instintos, impulsos y la adrenalina motivada por violentar la rancia norma aunque sea en secreto.

El narrador se coloca en neutral ángulo, terrible por la frialdad expositiva con que fisgonea las vidas de los protagonistas Arturo (Carlos Luis González) y Cecilia (Alicia Hechavarría), quienes se desmoronan a ojos vistas, sacrificando todos sus sueños por sobrevivir a las inclemencias, sin apenas bregar. Esta transmutación moral, si bien es demostrada fehacientemente por los hechos (Arturo renuncia a su título de Licenciado en Filología por irse a vender artesanías a los turistas, Cecilia retorna a los brazos de su antiguo amante italiano para obtener pingües dividendos), poco es apreciada en la evolución casi nula de los personajes, tímidamente defendidos por los bisoños actores. No alcanzan Alicia y Carlos a interiorizar sus roles con la suficiente organicidad como para delatar las inevitables cicatrices físicas y caracterológicas, que provocan experiencias como el parto y crianza de una hija en circunstancias aciagas, las frustraciones y tensiones cotidianas, las cuitas múltiples provocadas por un matrimonio quebrado, falsario, la socavación a fondo de la dignidad, con el consecuente hundimiento en la abyección. Son al menos cinco años de transformaciones y cambios, de los cuales la parejita emerge fresca como una lechuga hacia el final del metraje, para definitivo lastre de la verosimilitud.

La corriente factual de la cinta se bifurca en subtramas secundarias, reales callejones sin salida como la enferma terminal Julia (personaje muy bien interpretado por una Yory Gómez camino a la madurez histriónica), quien en cuestiones dramatúrgicas nada aporta o resta a la trama. Su inevitable muerte es apenas un pretexto para desatar una de las situaciones climáticas: Cecilia justifica uno de sus encuentros infieles con la visita a la amiga (¿?), la cual murió sin ella saberlo. Arturo revela su falsedad a Cecilia gracias a este suceso. Igual pudo haberle dicho que fue a buscar a la hija al círculo infantil, y ésta haber regresado en compañía de una tata, o cualquier otro pretexto, igualmente válido para provocar la subsiguiente torsión de la trama. Se presienten historias en los respectivos progenitores: Alina Rodríguez, Fernando Hechavarría (de Arturo) y Susana Tejera (de Cecilia), quienes acceden a la escena como meros obstáculos para la convivencia en una u otra casa, retirándose de inmediato tras bambalinas, amén las dignas interpretaciones, que constituyen zócalo demasiado amplio para sostener la precaria pareja protagónica.

Aunque consigue sorprender en algo la definitiva abyección de Arturo, resulta poco menos que impostado el desenlace antiheroico de la cinta. La gelidez expositiva del narrador, subversora de toda jerarquización factual, al estilo del filme griego Kinodontas o el austríaco La cinta blanca, no se ve compensada por interpretaciones enjundiosas que soporten el peso dramático restado por la falta de énfasis, como en la sórdida De la calle (Gerardo Tort, 2001). Tampoco los tenues desempeños de Alicia y Carlos Luis consiguen una contención orgánica lo suficientemente sugerente, como sucede con la citada cinta griega. Los humos autorales de la obra de marras decaen entonces, al no fraguar sólidamente los recursos artísticos y técnicos amalgamados bajo el pretendido sino minimalista de una Fábula rebosante de humana acíbar que escora, hace aguas por la sección que debió calafatearse más, a la hora de echar a navegar el bajel fílmico.

Publicado el enero 16, 2012 en AUDIOVISUAL JOVEN EN CUBA. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Me alegra mucho encontrar aquí su crítica, abordando con tanta lucidez el tema Fábula, ya que no han faltado los que solo tienen elojios para la película, tal vez seducidos por el tema que trata, y dejan de lado otras cuestiones fundamentales a la hora de emitir un criterio sobre cine, como son; la dramaturgia, las actuaciones, he incluso el uso de la cámara, elementos que en fábula, dejan mucho de que hablar a los que pudimos presenciarla en el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano.

  2. Antonio Enrique González Rojas

    Agradezco el comentario favorable a mi crítica. Siempre intento otear el arte con ojo desprejuiciado y sobre todo no enceguecido por los fuegos fatuos o a favor de las corrientes de moda, pues en la crítica hay modas también y esas son peores al tratarse de algo más serio que la ropa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: