Archivos diarios: enero 15, 2012

DE GARCÍA BORRERO A MARIO CRESPO (2)

Querido Mario:

Esta segunda reflexión tuya me ha gustado muchísimo, no solo porque consigue matizar algunos enfoques de la precedente, sino porque, además, coloca el bisturí en zonas mucho más profundas y neurálgicas que, por lo general, creadores y críticos suelen dejar fuera de sus análisis. Mi criterio es que, mientras no se tomen en cuentan los problemas de base existentes en la sociedad cubana, mientras no se discutan y emprendan estrategias con el fin de solucionar la crisis nacional (y esto, obviamente, no depende solamente del ICAIC), todo lo que hablemos sobre el cine cubano olerá a vana retórica.

Fue por eso que te comenté que no bastan los buenos deseos de un grupo de individuos que conversan entre sí para cambiar las cosas. Para ello se necesita la incursión efectiva en el espacio público. La discusión sistemática, desprejuiciada y profunda. El debate que atienda primero a la cuestión pública antes que a los intereses de grupo. Tú dices: “Pienso que lo estamos haciendo y también todos los que nos expresamos advirtiendo, recordando, reclamando y algo más, haciendo cine, crítica, historia, moviendo en fin, el pensamiento”. Gracias por lo que pueda tocarme, pero yo sigo advirtiendo a quien me lee que esto es apenas un blog compartido por amigos o interesados en el cine cubano, y en Cuba eso no quiere decir gran cosa, dada la precariedad de las conexiones y la nula existencia de Internet entre los ciudadanos. No hay que engañarse.   Lee el resto de esta entrada

ABELARDO MENA SOBRE LAS REFLEXIONES DE MARIO CRESPO

Juani:

Me gustaron mucho las respuestas-preguntas de Mario en las cuales late la utopía, vivida y soñada. Y me gustaron también las interrogantes iniciales de Kiki, a quien envié glosas que “gracias” a una computadora rota no puedo recuperar.

Pero intentaré resumir mis ideas, lo más sintéticamente posible:

a)      No podemos darnos el lujo de dejar morir al ICAIC, que ha sido el bastión de la industria cultural cubana. Sería una locura estratégica fatal del movimiento político e intelectual cubano, más allá de gremios, sindicatos y congresos.

b)      Efectivamente, la presente dispersión del movimiento audiovisual cubano -en y fuera de fronteras- hace imperiosamente necesario e históricamente posible la creación de otro ICAIC, sostenido en sangre fresca, las posibilidades de las nuevas tecnologías y con estructuras de producción desarrollables, lógicas y sustentables en lo posible. Lo que más se requiere es conducción de capital humano, imaginación y energía.

c)      El ICAIC de Néstor, Alfredo, Titón, Puig, Julio, catalizó una tendencia cultural que ya existía bajo el empuje increíble de la Revolución (con la dicotomía tensa entre arte y medio de comunicación, y es curioso que no se otorgó entonces a la TV el mismo rango que el cine).

d)     Ahora, metidos de lleno en los nuevos desafíos de la sociedad cubana (en medio de un nuevo malestar de la cultura, sea política-económica-social), esta presunta (solo presunta) voluntad aislacionista, desmembrada, de cineastas oficiales e independientes, encontrará cauce natural en una institución que intente superar las barreras productivas de estos años, y que, sin duda, lógicamente cometerá otros yerros. Los hijos pocas veces son mejores que sus padres, y lo digo con serenidad, no con escepticismo.

Creo que un nuevo movimiento audiovisual es posible e incluso políticamente deseable bajo el status presente. El problema esencial de Cuba no es la censura, para contestar a Mario, sino el atrincheramiento atemporal del nacionalismo cubano, estampado desde la Revolución del 30, y la escasa cultura democrática de las instituciones.

Sin más, un abrazo,

Abelardo Mena 

NUEVA REFLEXIÓN DE MARIO CRESPO

Querido Juan Antonio:

Para empezar, debo aclarar que cuando hable de ICAIC, no me estaré refiriendo a la cinematografía nacional. Son dos cosas que hoy, ya es indispensable considerar separadas y esto es lo que tenía en cuenta cuando escribía a Kiki (Enrique Álvarez, cineasta) y mencionaba lo que llamo “el cuerpo cinematográfico nacional” que es distinto ya hoy y por suerte, del ICAIC.

También decir que no considero esto una polémica, pues veo que todos los que hemos escrito sobre este tema, estamos en la misma intención, los mismos deseos y el mismo respeto por lo que ha sido y es aún hoy el ICAIC  y los que lo crearon. Así que sólo hago un modesto aporte.

Ya lo sabemos, Juan Antonio,  la historia es “in-desmentible” (e in-detenible, ¡albricias!) y el motor para su movimiento son los  trabajos y esfuerzos, las obras, que quedan con sus aciertos y errores y son el testimonio de nuestro paso por la tierra. Así, el ICAIC, que como dije (y me cito) “nació hermoso, como hermoso fue el fenómeno cultural (mayor) que le dio vida”, se creó a sí mismo y alcanzó alto nombre y brillo nacional e internacionalmente y fue lo más parecido a una industria de cine que pudiera aspirarse. No había entonces, salvo México y Argentina, otras cinematografías tan bien sustentadas. Concuerdo contigo, no puede haber detractor que niegue esa verdad. Incluso, no creo que hubiera detractores para el ICAIC de sus inicios. ¿Cómo negarse a aquella maravilla? Lee el resto de esta entrada