CARLOS LUQUE SOBRE EL OFICIO DE BLOGUEAR

Amigo mío:

De cierta manera, un blog es un diario íntimo, o una libreta de notas, pero con la importante diferencia de que el diario es pudoroso, se hace para sí mismo, sin pretensiones de que sea visible a la mirada ajena, – salvo en aquellos escritores que se han cuidado de que sus apuntes, notas o conversaciones no pierdan el garbo de lo bien dicho, por el inconfesado deseo de que sea publicado y leído alguna vez.

Así, el diario, libro de apuntes, notas o transcripciones de diálogos (Eckerman con GOETHE), pudo después ganar estatura literaria pública, el prestigio innegable hasta ahora de la letra impresa, y dormir en un anaquel, en la ficha de alguna oscura o alta biblioteca, pero con la seguridad de ser recuperado en algún momento. Pareciera que los byes magnetizados de algún lejano soporte de memoria equivalen al tipo impreso, y el hosteo a nuestra cara biblioteca, y que el destino de un breve – pero trascendente -ensayo publicado alguna vez en una hoja volandera sin mayor prestigio, se pudiera comparar con el post que fue solo importante para quienes participaron en la lectura de los comentarios del momento, pues al fin y al cabo, ambos son aparentemente olvidados hasta que un buen día alguien los desempolva. Una biblioteca se incendia, se anega, se saquea, sus libros se incluyen en un index prohibitorio, al blog se le retira el hosteo, se censura, se bloquea. Parecen iguales sus orígenes y destinos y solo distintos sus soportes e inmediatez de acceso. Sin embargo pareciera también que la búsqueda trabajosa del libro y su consulta, imponían su ritmo de mayor parsimonia y delectación al esfuerzo de asimilación de la sabiduría.

Porque hoy, un texto digital se lee con premura, se «salva» para ser consultado más tarde, ante el gravoso tiempo de conexión, y la presión de la cantidad horrorosa de textos que esperan en las varias pestañas abiertas de un buscador, y se padece esa angustia vertiginosa que atenta contra el saboreo despacioso de ir pasando las páginas de un libro, o regresando al párrafo anterior. Por eso hay que ser cuidadoso en las comparaciones. Hoy son muy pocos los que tienen acceso a un buscador, tanto, proporcionalmente, creo, como ayer muy pocos podían poseer un incunable, o uno de aquellos ejemplares salidos de los tipos del inventor de la imprenta.

Porque hoy debe ser tan infrecuente la lectura de un ensayo de Guanche en el ciberespacio, como pocos deben ser en el planeta quienes citen, como tú, el texto de un filósofo alemán, sea en un blog o no. La diferencia es, tal vez, que hoy todo se puede hacer con una velocidad espantosa, pero la manipulación es idéntica, si no peor. Se sufre una especie de espejismo de aumento de la posibilidad de expresión, pero hay que pensar en todos aquellos textos que no se publicaban, y mucho después detonaban en la acción de algún fututo revolucionador de las circunstancias. Le espera la misma suerte a las notas cibernéticas de estos tiempos ¿Cuál es su criterio de validez, su esperanza de permanencia?

Carlos Luque

Publicado el septiembre 22, 2011 en BLOGOSFERA. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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