SOBRE CAMAGÜEY, SU CULTURA, Y LOS CINES, OTRA VEZ

Ayer fue la Asamblea anual de la UNEAC en Camagüey. Últimamente estoy que no resisto ninguna reunión, pero ésta fue buena. Más que una asamblea donde se suelen desplegar interminables monólogos saturados de quejas, demandas y promesas recicladas, este fue un encuentro donde predominó la reflexión crítica. Y como apuntó en algún momento la historiadora Elda Cento, el encuentro adquirió visos de “diagnóstico”.

En un país como el nuestro, donde la crítica se suele entender como una cuestión personal, y está sujeta a límites institucionales, es difícil encontrar un escenario donde prospere un debate de verdad. Llamo “debate verdadero” a la posibilidad de someter a fiscalización profunda todas las ideas, incluyendo aquellas que ya nos parecían innatas debido al tiempo que llevan acompañándonos, o que hemos heredado dócilmente de la tradición. Una cosa es la cultura del diálogo, que se queda en el paternalista reconocimiento de un “otro” que de repente descubrimos, aunque siempre estuvo allí, y otra la cultura del debate, que admite que la verdad solo es posible descubrirla entre todos, y que las jerarquías no las imponen las personas con su autoridad o cargo que ocupan, sino con la calidad de los argumentos que expongan y discutan las partes.

Como es de suponer, hablé de la inexistencia de cines en Camagüey, y leí el texto que pongo más abajo. Fue la primera intervención, y estoy contento con las discusiones que se generaron después, ya que, en el fondo, aunque me interesan los cines, me importa mucho más la cultura en sentido general. Y allí hablaron arquitectos, historiadores, pintores, teatristas, músicos, escritores, locutores, bailarines. Y no predominó, creo yo, esa idea nefasta que hace creer a algunos que ser intelectual o artista es algo “especial” que merece prebendas de todo tipo. Se pensó, sobre todo, como el ciudadano común que somos, y sobre esa base se diagnosticó el “malestar cultural”.

¿Quiere decir esto que en Camagüey no hay actividad cultural, o que ésta es pobre? Para nada. En Camagüey (que como ciudad cada minuto luce más hermosa) todos los días se hace algo distinto, y a veces en un mismo día, son varias las acciones. Lo que no existe en la ciudad es esa suerte de centro aglutinante a la par que irradiador, que permita establecer vasos comunicantes, y que naturalice un espíritu cultural cómplice, una misma respiración. Y sobre todo, que naturalice un pensamiento cultural renovador que deje atrás la decimonónica idea de que existen identidades férreas o fronteras infranqueables entre las expresiones artísticas.

Es incómodo, desde luego, sugerir uno mismo que en ésta época de primacía de la cultura audiovisual (por encima de la cultura literaria), ese carácter aglutinante pareciera radicar ahora (no sabemos mañana) en todo lo que tenga que ver con las imágenes en movimiento. De allí que agradezca tanto las observaciones finales de Omar Valiño, donde hizo notar la importancia que podría tener el Complejo Nuevo Mundo, ya no solamente para exhibir películas, sino para generar un pensamiento donde confluyan el resto de las expresiones artísticas. Valiño reiteró lo mismo que venimos argumentando desde hace nueve años, y que lamentablemente, jamás se ha discutido en el territorio.

No sé si en los próximos doce meses se pondrán en práctica algunas de las ideas que allí se sugirieron. Esa es otra historia, y en definitiva los planos del Complejo creado en su momento por un arquitecto, hace mucho tiempo que está en el Sectorial de Cultura. Tenemos el sitio ideal, en el mismo centro de la ciudad (y que, por fortuna, pertenece al Centro del Cine). Tenemos personas que pueden animar el proyecto. Tenemos las películas. Tenemos los artistas que sistemáticamente han colaborado con el Taller de la Crítica Cinematográfica. Faltaría sentarse a actualizar las estrategias.

Repito: no sé si por fin ocurra el milagro. Pero al menos para mí fue bueno plantear públicamente mis inquietudes. Y reproducirlas ahora en el blog. Pues, si no se dicen, ¿a quién beneficiaríamos con el silencio?

Juan Antonio García Borrero

CAMAGÜEY: LO QUE EL CINE SE LLEVÓ

Hace algunas semanas publiqué en “Cine cubano, a pupila insomne” un post al que titulé con una interrogante: “¿Por qué es tan mala en Camagüey la memoria histórica del audiovisual?”.

Esto es algo que me sigue intrigando porque, en realidad, no está caracterizando a un período en específico, sino que habla de una suerte de tradición (que es milenaria porque el cine en la ciudad ya ha cumplido sus primeros cien años) a través de la cual se deja en “las oscuras manos del olvido”, para decirlo como el poeta, todo aquello que ha acontecido en Camagüey vinculado al audiovisual.

Lo paradójico es que en esta provincia se consiguió consolidar, a través de 17 ediciones, un evento como el Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica, considerado por muchos el único momento en que se conseguía pensar con profundidad el audiovisual en nuestro país, y en el territorio, en cambio, hemos sido incapaces de pensar lo que nos toca a quienes vivimos aquí.

Justo porque no fuimos capaces de trazar una estrategia inteligente hoy Camagüey no solo carece de un cine (aunque sea un solo cine) decoroso, sino que se desaprovechó la oportunidad que, desde hace nueve años, se viene proponiendo de crear el Complejo Cultural Audiovisual Nuevo Mundo.

En estos nueve años, ni el Sectorial de Cultura, ni el Gobierno de la provincia, ni el Partido, ni la Oficina de Historiador, ni la UNEAC, han podido encontrar una vía que permita llegar a un consenso con el fin de impulsar lo que hubiese sido el primer complejo audiovisual del país, justo donde se creó la primera sala de video de Cuba.

¿Cómo ha podido suceder esto en nueve años si, para seguir con las paradojas, casi todo el mundo (incluyendo al Ministro de Cultura y al Presidente del ICAIC) estaba de acuerdo en que valía la pena? En mi criterio ha influido (sin nosotros notarlo) esta tradición camagüeyana que comentaba en un principio de dejar en “las oscuras manos del olvido” todo lo que tenga que ver con el cine. Producto de esa funesta tradición, los lugareños no cuentan con la menor memoria gráfica del paso por nuestra ciudad de los cineastas galardonados con el Premio Nacional de Cine, por ejemplo, lo cual es muy coherente con algo que el investigador Luciano Castillo advirtió en una de sus investigaciones sobre los orígenes del cinematógrafo en Camagüey, al notar lo siguiente: “Las páginas de los escasos ejemplares de los periódicos de entonces que sobrevivieron al decursar del tiempo, atiborrada de disímiles anuncios publicitarios, reseñas de sociedad y sensacionales reportes policiales de la crónica roja, no reflejaron los esfuerzos y tentativas cinematográficas emprendidas en nuestra provincia en los primeros años del siglo”.

Cien años después, aparecemos enfrascados en el mismo oficio de olvidar todo lo que tiene que ver con el cine. Para empezar, si se quisiera de veras cuidar la memoria histórica de aquello que ha acontecido en la ciudad con el cine (que es parte de nuestra cultura), se tendría que pensar en crear un espacio donde confluyan las proyecciones de películas, con los vestigios de todo lo que ha pasado. Un espacio donde presente y pasado convivan en fértil interacción. De allí que siempre hayamos pensado en el Complejo Nuevo Mundo como un lugar donde se puedan ver películas producidas incluso en el territorio, pero también impartir Talleres a los estudiantes del ISA, de la Academia de Arte, o interesados, e incentivar las visitas a lo que pretenderíamos que fuera un Centro de Documentación y Memoria, con su respectiva Mediateca.

Quizás a estas alturas del juego alguien nos pudiera recordar que no es solamente el cine lo que atraviesa un momento difícil en el territorio, y le creería, desde luego. Además, para mí la construcción de un hospital siempre tendrá más prioridad que un teatro. Lo que sucede es que en estos nueve años que llevamos proponiendo la creación del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo (repito, nueve años), nunca se ha discutido de una manera seria el proyecto evaluado incluso por la Oficina del Historiador. Ni para apoyarlo, ni para descalificarlo. Y mientras tanto, otros proyectos han salido en la ciudad, y gozan de excelente salud.

No quiero hacer demasiado extensa esta reflexión. Solo reiteraré lo que llegué a apuntar en el texto que mencionaba al inicio. No bastaría con tener en cuenta la opinión que puedan expresar los “expertos” sobre el tema, sino de debatir con transparencia y una perspectiva de conjunto, las estrategias que tendrían que trazarse entre todos los implicados con el fin de recobrar esa “memoria histórica” del audiovisual en Camagüey y mantenerla viva, por lo que vuelvo a preguntar: ¿le interesaría a la Oficina del Historiador contar con algún sitio donde esté depositado el inventario de ese acontecer de un siglo?, ¿resultaría interesante al Gobierno de la ciudad mantener viva esa tradición que ya en estos momentos no existe (porque no hay cines), aunque perdura el deseo íntimo de ver películas?, ¿no tendría el ISA y la Academia de Arte de la ciudad que exigirle a sus alumnos una compenetración mayor con lo sucedido hasta ahora en el contexto?, ¿a la UNEAC no le resultaría incómodo saber que se sigue dejando en la nada las contribuciones de algunos de sus miembros?, y la más importante, ¿qué lugar ocuparía el cine (el audiovisual) en esa agenda de prioridades que enfrenta el Sectorial de Cultura?

Recientemente Armando Pérez Padrón (otro de los camagüeyanos que defiende con vehemencia este asunto) nos regaló un libro colectivo que tituló, casualmente, “Huellas olvidadas del cine cubano”. Si he leído esta reflexión ahora es porque no quisiera que, cuando dentro de cien años alguien escriba otro libro titulándolo “Huellas olvidadas del cine en Camagüey”, se diga que la amnesia crónica nos tocó a todos por igual.

Juan Antonio García Borrero (En Camagüey, 2 de junio de 2011)

Anuncios

Publicado el junio 3, 2011 en CAMAGÜEY: LO QUE EL CINE SE LLEVÓ. Añade a favoritos el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Hablar de los cines en el Camagüey, uhmmm.. mas que pena y dolor lo que me traduce es rabia. Qué nivel de descontento, de despreocupación en las esferas que deciden de alguna manera el futuro de una provincia, de una ciudad que 20 años atrás se enorgulleció de ser luego de La Habana una de las más integrales del país. Zenaida Porrúa me viene a la mente ahora. Muchos le criticaban por su férreo carácter, pero cómo andaba la cultura y sus múltiples instituciones cuando ni siquiera existía la Oficina del Historiador en la provincia ¿?.. A ver por los ejemplos que si estan en los periódicos Adelante. NO puede resultar casual para ninguna persona menor de 30 años saber que en esta bella ciudad los cines eran un privilegio a nivel nacional. Cada uno guardaba miles de secretos, de historias, de fantasías. En el “Casablanca” vi el estreno por allá por los ´80 de la película soviética LOS PIRATAS DEL SIGLO XX, o “EL HOMBRE ANFIBIO”, verdaderos clásicos de cine en ese europeo país. O quizás recuerdo la trilogía de FANTOMAS en un cine Social, convertido en almacén actualmente, o EL HOMBRE ORQUESTA y tantos inolvidables ciclos de Cinemateca de Cuba o porque no recordar las históricas colas (con turnos incluídos) para ver en la joven NUEVO MUNDO, la controvertida cinta LA ULTIMA TENTACIÓN DE CRISTO… Si ese joven no cree que en nuestro Camagüey esto existió, pues a dirigirse a la biblioteca y buscar en la hemeroteca las fotos que lo pueden corroborar aún, al menos esos archivos quedan, rezando a Dios no le pase a ese centro didáctico-recreativo la suerte que corren los cines.

    Acaso no les parece a nuestros dirigentes agramontinos que la calle de los cines (Ignacio Agramonte, antigua Estrada Palma) es la destrucción pura y auténtica al lado de las bellezas que se han recuperado para beneficio social de todos ??. No les da pena pasar y hasta llorar (fué mi caso) al ver el estado tan excesivamente deplorable de los cines ENCANTO, CASABLANCA, AVELLANEDA (algo se recuperó) y el que aúnh subsiste por obra y gracias nose de quien, cine GUERRERO ???.

    Es mas que lamentable, bochornoso, cuestionable….

    En diciembre de 1997 comencé a trabajar en el Departamento de Promoción que estaba ubicado entre los dos cines en el que por unos años fué, EL PARQUE DE CINE, allí entre avances de películas, musicales en video clips del momento, comerciales de varios patrocinadores y hasta películas, veía en esos talleres de crítica cinematográfica el lado que no era precisamente de la parte teórica o de los críticos que no se ponen de acuerdo según comentaban muchos, era el lado de las grandes masas que esperaban largas colas para entrar a disfrutar las decenas de excelentes películas que exhibían los cines de un lado y otro, también Nuevo Mundo y hasta la sala interior del propio Cine Casablanca. A ello todo es más impresionante si le agregamos TANDAS ESPECIALES a las 12 de la medianoche, tradición perdida por el período especial y rescatada por el concurso de la Distribuidora Nacional de Películas en las personas de “Pepe Leal” (epd) y otros especialistas habaneros, en el propio Casablanca con el estreno en el año 2000 de la película UN PARAÍSO BAJO LAS ESTRELLAS.

    En ese momento tras ver las reacciones del amante público cinematográfico de la ciudad corrimos el riesgo de que fuera exitosa o no esa variedad a una hora en que ya no habia ni las populares confrontas, era todo en la guaguita más popular, (SAN FERNANDO). Aun asi no importaba nada, el cine revivia en horarios no habituales. Eso también se perdió con los años siguientes y en estos momentos mas que perderse signfica mucho mas….

    Hay cientos de anécdotas, muchas que contar, memorables recuerdos, pero si como dice nuestro colega Juan Antonio, las futuras y presentes generaciones no podrán ver a su propia ciudad reflejada en un cine o en una sala de video, qué podrá esperarse de los que toman las decisiones de rescatar el patrimonio histórico-cultural de una villa, casi a punto de cumplir 5 siglos de existencia…..

    Me vienen finalmente más preguntas, muchas más… acaso muchos sabrán las penurias que ha tenido que transitar el Ballet de Camagüey, o su Orquesta Sinfónica, o su Ballet Folklórico o más reciente, su Conjunto Maraguán y bueno mejor ni tocar esta tecla.. su Circo…., de que ha servido todo eso ???, de que debemos o no enorgullecernos presente y futuro en Camagüey…… Me gustaria saber qué institución o manifestación artística será la encargada de correr la próxima -mala suerte-. Al menos tendremos muchas iglesias en la ciudad para rezar que no sea el Teatro Principal o el ya perdido y majestuoso Cine-Teatro Alkázar o que los actuales cines los derrumben (tradición capitalina) y sean convertidos en parqueos……

    Imploremos a nuestro Señor por la suerte de estas maravillosas instituciones culturales a ver si esta via es suerte de conducto necesario para destupir los oídos y quitar las nubes de la vista de los que no permiten el regreso definitivo de la vida cultural que por excelencia gozó la tercera ciudad y provincia más importante del país

  2. Me gustó mucho tu comentario.José estoy de acuerdo totalmente contigo.Es una pena,que nuestra bella ciudad haya perdido sus cines,y que no hay quién dé una respuesta concreta y ceíble.Hasta el evento más importante,que todos esperaban ha pasado al olvido.Hay que tener fé,todo el mundo no puede hacer oídos sordos a esta situación.
    Un abrazo,
    Amelia

  1. Pingback: EL PERIÓDICO GRANMA SOBRE LAS SALAS CINEMATOGRÁFICAS EN CUBA | cine cubano, la pupila insomne

  2. Pingback: Sobre los cinco años del Paseo Temático del Cine en Camagüey | cine cubano, la pupila insomne

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: