¿POR QUÉ ES TAN MALA LA MEMORIA HISTÓRICA DEL AUDIOVISUAL EN CAMAGÜEY?

Hace unos días estaba con mis jóvenes amigos de “La ciudad simbólica” rememorando algunos de esos sucesos (relacionados con el cine), que han marcado este lugar donde vivo. Como son tan jóvenes, la mayoría de ellos no alcanzaron a ver otra cosa que no fueran las últimas ediciones del Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica.

No vivieron el esplendor de los cines como espacios donde se sociabilizaba, por lo que mi comentario de que alguna vez llegaron a existir diez o más les pareció una exageración. Tampoco conocieron aquella labor de Luciano Castillo en las programaciones preparadas por la Cinemateca de Cuba para el cine Guerrero. Mucho menos la de Desiderio Navarro para aquel Cine Fórum coordinado en los sesenta, que bien podría ser el gran antecedente de los Talleres de la Crítica Cinematográfica.

Si les hablas de las “colas” que doblaban esa esquina de Lope Recio donde hoy un oscuro Taller de Mantenimiento, pareciera sugerir la existencia del cementerio local donde reposa “lo que el cine se llevó”, ves como involuntariamente pasan del escepticismo al nihilismo. Vista hace fe, y no se puede creer (a no ser que seas un fanático) en aquello que jamás se ha visto, aunque sea de lejos o por milagros.

Esta breve reflexión que ahora escribo no tiene el ánimo de la catarsis, o de lo que otras veces he llamado “obscena pornonostagia”. Más bien lo que me gustaría estimular entre los amigos del blog es el debate acerca de las características de “la memoria histórica” en lo cultural. En el caso concreto de Camagüey, éste es un sitio donde han crecido y consolidado grandes talentos de las más diversas expresiones artísticas. Algunos de ellos tienen un amplio reconocimiento internacional.

El cine cuenta también con buenos momentos, pero paradójicamente, para los lugareños es algo que nunca ha existido como fenómeno trascendente. No hablo ya de que no existan cines, sino que no hay una memoria histórica de lo que ha ocurrido con el cine a lo largo del siglo. Llamo memoria histórica a ese conjunto de evidencias que irían desde las salas cinematográficas, hasta museos donde se conserven los equipos de proyección utilizados en otras épocas, por decir algo.

La pregunta sería: ¿a qué se debe ese pésimo estado de cosas? ¿por qué el cine en Camagüey no ha recibido la misma atención que la literatura, la plástica, o la música?, ¿por qué seguimos eslabonando olvidos en esta ya larga cadena de ninguneos?

Insisto en que no me interesaría ahora la cuestión anecdótica, sino el análisis crítico de un fenómeno que, a mi juicio, jamás ha recibido la atención institucional que merece, a pesar de que influye con gran vehemencia en la espiritualidad del lugar. Siento que algo de esto ha captado la nueva dirección del Sectorial de Cultura al crear recientemente un Consejo Técnico asesor de su política, e incluir a Armando Pérez Padrón y al que suscribe en el mismo.

Pero, obviamente, no se trata sólo de tener en cuenta la opinión que puedan expresar dos “expertos” sobre el tema, sino de debatir con transparencia y una perspectiva de conjunto, las estrategias que tendrían que trazarse entre todos los implicados con el fin de recobrar esa “memoria histórica” y mantenerla viva: ¿le interesaría a la Oficina del Historiador contar con algún sitio donde esté depositado el inventario de ese acontecer de un siglo?, ¿resultaría interesante al Gobierno de la ciudad mantener viva esa tradición que ya en estos momentos no existe (porque no hay cines), aunque perdura el deseo íntimo de ver películas?, ¿no tendría el ISA que exigirle a sus alumnos una compenetración mayor con lo sucedido hasta ahora en el contexto?, ¿a la UNEAC no le resultaría incómodo saber que se está dejando en la nada las contribuciones de algunos de sus miembros?, ¿qué lugar ocuparía el cine (el audiovisual) en esa agenda de prioridades que enfrenta el Sectorial de Cultura?

Es obvio que el blog, en términos institucionales, no va a resolver ninguno de estos problemas planteados. Por eso insisto que, más que lo anecdótico, me interesaría adentrarme en una reflexión entre amigos sobre las calidades de “la memoria histórica” local, y el fomento de hábitos que nos ayuden a conservarla, para bien de nuestros descendientes, y de los más jóvenes. Como reza el título de aquella película de Manuel Octavio Gómez: ustedes tienen la palabra.

Juan Antonio García Borrero

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Publicado el mayo 14, 2011 en CAMAGÜEY: LO QUE EL CINE SE LLEVÓ. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Abelardo Mena

    a) Loable la nueva politica de la nueva dirección del Sectorial de Cultura
    del territorio al crear recientemente un Consejo Técnico asesor, e incluir a
    Armando Pérez Padrón y Juan Antonio en el mismo. Esperemos que fluya
    verdaderamente una discusion cultural de fondo, que conduzca a las
    consecuentes acciones economicas y productivas. Hasta cuando el cine sera la
    Cenicienta en Camaguey? Sera apoyado definitoriamente el Taller de Critica,
    unico en Cuba y creo en Latinoamerica?
    b) Creo en sentido general, las autoridades del pais no ven aun las
    dimensiones economicas, comerciales de la cultura, la memoria, el ocio y
    entretenimiento. En los lineamientos del Congreso no se menciona ni una vez
    la industria cultural cubana. Y se ve la cultura como un simplificado
    “bastion” unitario de la nacion, no como terreno de multiples contestaciones
    simbolicas.
    c) La carrera de Historia del Arte, Estudios Socioculturales, asi como los
    estudios de postgrado, maestrias y doctorados, en el territorio, deben
    contribuir decisivamente a revelar la memoria historica de los procesos
    culturales del mismo, mas alla de las narrativas generales “dictadas desde
    La Habana”. Tales investigaciones deben ser estimuladas con la publicacion
    de las mismas, sea a traves de concursos y la accion de la editorial de
    Camaguey (cual es?). Es esencial hacer estallar” en fragmentos locales” la
    historia general y abstracta de la nacion y su cultura. Para ello
    preecisamente existen los museos municipales y provinciales.
    Un abrazo,
    abelardo

  2. Mi querido hermano:
    Te admiro, entre muchas cosas, porque no has perdido el don de la mesura y la buena palabra. Recuerda que los clasicos (del materialismo) bien decian que la realidad siempre sera mucho mas rica que la imaginacion. Claro que me acuerdo de todos nuestros cines, aunque no los disfrutaba como tu ni trascendia en mis archivo de conocimientos como el maestro en que te has convertido. Pero, al pan, pan y al vino , vino, no crees? El cine , como medio, como recinto, como lugar, ha dejado de ser una prioridad para la burocracia, para los cortos de vista que no aprecian la manifestacion del cine o el arte en general. Quizas si se les explicara que puede ser un medio de esparcimiento, de vida social, de ingresos economicos con adecuada comercializacion y creatividad. Al final, a quien le importa?… Para “ellos” (los que no escuchan, los que no ven), el cine (los cines) es un problema…menos.

  3. Juany:
    Dios!!!!Qué energía tienes!!!
    Sólo una breve sugerencia a los que participen en el diseño de esas estrategias.Gran parte de la memoria histórica de una nación,del
    mundo,etc.se conserva en las bibliotecas,en el formato,soporte o forma que quieran, no lo deben olvidar,por favor.Incluir entonces además de Oficina del Historiador,Universidades,Centros de Investigación,etc, a ese importantísimo lugar en el grupo de lso que vayan a proponer el cómo.Yo,desde acá,creyendo que puedo opinar,je,pero bueno soñar,se vale.
    Un abrazo!!!

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