Archivos diarios: julio 14, 2010

SOBRE JORGE NEGRETE EN LA HABANA DE 1944

REPORTAJE SOBRE JORGE NEGRETE
Por Arturo Liendo

Que nosotros recordemos, la ciudad de La Habana no le ha hecho nunca a artista ni visitante alguno, un recibimiento como el prodigado al actor y cantante mexicano Jorge Negrete, la tarde del lunes 3 de enero de 1944. Desde muy temprano, los micrófonos de la RHC Cadena Azul iban dando amplios detalles del itinerario a recorrer por la comitiva rodante de recibo. Del aeropuerto de Rancho Boyeros a la carretera del mismo nombre… hasta llegar a la Av. Carlos III, siguiendo por Reina, Prado, Malecón y Hotel Nacional, donde se hospedaría el intérprete de “Ay, Jalisco, no te rajes”.

Más de treinta automóviles, llenos hasta los topes de artistas, precedidos por dos oficiales de la Policía Nacional en motocicleta, enfilaron por aquella carretera, para ir a esperar el avión…

Dos carros amplificadores iban dando detalles de la llegada del astro…

Unos discos escogidos al efecto, lanzaban al aire la maravilla de su voz…

– Señoras y señores, ya el avión ha aterrizado en el aeropuerto.

Ya comienzan a salir los pasajeros.

Ya se inicia el minuto de la emoción.

Se presenta Blanquita Amaro. Después, un descender del avión de pasajeros anónimos, esos pobres pasajeros que al viajar con una personalidad artística como Jorge Negrete, pierden su propia identidad… y al cabo una figura gallarda y varonil que se planta en la escalerilla y agita la mano derecha en el aire, saludando y correspondiendo a la enorme ovación que se le tributa al pisar tierra cubana.

Es Jorge Negrete, el actor inolvidable de “Historia de un gran amor”.

– Jorge, ¿nació usted…?
– En Guanajuato, México, el año de 1911
– ¿Y cómo se le ocurrió dedicarse al canto?
– Si yo nací cantando, hombre… era yo un chamaco y ya les cantaba a las muchachas del barrio…
– ¿Y sacaba algo?
– Pues a veces sacaba una flor que me lanzaban ellas y otras veces un jarrón de agua que me lanzaba el padre. Pero yo seguía cantando… Así llegué a los veinte años con unos deseos inmensos de ser alguien, de tener mi propia personalidad como artista… No crea, he luchado mucho y mi buen trabajo me ha costado…
– Ahora puede sentirse satisfecho…
– Lo estoy plenamente. Intensamente. Si todos mis esfuerzos hubieran servido nada más que para experimentar la emoción que me ha producido el cariño demostrado por el público de La Habana a mi llegada, ya están por bien empleados… ¡Caramba! Casi me hacen llorar…
– ¿Usted ya estuvo otra vez en La Habana?
– Si… en el año de 1939 vine con el compositor Eliseo Grenet, gran maestro del pentagrama y buen amigo mío… A él le debo en parte muchos de mis éxitos.

Tomado de la revista Bohemia (16 de enero de 1944).

LA POÉTICA DEL TIEMPO Y LA EXPRESIÓN AUDIOVISUAL

LA POÉTICA DEL TIEMPO Y LA EXPRESIÓN AUDIOVISUAL
Por Ángel Velázquez Callejas

Vengo hace un tiempo trabajando en un libro sobre la imagen poética en lo natural y lo audiovisual. Viendo que los estudios sobre la poética de la imagen se enmarcan directamente sobre el cuerpo mental, un cuerpo sutil del cuerpo físico humano, allí donde la imaginación hace gala de la imagen, me propuse investigar las conexiones subyacentes con otros cuerpos, desde el estérico hasta el espiritual, en los cuales la imagen se estructura y se desestructura, según mi opinión, en diversas formas y caracteres de acuerdo a lo que expresa necesariamente el mundo íntimo del hombre.

Lezama, como es sabido, enfrentó su escritura imaginaria como un médium, una manera de conectarse con la existencia desde diversos cuerpos: primero el espacio insular, luego continental y finalmente su casa y su cuerpo físico. Lezama fue retrocediendo en el espacio según iba formándose una idea del sistema poético. Al llegar a su casa, al espacio íntimo poético, completó el sistema; pero cuando se introdujo en el espacio del cuerpo físico del sistema, se autodestruyó. En resumen, a lo largo de la escritura de Lezama se aprecia una estética de lo que me gustaría denominar el proceso de la explosión y la implosión de la imagen. Bachelard estudia este fenómeno persuasivamente de la destrucción de una imagen cuando del estudio de la casa como espacio poético pasa a los espacios redondos y geométricos de su interior. Algo así como transgredir el espacio de la finitud a la infinitud.

Sin embargo, los límites del cuerpo físico fijan una actitud imaginaria alrededor de este, que no supone, desde luego, la conexión interna con los cuerpos sutiles. En el libro que vengo trabajando intento mostrar lo grave que resulta construir una imagen pura, porque casi siempre en los sistemas poéticos la imagen tiene que estructurarse bajo múltiples problemas de conexión entre la recesión del sentir, pensar y ser. Por lo general, la imagen poética de Lezama atraviesa un proceso causal que se desarrolla entre el cuerpo mental y la forma que asume su escritura. De ahí que muchos de los conceptos que conforman su sistema –súbito, vivencia oblicua, hipertélico, imagen, metáfora- guardan relación en una sola dirección, en la dirección intelectual.

De igual modo, Bachelard es significativo por este mismo ordenamiento lógico a la hora de concebir en la poética del espacio, el valor didáctico de la imagen. Mi propuesta es sobre el tiempo; no sobre la duración de una imagen en estructurarse, sino del tiempo que causa que una imagen pase de un cuerpo sutil a otro y devenga en poética; lo llamo una poética del tiempo. Y la mejor manera de visualizar esta poética es a través del audiovisual. La escritura necesita espacio y el audiovisual necesita tiempo. Esta es la diferencia que estimo redimir en un texto audiovisual. Las imágenes en movimientos no son en 24 por segundos; este es un movimiento físico. Las imágenes en movimiento para una estética del cine deberán configurar una teoría de los movimientos de la imagen dentro del cuerpo físico humano. Como aquí el espacio se reduce a cero, la imagen representará el tiempo; el tiempo de la angustia, la libertad, el deseo, el amor, el odio, todo lo que en el hombre es valor, naturaleza temporal íntima. En ese libro intento engarzar en una sola categoría cómo el espacio se reduce a tiempo y de ello brotan las imágenes humanas más comunes y cotidianas.

El tiempo en el cuerpo estérico –el amor- es recurrente dentro del tiempo del cuerpo astral –la velocidad de recurrencia- y el tiempo en el cuerpo mental –la imaginación- es congruente en los tiempos anteriores. Esta es una de las principales tesis que se aborda en el presente estudio y que su laboratorio empírico expresivo es el medio audiovisual. En resumen, lo que intento demostrar en ese estudio es que la estructuración de la imagen en los cuerpos sutiles del ser humano capacita al realizador para ofrecer una mejor manera de entender la realidad. La trascendencia que se pueda adquirir por el medio de concebir una poética del tiempo contribuirá a una mayor estética de la imagen.