Archivos diarios: marzo 24, 2010

REYNALDO LASTRES LABRADA SOBRE EL 17 TALLER DE LA CRÍTICA

Existen varios motivos para calificar al Taller de la Crítica Cinematográfica de Camagüey como una fiesta innombrable. Dentro de la amplia gama de actividades con que cuenta el programa, y que van desde presentaciones de libros y revistas hasta la amplia selección de películas capaces de hacer alucinar a cinéfilos de cualquier especie, sobresale con creces la sección teórica, sin dudas, plato fuerte del evento.

Este año la discusión de las mesas se centró en un homenaje a la Cinemateca de Cuba en sus 50 años, al papel de la mujer en el audiovisual cubano, y a los jóvenes realizadores del audiovisual cubano. Carlos Velazco, joven graduado de Periodismo en la Universidad de la Habana inició el debate de la primera mesa con una ponencia sobre la Cinemateca de Germán Puig y Ricardo Vigón, que aunque para algunos estaba fuera de lugar, para otros no podía ser más acertada. Como parte de su tesis de grado (conjuntamente con su novia Elizabeth Mirabal) sobre Guillermo Cabrera Infante, las palabras de Carlos suman evidencias a la real existencia de esta institución cultural injustamente vetada en la historiografía oficial, y que para muchos fue tan relevante en materia cultural como lo fue Nuestro Tiempo, institución a la que no le faltó mérito en la historia de esos años prerrevolucionarios. Dejando a un lado el criterio trivial de que no se trata de quien fue primero o a quién se le ocurrió la idea más original, bajo francas posturas egocéntricas, es necesario percatarse de que lo realmente importante en este asunto es lograr un panorama histórico más real, sin tapujos políticos y sin confusiones trasnochadas entre ideología y política. Más que promover injusticias, esclarecer evidencias.

No menos interesante fue la mesa sobre el papel de la mujer en el cine cubano, pues se pusieron sobre el tapete criterios que por su peso desbordaron lo cinematográfico, e incluso lo cultural. La investigadora Danáe Diéguez impactó a la audiencia con su ponencia, la cual desde los estudios feministas propuso una reconstrucción de la Historia más inclusiva para la mujer y no ya solo para legitimar el papel omnipotente del hombre. Alertó sobre las deficiencias de ciertas teorías feministas radicales que lejos de intentar romper la verticalidad imperante en franca desventaja con el género femenino, no hacen más que proponer una suerte de reverso del machismo más rampante que, a fin de cuentas, no es más que afianzar otra dictadura de género.

El último día de debates se dedicó a los nuevos realizadores y su representatividad en la Muestra de la Habana. Una vez más se alertó sobre el problema de los jóvenes en la construcción formal de su obra, y sobre la necesidad de que los mismos alberguen un amplio espectro cultural que dialogue de manera directa con sus propuestas. Bajo técnicas pre-Melies ha denominado Juan Antonio García a muchos de estos trabajos, y el realizador Jorge Molina habló de nuevos-viejos realizadores del audiovisual cubano, colocando en crisis el criterio determinista que asocia juventud en materia de edad directamente con técnicas renovadoras y novedosas en el arte. Lo que sí quedó claro es el hecho de que en conjunto, los temas tratados por los jóvenes realizadores navegan en dirección contraria a ese periodismo vigente que lejos de centrar al lector o televidente en la realidad, lo desplaza a un mundo fantástico enajenado y distinto de lo que realmente sucede en el actual devenir de nuestros días.

En contrapunteo con el evento teórico, las tardes del evento estuvieron matizadas por el realizador independiente Jorge Molina, quien desde una de las aulas del Instituto Superior de Arte de Camagüey removió los cerebros de estudiantes de medios y de aficionados al cine. En un mini-taller con tan solo tres días de duración, se trazó como línea central los puntos a seguir para conseguir una producción y realización de un audiovisual con escasos recursos materiales y al margen de una institución rectora. Para ello compartió con los oyentes sus propias experiencias en la creación de su primer largometraje, “Molina`s Feroz” (estrenado por esos días en el evento), y las aventuras y desventuras que le llevaron a la concreción del mismo. Fue una experiencia sin par, pues uno comprendía que más allá de una formación académica, de contar con una basta cultura, dinero y cámara a disposición para filmar, lo que realmente marca el camino al éxito es la pasión, la voluntad y el rigor que cada cual ponga en la obra que desee hacer.

Evidentemente el Taller de Camagüey ha contribuido a consolidar un ejercicio del criterio en Cuba en materia cinematográfica, y con el tiempo ha logrado ser un referente insoslayable no solo en asuntos de cine, sino de pensamiento, que es a la larga lo que más se agradece.

Reynaldo Lastres Labrada

EL ICAIC

Para mí el ICAIC no es la institución, sino una manera menos ingenua de pensar la vida. El ICAIC ha marcado buena parte de mis hábitos intelectuales, y me ha sacudido de la inercia espiritual, justo en esos momentos en que parecía que ya no tendrían sentido las herejías. Más allá de la producción cinematográfica que ha fomentado, del público que ha conseguido formar (y del cual soy parte), le agradezco la posibilidad de contar hoy con un grupo de amigos que, no importan donde estén, siguen soñando con el cine cubano.

J. A. G. B.