PUCHEUX SOBRE UNA SECUENCIA DE “79 PRIMAVERAS” (1969), de Santiago Álvarez

RECORDEMOS UNA SECUENCIA DE “79 PRIMAVERAS”
Por Jorge Pucheux.

Pensándolo bien, a pesar de las innumerables ventajas que me hubiera ofrecido el uso de las computadoras en mi trabajo, y los mil millones de programas existentes para la manipulación de las imágenes, no me arrepiento de no haberlas tenido hace ya unos 30 o 40 años.

Confieso que hubieran sido de gran ayuda, pero seguramente, agobiado también por toda esa o esta tecnología, no hubiera podido lograr todo mi trabajo en el cine cubano de esa época. Siento que la audacia, la creatividad, el amor, la locura, la dedicación de todos los que formamos una vez los Estudios de animación y Trucaje del ICAIC, nos permitió realizar trabajos con las imágenes que hoy siguen siendo considerados por los estudiosos de la comunicación y los Medios, como fuera de su tiempo. Esto obviamente nos halaga a todos, nos llena nuestra estima, es algo maravilloso, más si entendemos que realmente es y fue nuestra única ventajosa remuneración y me refiero a todos mis compañeros en los Estudios.

Pero mejor pongamos un ejemplo. En el documental de Santiago Álvarez, “79 primaveras”, realizado en el año de 1969, se nos pidió resolver un gran problema, justo durante la lluvia de proyectos importantes que entonces nos cayeron en nuestras manos para realizarles todos sus efectos visuales y créditos, (LUCÍA, HOMBRES DE MAL TIEMPO, LA PRIMERA CARGA AL MACHETE, etc).

Estaba en pleno desarrollo la guerra en Viet-Nam y la muerte del Tío Ho, como le llamaban a Ho-Chi –Minh, podía hacer peligrar el triunfo del ejército del Norte, pero lo cierto era que también había otro peligro aún mucho mayor: era la división que existía entre los propios países socialistas, aliados supuestamente del Norte, pero que con relación a esto sus posiciones políticas parecían a veces divergentes.

Esto a Santiago específicamente le molestaba, lo preocupaba de tal manera que nos solicitó que buscáramos una manera creativa, distinta, de hacer alusión a que la división del campo socialista podría perjudicar o demorar el futuro de la guerra. “Una manera creativa”, bonito pedido. Durante varios días estuvimos hablando del tema… Si usar el locutor hacíendo referencia a esta situación, si poníamos un cartel, si hacíamos una entrevista a alguien conocedor del tema, o al embajador de Viet.-Nam.

Al final decidimos en conjunto, Santiago y yo, editar una secuencia de escenas de momentos de los combates y agregarle al final un cartel que hiciera referencia a esto. Todos sabíamos que la Truca podía realizar muchos efectos, pero les confieso que entonces no veía qué tipo de trabajo en la imagen podría usar. Era una época donde los materiales fotográficos estaban deficientes, sobre todo los que debía utilizar este equipo. Me refiero a los diferentes tipos de emulsiones fotográficas, tipos de películas, etc.

Lo cierto era que a pesar de lo ya analizado y acordado, a mí no me gustaba, no lo veía así, no sentía que el filme necesitara lo ya discutido. A pesar de lo urgente que era la terminación del documental por obvias razones, la guerra estaba ahí. Me tomé unas horas de descanso, llegué hasta olvidarme del trabajo, de la hora, del día, de la urgencia, me fui a caminar por los bosques alrededor de los Estudios de Cubanacán. Justo sentado en la raíz de un gran árbol pude ver en la textura del tronco, una rajadura, un desgarramiento, entonces me dije… ¿y si rajo o desgarro, o rompo la secuencia editada con las imágenes de la guerra?, podría ser interesante, podría lograr establecer quizás una relación sobre la idea de una guerra destruida por culpa de los diferentes puntos de vista que existían entonces al respecto.

¿Funcionaría esta metafórica imagen? No corrí, sino que volé hasta la Truca, tomé el material editado, lo coloqué en el proyector del equipo dispuesto ya a realizar lo pensado. ¿Pero cómo lo podría hacer?, ¿de qué manera? La Truca no tiene contemplado el desbaratar películas, no hay aditamentos adicionales, no hay nada que pueda usar. Realmente estaba ante un problema.

Emocionado por lo que había pensado que debía hacer en esta secuencia, tomé una cuchilla, una caladora que estaba cerca, sobre una mesa y me dije, ¿qué podrá pasar si mientras la película corre por el Gate o ventanilla la voy cortando o rajando? Pudiera destruirla toda, pero a lo mejor no. Solo haciéndolo lo podré verificar, pero si se estropea toda la cinta tendremos que volver a hacer la copia de la secuencia y eso se demoraría mucho más.

Sin pensarlo más tiempo me decidí a poner en práctica el experimento. La Truca comenzó a funcionar y mientras la película entraba en el Gate del Proyector cuadro a cuadro para ser recopiada, la iba rajando con la cuchilla. El maravilloso equipo me estaba dejando hacer esto, pero era necesario hacer algo más atrevido; entonces comencé a cortar también con una tijera la película antes de que llegara a la ventanilla, así le daba la forma que yo quería.

La Truca me aceptaba que la cinta toda rajada, cortada, pasara por el Gate. Este proceso duró una media hora. En ese tiempo había podido pasar toda la secuencia sin que esta se trabara en el mecanismo del Gate. Del otro lado del proyector estaba la cámara que ya había logrado registrar todo aquel desbarajuste, Después solo me quedó sobreimponer en aquella imagen, al final, un cartel que reforzara la idea: “Que la división del campo socialista no ensombrezca el futuro”.

Santiago brincó cuando la vió. Todos en su oficina me preguntaban de qué manera lo había hecho, con qué técnica. Recuerdo que les dije, compañeros hoy todo lo podemos hacer.. ¡Que loco!

Claro que con las nuevas tecnologías de hoy día hubiera podido realizar este trabajo solamente apretando una tecla… Pero seguramente no hubiera sufrido y a la vez disfrutado hacerla. Aquellos fueron tiempos de angustia y de mucho corazón. Hasta solarizaciones hicimos, aunque ya estas estaban mucho más controladas, después de “Hombres de Mal Tiempo”.

Por eso digo yo, una Compu hubiera sido bien chévere, pero el solo hecho de haber disfrutado tanto lo que con mucho trabajo y creatividad hacíamos, bien valió la pena no haberla tenido. Por ahí anda todavía dando de qué hablar esa pequeña secuencia en el documental “79 Primaveras” de Santiago Álvarez, un hombre muy especial.

Ficha técnica:

Título: “79 primaveras” (1969)/ 24’/ Dir: Santiago Álvarez/ G: Santiago Álvarez/ Fotografía: Iván Nápoles y material de archivo de los Estudios Fílmicos de Hanoi/ Edición: Norma Torrado/ Sonido: Raúl Pérez Ureta, Carlos Fernández/ Sinopsis: Vida y obra de Ho-Chi-Minh. La lucha secular de pueblo vietnamita y el dolor ante su muerte.

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Publicado el enero 15, 2010 en DOCUMENTALES CUBANOS, TRUCAJE. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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