Archivos diarios: enero 12, 2010

MARINA OCHOA COMENTA EL TEXTO DE GUSTAVO ARCOS

Querido Gustavo:

Estoy absolutamente de acuerdo con lo que tú planteas y pienso que tanto los resultados de la apelación, como los por cuantos son realmente de una insolencia tal que me hacen pensar y repensar en la cuestión.

En mi protesta que envié al blog de Juany el 12 de diciembre del pasado año me preguntaba si los telecentros son parcelas de poder ajenas a la política de unidad y confianza absolutamente indispensables para la supervivencia y consolidación de la Revolución? También me preguntaba sobre algún pronunciamiento que hubiera existido al respecto al menos del asesor o director -o como se llame- nacional de telecentros.

Me llama la atención el silencio no solamente de dicho funcionario, que por cierto me han dicho que es Quesada, el mismo que fue emplazado cuando se suscitó la polémica sobre el quinquenio gris, sino también de la dirección del ICRT en pleno que no se ha pronunciado tampoco en ningún sentido, a pesar de que se trata de uno de sus telecentros, lo que me lleva a pensar que tanta impunidad para atentar contra la tan defendida por los intelectuales más lúcidos, política cultural de la Revolución, al menos la escrita e impresa y proclamada y respaldada públicamente por la dirección del país y que se defiende desde el Ministerio de Cultura, la UNEAC y otras instituciones culturales, debe tener respaldo en algún lugar del poder, lo que me lleva a preguntarme, ¿es que hay otra política cultural soterrada que se estaría aplicando desde ciertos sectores de los medios de difusión?

Esta política soterrada, si existiera, ¿se estaría instrumentando orgánicamente desde algún estamento del aparato ideológico del Partido?¿en Granma o/y…? ¿A quién sirve la desconfianza, recelo, reservas que ha sembrado esta situación tan rarita ?

Me apena por demás que los tribunales de Granma se hayan prestado a semejante aberración de la legalidad y aspiro a que ambos muchachos no pierdan la confianza y apelen al Tribunal Supremo, a la Fiscalía General de la República, a la Dirección del país, a dónde sea que se encuentre la lucidez y honestidad indispensable para el caso, y digo ambos porque más humillado ha sido al que “le perdonaron la vida” que aquél que castigaron por hacer pública la absurda sanción y las razones, lo cual ha impedido la impunidad.

En los represores granmense hay soberbia “de macho”. Por cierto, estoy absolutamente segura que dicho telecentro no ha tenido ni tendrá reparos en difundir ciertos videoclip que son vergonzosamente sexistas, exasperadamente superficiales y que reducen dolorosas realidades de este pueblo a ofensivas gozaderas donde las mujeres solo son meneadoras de “conque me siento” como diría una vez Bola de Nieve, y que despojan a la mujer de toda la grandeza y realización que ha podido alcanzar con una de las políticas públicas más revolucionarias que ha instrumentado país alguno, videoclip que estoy segura que pueden llevarse a los tribunales lo cual no sucederá en Granma porque entre otras cosas la televisión nacional las premia y difunde.

Un abrazo grande

Marina Ochoa