A PROPÓSITO DE “EL GRITO”, DE MILENA ALMIRA, UNA POLÉMICA

Ha llegado a mi buzón este texto emitido por el Ejecutivo Provincial de la UNEAC en Granma. Lo cuelgo no solo porque tiene que ver con el audiovisual cubano y su recepción (en este caso en los medios televisivos), sino porque nos demuestra que en este terreno queda muchísimo por discutir.

JAGB

APORTEMOS LUZ PARA SEGUIR AMANDO Y CONSTRUYENDO

Durante el horario nocturno muy bien definido en Cuba para la programación destinada a los adultos, del pasado domingo 20 de septiembre del año en curso, el programa “Secuencia”, de la televisora granmense CNC, transmitió el corto de ficción “El grito”, de la joven realizadora cubana Milena Almira.

Un suceso tan normal en la dinámica de un espacio televisivo concebido para aumentar el nivel de apreciación cinematográfica de su público, condujo a la dirección del telecentro a la lamentable decisión de separar definitivamente de esa entidad a los compañeros Juan Ramírez Martínez y Alexander Delgado Sosa.

Tanto el primero, guionista de esa emisión y miembro de la UNEAC; como el segundo, director titular del programa y colaborador nuestro en vías de ingreso a la organización; han mantenido buenas conductas en sus respectivos desempeños profesionales, según se reconoce en las dos resoluciones emitidas para sancionarlos.

Curiosamente, después del 20 de septiembre último y a medida que ha venido desarrollándose el proceso posterior de análisis, discusiones, reclamaciones y trámites legales; el basamento argumental sobre el cual debe descansar una medida administrativa tan drástica, ha ido cambiando tanto que hoy nos resulta muy difícil poder respondernos con plena claridad si no se supo, no se pudo o no se quiso proceder de otra manera.

Según la dirección del telecentro, la transmisión de El grito “originó varias llamadas, quejas, críticas y reproches de bayameses airados”, pero nunca ha precisado cuántas; y ello, naturalmente, nos pone en condiciones de dudar acerca de la imprescindible representatividad de una supuesta muestra que, primero priva a un medio de difusión masiva de los servicios de dos realizadores con probados resultados, y luego afecta o por lo menos modifica una parte de la programación que debe tratar de consolidar.

Si lejos de publicar y reiterar una disculpa poco menos que ambivalente y adoptar luego un procedimiento casi inquisitorial, la CNC hubiera aprovechado tales llamadas para iniciar un diálogo inteligente y polémico con su audiencia; ahora ambas partes pudieran exhibir un loable crecimiento multidireccional, además de estar en condiciones mucho mejores de transitar ese escabroso sendero que en materia de comunicación masiva están obligados a recorrer juntos emisores y receptores.

Muy interesante y provechoso, sobre todo para evitar futuros desaciertos, sería también desarrollar una desprejuiciada indagación encaminada a medir el criterio de los miles y miles de televidentes que por una razón u otra no llamaron después de ver “El grito”, fundamentalmente el de los jóvenes, a quienes está dirigido en especial el corto.

En otra parte del proceso, dicho material fue catalogado administrativamente como pornográfico, obsceno e ilegal, cuando en honor a la verdad no es en rigor ninguna de las tres cosas; por cuanto se trata de un corto de ficción patrocinado por el ICAIC, con innegables valores artísticos, que desde la perspectiva del erotismo se adentra con eficacia y valentía en los muy actuales temas de “las diferencias” y “el discurso de género”, utilizando un lenguaje ajustado a su dramaturgia. “La gente -opinaba el Dr. Maximiliano Trujillo en un debate promovido por la UNEAC- casi siempre simula un ritual que no siente ni quiere tener en sus relaciones de pareja. Yo creo que ahí está el resultado inteligente, que está hecho por jóvenes, dirigido fundamentalmente a los jóvenes y que es otra forma de educar el gusto estético de la gente al margen de los códigos de hipocresía que la sociedad burguesa ha transmitido desde decenas de siglos y durante cientos de años a las sociedades occidentales”.
Después comenzaron a potenciarse argumentos tales como: “incurrió en violaciones de la disciplina al incorporar en su guión un corto erótico” y “violó el proceso productivo al grabar y sacar al aire un guión no asesorado ni autorizado”; aunque con toda franqueza, nada de eso tampoco quedó demostrado, al menos durante los actos legales a los cuales asistimos algunos de los firmantes de este documento.

No por más reciente resulta menos absurdo el argumento de que a pesar de las relativamente pocas llamadas recibidas, los innegables valores de “El grito”, la ausencia de pruebas sólidas en torno a la aludida violación del proceso creativo -preferimos decir- y el hecho de que el corto haya sido transmitido por la televisión nacional; la población de este territorio no está preparada -intelectualmente suponemos- para verlo.

Al llegar a este punto nos parece conveniente y necesario tratar de establecer que la deplorable situación ante la cual nos encontramos con el caso que nos ocupa, se debe a un error de apreciación primario, forma parte de otros hechos precedentes de similar naturaleza o es el resultado de una peligrosa combinación de éstos y otros factores no menos inquietantes.

En tal sentido, hubo abundantes y profundos razonamientos durante nuestra última asamblea provincial, que luego han sido objeto de cuidadoso seguimiento en diferentes momentos y acciones, por cuanto vemos con justificada preocupación la posibilidad de que este tipo de razonamientos desacertados se imponga como filosofía rectora, y esta clase de procedimientos estériles se generalice como tendencia.

Por ello, desde el mismo momento en que conocimos de los sucesos relacionados en Bayamo con la transmisión de “El grito”, hemos tratado de evitar las nefastas consecuencias que ahora se avizoran, promoviendo sobre todo un respetuoso diálogo cultural entre todas las partes involucradas y posibles, cuyos resultados signifiquen ganancia y no pérdida.

Consideramos que en las actuales circunstancias es imprescindible hacer cuanto esfuerzo sea pertinente para salvaguardar lo mejor de nuestro actual proyecto social, para lo cual toda mirada incisiva o no que nos impulse o ayude a repensar la nación cubana ha de ser bienvenida y propagada; fundamentalmente porque la polémica que pudiera suscitar, bien intencionada y dirigida, siempre deberá terminar por hacernos crecer. Por tales derroteros anda, en efecto, el mensaje de este contundente corto que desde la ficción nos remite a una realidad imposible de negar, no obstante cualquier mala interpretación posible.

Bien sabemos hoy que a quien se dedica a repetir errores ajenos no le queda mucho tiempo para ocuparse de los suyos, y es una lástima que tal precepto no haya sido tenido en cuenta en el telecentro a la hora de manejar este asunto; porque a no dudar, parece un error resultante de conocidas etapas “grises” precedentes, de las cuales -supuestamente- ya debíamos haber aprendido lo suficiente, como para no permitirnos el carísimo lujo de que se repitan bajo ningún concepto.

Conste que como hemos venido haciendo en este y otros casos similares, pretendemos perseverar en el saludable empeño de consultar y dialogar para contribuir a la construcción de una verdad cada vez mejor; y que por otra parte, estamos en condiciones de ofrecer muchos más argumentos de los hasta aquí planteados, para fundamentar nuestra posición.

Valga a manera de ejemplo, el siguiente fragmento extraído del texto “De la censura, el amor y otros demonios”, publicado por el reconocido crítico Frank Padrón en el periódico Juventud Rebelde del 27 de noviembre último: “Pero la ficción no se queda detrás en las audacias de representación, en el bautizo dentro de zonas sociales no menos dilemáticas; un corto como El grito, de Milena Almira, subvierte los tradicionales discursos feministas y machistas, sobre todo en el terreno del erotismo, con sentido de la ironía y la sorpresa para nada efectista; la diégesis establece un expresivo diálogo con el espectador, y lo lleva a exorcizar demonios que a lo peor nos habitan sin darnos cuenta”.

No obstante, ante la evidente improductividad de reiteradas alertas en diversas instancias y momentos, y luego de reflexionar con suficiente tiempo y elementos, queremos hacer patente y público nuestro total desacuerdo con la expulsión de los creadores Juan Ramírez Martínez y Alexander Delgado Sosa del telecentro bayamés CNC, por las razones que en este propio documento hemos rebatido.

Al mismo tiempo, insistimos una vez más en llamar la atención sobre lo peligroso y nocivo que ya resulta y pudiera seguir resultando la estandarización de procedimientos de similar naturaleza; sobre todo en momentos cuando es vital y estratégico preservarnos espiritualmente sanos e intelectualmente superiores, para poder enfrentar con éxito los retos que nos vienen desde direcciones de las cuales no cabe esperar otra cosa.

Queremos dejar bien claro que mediante la presente declaración hacemos uso del derecho de nuestra organización a opinar sobre hechos de este tipo para, además de apoyar a los creadores implicados, tratar de promover un diálogo tendente a encontrar las mejores soluciones posibles. Al mismo tiempo, no permitiremos bajo ningún concepto que este texto sea empleado por persona, grupo o entidad alguna; para cualquier otro propósito, finalidad, beneficio o intención que no sean los legítimamente expresados aquí con el ánimo de aportar luz siempre del lado de quienes aman y construyen.

Los abajo relacionados, miembros del ejecutivo provincial de la UNEAC en Granma, expresamos nuestro pleno acuerdo con esta declaración mediante la firma de este documento, en Bayamo, ciudad monumento nacional, a los 12 días del mes de diciembre de 2009.

Juan González Fiffe
Presidente

Abel Guerrero Castro
Vicepresidente

Arsenio Rosales Morales
Presidente Escritores

Ramón Mesa Bauza
Presidente Artes plásticas

Juan Salvador Guevara
Vicepresidente Audiovisuales

Augusto César Odio Feria
Vicepresidente primero

Julio Sánchez Chang
Presidente Manzanillo

Fernando Muñoz Carrazana
Presidente Artes escénicas

Luís Millet Yaqui
Presidente Música

PD: A propósito de la censura de “El grito” en el Telecentro de Granma y posterior expulsión laboral de quienes la exhibieron, me envían este texto firmado por uno de los afectados, y que según me aclaran, ya estaba circulando en la red desde hace un tiempo.

Uno de los grandes problemas que tenemos en Cuba es que en este tipo de conflicto solamente se suelen publicar las versiones de los “fiscales” devenidos al mismo tiempo “jueces”. Como no creo en ese tipo de irregularidad ya no solo legal, sino cívica (nadie tiene el monopolio de la verdad, por lo tanto, todos los argumentos deben ser escuchados), añado el texto de Alexander Delgado.

JAGB.

LA GRITERÍA DE LOS CENSORES (A PROPÓSITO DE “EL GRITO”)

Mi nombre es Alexander Delgado Sosa., el otro trabajador que fue expulsado junto a Juan Ramírez de la CNC, Televisora granmense Soy el director del programa “Secuencia” que publicó EL GRITO, calificado de “pornográfico y de naturaleza ilegal” por los autores y ejecutores de este pavonato a la bayamesa. Hablando de pavonato: ¿no les recuerda algo las siglas CNC de nuestro telecentro?

No me había decidido a escribir antes porque no tenía contacto previo y prefería que se conociera de antemano por otras vías. De todas formas no iba a dejar de expresar mi criterio ante tan grosera manipulación y abuso del poder por parte de algunos que se dicen profesionales de la comunicación.

Es válido que se conozcan algunos antecedentes de los cuáles fui protagonista. Hasta hace poco fui el director de un programa de la televisión de Bayamo, que salía al aire los domingos por la noche y que su nombre era “Diálogo Fílmico”. En este programa se buscaban películas que complacían al público que gustaba del cine menos comercial. Ya por esta característica comenzó siendo un programa polémico, pues al principio muchas de las películas las clasificaban de “clavos” hasta que el público se acostumbró a que esa noche era para ver buen cine. Tratamos siempre de poner películas que se conocieran por su calidad, por su contenido, porque moviera el pensamiento al espectador y que no fuera mero entretenimiento y evasión. Pusimos películas de todas las nacionalidades, tendencias, idiomas y temas. Se invitaba a un especialista a conversar sobre la película y luego se ponía la misma. En determinado momento también pusimos películas de menos nivel, pero con la intención de resaltar algún elemento que nos interesaba. La cantidad y calidad de estrenos fue enorme gracias a personas que nos enviaban las películas e incluso nos facilitaban clásicos de la cinematografía mundial que por su antigüedad no pensamos tener.

El primer problema lo tuvimos cuando quisimos estrenar “300” en abril de 2007. Decidimos ponerla para hablar de la manipulación y de la tergiversación de la Historia en el cine. Habíamos hecho un spot publicitando la película (costumbre que teníamos) y la audiencia estaba esperando el domingo para verla. De pronto, cuando faltaban 5 minutos para que el programa saliera al aire, una llamada fatal entró al telecentro prohibiendo que la película fuera sacada al aire lo que provocó varias llamadas de televidentes preguntando la causa de la no salida al aire y otros ofendiendo a cuanta persona salía al teléfono. El censor había sido un funcionario ideológico que había leído en el periódico Granma una crítica sobre la película, firmada por Rolando Pérez Betancourt. Dicho funcionario no había visto la película, y aún así la prohibió. Luego de verla en su oficina argumentó que la película “era un veneno”, que “la televisión nacional no la había puesto”, y que “tenía mucha violencia”. Parece que no se fijó en el detalle de que se recreaba una batalla. Cuando terminó el pequeño debate, en el que no pudo convencerme de no ponerla, me pidió unos días “para consultar”. Todavía estoy esperando respuesta. Ese mismo sábado salió al aire “Fresa y Chocolate” en el espacio “Espectador Crítico”, levantando su censura y de muchas películas cubanas en el ICRT.

Antes de salir de la oficina me confesó cuál era su película favorita y que además me sugirió como alternativa a “300”. Por un instante pensé en “Liberación”, “La Batalla de Moscú” o algo que se correspondiera con su discurso. No pude creer a mis oídos cuando escuché el nombre de “¡Pearl Harbor!” (2001)

Nunca pude librarme del cuestionamiento que se hacía con el espacio. Siempre había un pero. Cuando pusimos “Kinsey”, en la que Liam Neeson interpreta a un científico que se dedica a estudiar la sexualidad humana, aparece una brevísima escena donde él se besa con uno de sus colaboradores. Se me preguntó por qué poníamos películas “de homosexuales”.

Cuando pasamos la trilogía de “El Señor de los Anillos” se me preguntó por qué la poníamos “si la televisión nacional ya la puso”. En el caso de “Carandirú”, en la que relata una masacre en una cárcel brasileña, volvió a salir el tema de los homosexuales… para fin de año siempre se me orientaba poner una película cubana y cuando en el 2008 propuse “Guantanamera”, se me dijo que “era muy crítica” sin darse cuenta que el 30 de diciembre de 2006 había puesto “Fresa y Chocolate”.

Otro escándalo que merece párrafo aparte fue este propio año cuando salió al aire “Milk”. Se nos había acercado el coordinador provincial del Proyecto HSH para, como parte de la Jornada Contra la Homofobia se pusiera dicha película, a lo cuál accedimos y consultamos el parecer del Centro Provincial de Educación para la Salud. Por esos días llegó un correo del ICRT prohibiendo que se hablara del tema de la Jornada Contra la Homofobia, y cortamos de nuestro programa toda referencia a este evento.

El especialista, como era su deseo, simplemente habló de la figura de Harvey Milk y del respeto por la diversidad, etc. Consultamos con la Dirección de Programación del telecentro y se autorizó a poner la película. Cuando comenzaron a salir las escenas entre hombres se desató la tormenta de llamadas con ofensas de todo tipo y el debate posterior. Al otro día el Director, que ahora nos expulsó, nos acusó de hacer “propaganda homosexual” y de “publicar cosas extrañas para desatar polémicas” pero, como estaba autorizado por otro jefe, no sucedió nada. Como muestra de la doble moral que funciona en muchas mentes, semanas después salió al aire la película “Towelhead” (Nada es privado) en la que una niña que descubre su sexualidad es violada por su vecino mayor de edad. Esto no causó el menor problema, al contrario. Los comentarios fueron que “esa chiquita es una loca” o “estaba ruina” Algo similar sucedió cuando se estrenó “La Fiesta del Chivo” hace más de un año.

Luego de la prohibición de poner películas y otros materiales extranjeros en los telecentros (prohibición decretada de forma verbal para poder retractarse en el momento oportuno), nos dimos a la tarea de crear un programa sobre el cine cubano, el cine cubano de todos lo tiempos, incluido el actual; y el primer programa dedicado a la Muestra de Jóvenes Realizadores fue el que desató la más reciente tormenta. En los “análisis” conmigo y con Juan se nos quiso presentar todos estos sucesos anteriores como agravantes. Aunque en definitiva no aparecieron en la resolución, es evidente que los utilizaron en contra nuestra. Es de destacar que alertamos de que “El Grito” formaba parte de la muestra itinerante, que se pedía apoyo para su divulgación por parte de la UNEAC y la AHS, y que el material nos lo había facilitado el ICAIC y aún así procedieron de esa forma y lo calificaron de pornográfico.

Esta ha sido apenas la introducción a un problema. En algún momento diré mi parecer sobre el proceso de “El Grito”. Supongo que aunque seamos exonerados de toda culpa o seamos reintegrados laboral y moralmente, la condena quedará suspendida sobre nosotros que por publicar este tipo de trabajos seamos desechados por incómodos. Todavía están por llegar los cierres de contrato y las censuras de otros trabajos.

No estoy montando el personaje de perseguido, pero siempre hay personas que nunca admitirían que se equivocaron o soportarían que alguien que piense diferente a ellos esté cerca. Por desgracia algunas de esas personas están en el poder y abusan de él. Por suerte, la autoridad y el respeto no las otorgan una posición jerárquica o un cargo, y en el caso que nos ocupa les sobra el poder y les falta muchísimo de lo último.

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Publicado el diciembre 12, 2009 en POLÉMICAS. Añade a favoritos el enlace permanente. 10 comentarios.

  1. Que los colegas de la UNEAC de Granma recuerden que la constitucion cubana garantiza la libertad artistica y expresiva, que la usen como baluarte contra los orates el Medioevo.

  2. Hechos como este recuerdan que la cosa no está en eliminar a los pavones, que crecen como la verdolaga abonados por el miedo y el oportunismo. De acuerdo con Abelardo, en cuanto a lo de ampararse en la constitución, pero no en que estos Torquemadas actúen desde la locura. Son muy “cuerdos” y saben bien qué hacer en cada momento para aplastar todo aquello que les amenace el puestecito y las pequeñás prevendas que defienden sin valentía y con mucho oportunismo.

  3. “Se, por la sección de la cultura que el pasado conquista nueva fama,
    Vaya forma de saber que aún quiere llover sobre mojado…” Silvio

  4. Querido Juan Antonio
    El grito fue premiado por el hasta ahora último concurso Cine Plaza en el cual formé parte del jurado.
    Fue premiado por la indiscutible calidad, por su ingenio, por su atrevida mirada de género y por otras tantas cosas más.
    Fue exhibido en los cines e incluso creo que formó parte del programa de la clausura de tan importante evento.
    Cuando conozco de estas cosas involuntariamente me viene a la mente el quinquenio gris, situación absolutamente trágica cuyas consecuencias estamos todavía sufriendo.
    ¿Con qué derecho estos censores se abrogan el privilegio de ir en contra de la política cultural del país?
    ¿Serán estos pobres muchachos en virtud de una hipócrita moral pequeñoburguesa y analfabetismo cultural convertidos en otros Diegos?
    ¿Son los telecentros parcelas de poder, ajenas a la política de unidad absolutamente indispensable para la supervivencia de la Revolución?
    Los que critican materiales como éste, tienen el gusto y apreciación deformados por el abuso de telenovelas mexicanas de cuarta a los que se accede gracias a los prolíferos bancos clandestinos. Novelas plagadas de una ética mogigata de países donde la mujer es un cero a la izquierda y no ha sido protagonista de una Revolución
    como la nuestra.Novelas donde los machos tienen el sartén por el mango.
    ¿Quienes `protestaron? ¿Los machos, recontramachos?
    ¿Que tiene que decir el asesor nacional de los telecentros?
    No hay ninguna coyuntura política que justifique actos como estos, ni oportunistas ni obtusos tienen derecho a socavar la confianza de la cultura en la dirección del país.
    Desde luego, pueden elaborar argumentos “técnicos” y otros para pretender justificar la absurda metedura de pata, pero nadie se los cree, ni el tonto de Los tres Villalobos.
    Confío en que muy pronto estos compañeros sean restituidos a sus responsabilidades y que se les pida perdón públicamente.
    Yo por lo pronto desde mi verguenza confío además en que los autores serán emplazados.
    Este es un buen espacio para que se expliquen.
    Un abrazo
    Marina Ochoa

  5. Juan Ramírez Martínez (el otro expulsado)

    No tenemos tiempo para dormir: los dinosaurios están todavía ahí

  6. al margen de los códigos de hipocresía que la sociedad burguesa ha transmitido desde decenas de siglos y durante cientos de años a las sociedades occidentales”.
    Seguro que me dormi durante la clases de Historia.
    Cuan bueno saber que la burguesia ya existia antes que los señores feudales, alla por los años 1,000 ( decenas de siglos )!
    Tremenda contribucion a la historia, la de los compañeros miembros del ejecutivo provincial de la UNEAC en Granma!
    Arriba Granma! que la cultura esta en muy buenas manos!

  7. Juani -amigo entrañable. De veras no he tenido tiempo pa agrandar tu blog. He leido las cosas de Gustavo Arcos, de Pucheux -que me recordó muchos amores-, de Mario Crespo y etc.
    Creo que tu blog es un espacio para la confrontación -y sin ella no hay desarrollo-, para que ustedes, los críticos, nos ayuden, a nosotros los cineastas, a ser mejores y a enrumbarnos, por los caminos del Saber, la Esperanza y el Amor…; para estar dispuestos -después de estrenar algo- a abrazarnos a una palma, y ahí dormir balbucenado una canción de Noel Nicola.
    Tu,
    Carlitos

  8. Angel Lago Vieito

    Ya que el sen~or Eon Flux es tan aficionado a la Historia y las Matematicas, seria bueno que apreciara que entre la Segunda Guerra Medica librada entre las ciudades estados griegas y los invasores persas en el siglo V a.n.e. (480 a.n.e.) y el establecimiento del fugaz imperio helenistico de Alejandro Magno en el siglo IV a.n.e. (murio en el 323 a.n.e.) no transcurrieron 500 an~os como el sostiene en otro comentario en este blog. Solo alrededor de siglo y medio. Dormido otra vez?

  9. Solo un detalle relacionado con el caso: ninguno de los dos está expulsado. Siguen trabajando en ese telecentro, aunque en otros cargos. Es lo que sé porque me lo han dicho amigos que trabajan en CNC.

  10. Es sencillo broder, la proxima vez que vengan a vapulearte los “censores”…grabalos a escondidas!!!

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